sábado, 17 de diciembre de 2016

San Agustín de Hipona - Sobre la música (Libro III: Sobre el ritmo y el metro) (387).

Ya pasamos la ''introducción'' a las métricas de la poesía y ahora falta localizar el ritmo de la misma. Veremos en esta sección si los ìes pueden coincidir con ciertos ritmos y armonías en la música. Por lo demás, hay que considerar que este tema no era de poca importancia para San Agustín de Hipona; llevamos tres libros analizados y faltan aún otros tres. La verdad nunca pensamos que San Agustín dedicaría una lección tan larga a algo como la música. No es que no sea nada, sino que por ser santo se piensa que no habrá otro tema que la religión y la filosofía. 

SOBRE LA MÚSICA


LIBRO III: SOBRE EL RITMO Y EL METRO

INTRODUCCIÓN: RITMO, METRO Y VERSO


Diferencia entre ritmo y verso

La diferencia entre estos dos términos será que el ritmo está vinculado con el número, mientras que el verso está relacionado con la medida. Cuando se usan distintos pies en la poesía, a eso llamamos ritmo, y llamamos metro a todo eso que delimita al ritmo.

Por eso es que todo metro es ritmo, pero no todo ritmo es metro, pues no todos están hechos a la medida. 


¿Será todo metro un verso?

El Maestro le dice a su Discípulo que todas las ideas están en nuestro interior adhiriendo a la idea platónica del conocimiento. Las cosas como los nombres y la razón que se emplea a las cosas son por convención; por ejemplo, el lenguaje es una convención al igual que las leyes. 

Los antiguos llamaron verso a todo lo que formará en realidad un verso. Por lo tanto, podríamos decir que todo verso es un metro, pero no todo metro es un verso, pues un verso puede ser bien construido pero no por eso ser un metro. 

Todo metro es ritmo
No todo ritmo es metro
Todo verso es un metro
No todo metro es un verso

Entendiendo esto sigamos con el primer libro que nos convoca. 

PRIMERA PARTE: DISCUSIÓN ACERCA DEL RITMO

Ritmo de los pirriquios

El ritmo pirriquio llega solamente a diez pies y ese sería el máximo ritmo que podría alcanzar. Para comprobar esto, el Maestro le dice que se tome la siguiente frase como ejemplo:

''Ago celeriter agile quod ago tibi quod anima velit''

La traducción de este texto sería ''La gracia se acelera tan rápido como el alma''. En esta pequeña frase tenemos 10 pies pirriquios como también tenemos 5 proceleusmáticos. Sin embargo, antes que todo deberíamos decir que la oración tiene 10 pies pirriquios, pues siempre hay que designar al primero antes que al segundo porque el proceleusmático procede de los pirriquios. 

Ritmo continuo

Para identificar los pies se necesita recurrir a la versificación del ictus. ¿Qué es el ictus? es un apoyo rítmico donde se acentúa la sílaba de la palabra. El Maestro le dice al alumno que la acentuación de las sílabas ayudará a encontrar el metro exacto en cada pie. 

Un pie que puede ir con el pirriquio es justamente el tríbraco al no tener este ninguna sílaba larga. También el tríbraco puede coincidir con el ritmo yámbico manteniendo su continuidad. 

A continuación el Discípulo muestra algunas de las posibles combinaciones entre pies:

Dáctilo: Anapesto
Baquio: Crético, Primero Peón, Segundo Peón y Cuarto Peón 
AntibaquioPrimero Peón, Tercer Peón y Cuarto Peón 
Primer Epítreto: Segundo Epítreto
Segundo Epítreto: Ninguno
Tercer Epítreto: Cuarto Epítreto
Cuarto Epítreto: Ninguno

Ritmos como el Pirriquio, Tríbraco, Proceleusmático, Cuarto Peón, Antipasto, Segundo Epítreto, Cuarto Epítreto y el Dispondeo. Estos sólo pueden mezclarse entre sí y con ningún otro pie. 

No hay ritmo con pies de más de cuatro sílabas

Todos los pies de 4 sílabas que vimos en la nomenclatura del libro anterior tienen ritmo por sí mismo. Sin embargo, los pies que tengan más de 4 no podrán tener ritmo en sí mismos. De hecho, el Maestro nos dice que ni siquiera merecen ser llamados pies por no poder sustentar su propio ritmo. 

Lo que sí se podría hacer es añadir 4 sílabas a otras 4 y formar ocho, pero si se dan cuenta el límite de los metros siempre será 4. Ya habíamos visto al virtud del número 4 en el primero libro de éste tratado. 

SEGUNDA PARTE: CONSIDERACIONES SOBRE EL METRO

¿Cuántos pies constituyen un metro?

Primero que todo lo que se formula es la siguiente pregunta ¿un pie se forma del metro o el metro forma el pie? El Discípulo nos dice inmediatamente que el metro resulta de la combinación de los pies. ¿Por qué? porque el pie tiene límites cuando llega el metro, pero el metro es el que queda en último lugar. 

¿Será entonces que un solo pie no constituye un metro? el Discípulo nos dice que generalmente al igual que tampoco lo sería un pie y medio. El Maestro le pide mirar el siguiente verso. 

Ite igitur, Camoenae
Fonticolae puellae
Quae canitis sub antris
Mellifluos sonores

Sinceramente, el Discípulo dice que estos versos no coinciden con pies y por lo tanto es difícil unirlos. Sin embargo, por más que puedan sonar disonantes, estos pies están constituidos de números y por lo tanto por metros. Es decir, como la unidad mínima de pies es dos tiempos (o dos sílabas), entonces tenemos que el metro mide dos pies.

Tiempos límites en el metro

La pregunta inmediata es ahora hasta dónde se puede extender el pie. La proporción que debe tener un metro y un verso es correspondiente a su precedente, es decir, si tenemos un pie de tres tiempos, entonces será sensato decir que un mismo pie puede repetirse una vez para no desproporcionar el verso. Por lo tanto, el verso más corto tendrá 6 tiempos, si el pie tiene tres tiempos en sí mismo.

Si el verso estuviera compuesto de pirriquios, entonces el verso tendría 4 pirriquios. Y como habíamos visto que los pies más largos tienen 4 tiempos, entonces no puede haber verso mayor de 8 tiempos.  

Conclusión

Me queda un dejo de evidencia mística por parte de San Agustín en éste escrito, pues sigue rondando la teoría de que el número 4 es la perfección y lo que conforma lo demás. Recuerdo haber estudiado en el proceso de mi carrera los poemas de Shakespeare y que la profesora Yasna Cayún nos hacía analizar mediante la métrica. Nunca creí que fuera necesaria para realmente comenzar a elaborar una poesía; sin embargo, me parece que es interesante ver que la armonía de estas palabras no está en desorden; al contrario, debe ser profundamente ordenada. 

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