jueves, 1 de diciembre de 2016

San Agustín de Hipona - Vida y obra (354 - 430).


Retrato de San Agustín de Hipona


No hay nada más paradójico que la vida de un santo que ha pecado hasta el cansancio y encima, un santo que más que religioso pareciera ser el más existencialista de los filósofos. Con San Agustín de Hipona emprendemos el camino de una filosofía muy especial en la Edad Media. Si bien estamos en frente de una personalidad adorada en todo el mundo cristiano, no es menos el mérito que tiene en la filosofía, pues hasta el día de hoy se estudia a San Agustín de Hipona en las más grandes universidades del mundo. Veamos cómo fue la vida del santo que vio en la filosofía, la idea para comprender y justificar la existencia de Dios.

Referencias:

(1) Una religión universalista que creía que el alma del hombre es de dios y el cuerpo del mismo es del diablo. 
(2) El mismo San Ambrosio que vivió en el imperio de Constantino I.  
(3) Esta podría ser una conclusión más bien platónica.

SAN AGUSTÍN DE HIPONA


Infancia y juventud


Familia

Aurelius Augustinus Hipponensis más conocido como San Agustín de Hipona nació el 13 de noviembre del año 350 en la localidad de Tagaste en Numidia al norte de África. Su padre fue Patricio quien se mantuvo hasta los últimos días de su vida como propietario pagano, mientras Mónica, que era su madre, fue totalmente cristiana. Agustín demostró muchas habilidades académicas y la familia optó por invertir en su carrera académica y quizás algún día trabajar en el gobierno. Su padre consiguió que su carrera fuera costeada por el potentado local Romaniano. 

Su padre hacía grandes sacrificios para que Agustín pudiera surgir. Hubo momentos difíciles y Agustín tuvo que interrumpir sus estudios en Madaura donde estudió gramática para volver a Tagaste (una ciudad pobre y llena de delincuencia). Sin embargo, aún con los sacrificios que hizo su padre, Agustín admiraba muchísimo más a su madre quien era creyente en contraste con su padre. 

Cuando tenía 16 años se entregó a los placeres del cuerpo. Comenzó a ser un pecador como lo describió en su libro de Las Confesiones donde al mismo tiempo asume que Dios lo puede librar de aquellos pecados. 

Educación

Cuando tenía 15 años estudió en su ciudad natal Tagaste donde recibió una educación muy dura. Sin embargo, Agustín se destacó por su oratoria y su percepción sobre los más mínimos detalles; amaba lo que aprendía en su escuela. Ese mismo año quiso estudiar en Madaura con profesores paganos que seguían la tradición de Apuleyo, un filósofo de roma que escribió el Asno de Oro.

Al año siguiente volvió a Tagaste y tuvo que esperar para que su padre Patricio juntara el dinero suficiente para llevarlo a Cartago, a seguir una educación mejor. Este año de espera fue difícil para San Agustín, pues se convirtió en una especie de vándalo en Tagaste. Muchos padres en esa situación hacían que sus hijos se casaran, pero los padres de San Agustín no querían y así, éste los culparía de no hacerlo. 

Cuando viajó a Cartago cuando tenía 17 años y ahí recibió una educación muy estricta y competitiva. Las lecturas de Virgilio y Cicerón eran la base de la enseñanza y estas debían ser pronunciadas perfectamente. Por otro lado, el ambiente que había en Cartago muy difícil, pues todo estaba lleno de lujuria y vandalismo, mucho más que en Tagaste. Su padre Patricio murió un año después que Agustín pudo zarpar a Cartago, aunque pareciera ser que dicha muerte no lo afectó mucho.

A los 19 años, Agustín quedó impresionado por un tratado de Cicerón llamado ''Hortensio'', del cual no se tiene ningún registro en nuestros tiempos. De aquí empezó su gusto por la filosofía que era considerada la disciplina que busca la verdad (vita contemplativa). La verdad es que a San Agustín, la fe de la iglesia católica le parecía desesperanzadora y muy poco filosófica; por lo tanto, Agustín se vio mucho más interesado en el maniqueísmo(1) que era mucho más racional en esos tiempos. En la misma ciudad de Cartago se casó con una concubina de nombre desconocido, con quien tuvo un hijo llamado Adeodato. 

En cuanto a los grandes pensadores del pasado, Agustín no tomó mayor interés a Platón o Aristóteles o a los presocráticos. Agustín siempre siguió la línea de los pensadores romanos más que de los griegos, de hecho, se dice que ni siquiera llegó a conocer el idioma griego.  



Religión de Agustín (conversiones)

Maniqueísmo 

El maniqueísmo era una religión que tenía muy arraigada la idea del estoicismo y el celibato. Todo lo que tuviera relación con el cuerpo era parte del mundo de las sombras, mientras que lo divino (como el alma) era parte de Dios. El mismo Jesús nos vino a anunciar esta dicotomía cuerpo/oscuridad a través de su mensaje de redención. Esto nos hace pensar que el maniqueísmo sí acepta la cristiandad. 

Agustín aceptó el maniqueísmo en la ciudad de Cartago donde atestiguó mucho amor pecaminoso; no es que no le gustara ser amado, pues encontraba que era una de las cosas más bellas. Es sólo que rechazaba la lascivia y la adoración excesiva al cuerpo antes que al alma. En todo caso, una de las cosas que convenció a San Agustín de unirse a la secta maniquea fue la retórica y elocuencia que tenían al refutar a sus oponentes. Uno de sus amigos llamado Honorato se unió a la secta con él y estuvieron ahí por largo tiempo. 

Cuando Agustín llegó a su ciudad natal, su madre Mónica lo recibió horrorizada al ver que su hijo tenía ideas revolucionarias sobre la religión. Santa mónica lo echó de su casa. 

Catolicismo 

Como fue rechazado de su ciudad natal por su madre, Agustín volvió a Cartago para fundar una escuela de retórica basada también en el maniqueísmo. Este sello que Agustín se había hecho del maniqueísmo (llamándola ''La religión de la iluminación''), duró relativamente poco pues ninguno de los maestros maniqueos podían resolver las dudas del joven Agustín. Su amigo Honorato seguía siendo maniqueo, pero Agustín finalmente lo convenció para que saliera de ella. 

Agustín se fue desilusionando poco a poco del maniqueísmo y fue cayendo en un completo agnosticismo. A la edad de 28 años decidió dejar Cartago donde trabajaba como profesor de retórica y se dirigió hacia Roma. 

Cuando llegó a Roma, Agustín no estuvo del todo conforme pues cuando era profesor sus alumnos no le pagaban sus clases. Quiso probar suerte en Milán e hizo algunos contactos y residió en el lado oeste de la ciudad. Fue ahí donde conoció al obispo Ambrosio(2) que lo convenció del catolicismo, y al mismo tiempo sacudió todos los prejuicios de Agustín por esta religión. No obstante, Agustín aún seguía pensando que la visión materialista de los maniqueos era totalmente válida (aunque ya había dejado para siempre esa doctrina). 

Neoplatonismo

El neoplatonismo es la doctrina que sigue las ideas de Platón, pero con algunas reformas; es decir, ya no se concibe el mundo como dos realidades separadas, sino más bien dos realidades que están juntas en un mismo mundo. 

Agustín también revisó y estudió los escritos de Plotino con los cuales quedó impresionado. Los pensamientos de Plotino también se los presentaba a Ambrosio para que pudieran discutirlos. Esta filosofía la vimos en el apartado del filósofo quien postulaba que la realidad era una sola, y que para llegar a la ''entidad'' máxima debería seguirse una procesión específica que consistía en Alma, Inteligencia y El Uno. 

El Uno está en todas partes pero a al vez no está en ninguna, pues sería ininteligible para nosotros. Por lo tanto, la realidad es una y está impregnada de esta última presencia. El Uno representaría el bien, así como el Cuerpo representaría el mal en toda la humanidad. Para alcanzar el bien uno tiene que mirarse a sí mismo y no fuera de sí, porque en nuestro interior está el bien. Plotino dice finalmente que para llegar al Uno se necesitará recurrir a la intuición y no a la razón.

Cristiandad

Las ideas del neoplatonismo incrementaron la influencia en cuanto al desprecio al cuerpo y el amor al alma. Esta idea de los maniqueos y los neoplatónicos lo llevó a aceptar la idea de rechazar la sexualidad. 

Esto lo pudo ver también en la biblia cuando leyó un versículo del libro Romanos con la ubicación 13:14.

''Vestíos del señor Jesucristo y dejen a un lado los deseos de la carne'' 

Esta frase la vio justamente cuando antes de haberla leído, un niño estaba gritando ''tolle lege; tolle lege'' (levántate y lee; levántate y lee) en el jardín de su amigo Alipio. El otro encuentro que lo transformó definitivamente en cristiano fue su encuentro con San Pablo, quien lo orientó en el cristianismo y Agustín se transformó en cristiano el año 385. En el verano del año 388 decidió tomarse unas vacaciones llevándose algunos alumnos, a su esposa y a su hijo, a una fiesta de lectura. 

Sin embargo, Agustín quería dedicarse devotamente a la religión cristiana y para eso debía alejarse de su esposa; por lo tanto, su esposa se fue sola y abandonada a Cartago para que Agustín pudiera seguir su filosofía. 


Carrera política y religiosa

Obispo y filósofo cristiano

Agustín fue bautizado por San Ambrosio en el año 387 y después de este acontecimiento decidió dejar Milán. En el año 388, Agustín viaja con su hijo Adeodato y con sus amigos Alipio y Evodio para Roma. La madre de San Agustín muere en el año anterior en el puerto de Ostia, Roma, pero antes de que la madre lo dejara, Agustín le explicó la procesión a través de las hipóstasis neoplatónicas, a modo de consuelo. 

De vuelta a su casa en Tagaste, Agustín se reunió con sus amigos para formar una comunidad de contemplación y estudio. Este fue un período de paz, aunque le duraría muy poco pues en el año 391 Agustín fue forzado a asistir al obispo Valerio. Cinco años después Valerio murió y Agustín entró al episcopado donde ejercerá hasta el final de sus días; se convertiría en obispo en el año 396. 

Lamentablemente, para Agustín este fue un tiempo difícil como obispo a causa de que se muere su muy querido amigo Nebridio y en el mismo año su hijo Adeodato. 

No sólo se dedicó a la predicación y a la filosofía, Agustín también intervenía en casos judiciales en los grandes sumarios de Roma. Se dedicaba a sus escritos contra los herejes y otros escritos sobre exegéticos sobre la biblia, e incluso legitimó la violencia contra los paganos. Paulatinamente, San Agustín fue dejando la filosofía dura y lógica por una teología más cristiana. Modificó el neoplatonismo insistiendo que el conocimiento de Dios se encuentra en nuestro interior y no en el exterior(3)

La vuelta a África

Agustín vuelve a Numidia para erigir una comunidad monástica donde los obispos de su diócesis podrían convivir con él. Muchos de los obispos de esta diócesis ejercieron su labor en otras diócesis, pero sus influencias agustinianas jamás pudieron borrarse. 

Era el año 409 y Agustín ya llevaba mucho tiempo en África. El imperio romano ya estaba llegando a su fin, pero el obispo seguía defendiendo lo poco de catolicismo que quedaba en África. Ya en el año 410, los godos que estaban dirigidos por Alarico protagonizan el gran saqueo a Roma. El imperio que parecía que iba a durar para siempre debido a su gran poder, ahora estaba en manos de los bárbaros y a punto de caer sin remedio.  ´


Muerte

Los vándalos, que era una tribu beligerante al imperio romano, venía avanzando inexorablemente, y las pocas localidades que quedaban era Numidia en África, lugar donde vivía el obispo. El vándalo Genserico llegó a Roma en el año 430 y San Agustín muere en el proceso de este asedio, debido a una fiebre muy agresiva. 

Obras

Las obras de San Agustín son muy numerosas pero aquí las tenemos reunidas en el blog. 

Contra los Académicos (386): tres libros que refutan las ideas de los académicos.


Sobre la vida Feliz (386): un libro que habla sobre cómo obtener una vida feliz.

El orden (386): dos libros que hablan sobre el orden que Dios tiene en el mundo.



Soliloquios (386): dos libros hechos en forma de diálogo sobre la razón y el alma. Los dialogantes son Razón y Agustín.



La inmortalidad del alma (387): libro que continúa la investigación del alma.

Sobre la música (388): un tratado de cinco libros dedicado a la poesía, el ritmo y el metro. 

Libro I: El arte de la música.
Libro II: Los pies métricos.
Libro III: Sobre el metro y el ritmo.
Libro IV: El estudio sobre el metro.
Libro V: El estudio del verso.
Libro VI: Dios y los números.

Las dimensiones del alma (388): un libro donde se discute las dimensiones del alma. 

El libre albedrío (388-391): un tratado de dos tres libros donde se justifica la creación del libre albedrío. 



Sobre las costumbres de la Iglesia Católica y sobre las costumbres de los Maniqueos (388): Dos libros sobre las costumbres de estas dos religiones de la antigüedad:

Sobre el Génesis contra los Maniqueos (388): dos libros sobre el análisis e interpretación del Génesis, con el propósito de refutar a los maniqueos.
Ochenta y tres preguntas diversas (389): un libro que contiene diversas preguntas que San Agustín se hacía hasta ese año. 

El Maesto (389): uno de los libros más importantes de San Agustín que además contribuyó con el estudio de la lingüística general.

Sobre la verdadera religión (389): libro que exhorta al lector a abrazar la religión católica.

Sobre la utilidad de la creencia (391): libro que fundamenta epistemológicamente la importancia de la creencia en el conocimiento.

Sobre las dos almas de los hombres (391): libro que trata sobre la refutación sobre la existencia de dos almas en el hombre. 

Acta contra el maniqueo Fortunato (392): un debate entre San Agustín y Fortunato sobre las Sagradas Escrituras.

Comentario literal al Génesis, incompleto (392): Algunas anotaciones que San Agustín hizo al Génesis. 

Salmo contra la secta de Donato (394): Un salmo creado por San Agustín en contra de Donato y sus seguidores. 




Sus obras alcanzan los más diversos temas ya sea dentro de la filosofía y dentro de la religión. 


Conclusión

La filosofía parece ascender por el lado del cristianismo esta vez con esta figura tan preponderante en la historia de la filosofía. Podríamos pensar que la filosofía se aleja de la religión de manera celosa, pero la verdad es que no buscamos religión en el pensamiento de San Agustín (aunque nunca está mal aprender de las religiones y de cualquier otra cosa) sino más bien su importante contribución al pensamiento. No nos alejemos del conocimiento por tener una vía de pensamiento en particular. Seamos más abiertos a la lógica y a lo que nos parece correcto, y luego verifiquemos si realmente es correcto.

Estos apuntes van dedicados a mi padre Venancio Díaz Urzúa.

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