lunes, 26 de octubre de 2015

Aristóteles - Metafísica (Libro I, II y III).

''Todos los hombres tienen, por naturaleza, el deseo de saber'' Con esta magnífica frase comienza el libro que veremos a continuación: Metafísica. Esta disciplina se entiende más fácilmente diciendo que es lo que va más allá de la física. Ya habíamos visto algunos conceptos claves en los tratados de física como la potencia y el acto; el movimiento y el reposo, etc. Fiel a su estilo, Aristóteles comienza dando la perspectiva de los filósofos antiguos con respecto a las cuestiones abstractas y más difíciles de entender. Me parece que ésta es la obra medular del Corpus Aristotelicum, pues no solamente nos entrega una manera diferente de entender la abstracción, sino que también es el repaso de todos los conceptos vistos en los tratados de lógica y física.

ADVERTENCIA: Antes de comenzar con la lectura de este libro es necesario revisar los apuntes de Física de este mismo blog


Referencias:

(1) Aristóteles no nombra a Jenófanes, de hecho, dice que ningún filósofo antiguo postuló la tierra, pero nosotros lo colocamos a modo de ejemplo entre los que apostaban por la materialidad como principio.  
(2) Argumentación del tercer hombre. Si tenemos la idea de hombre, ¿de qué modelo se sacó esa idea? y modelo de otro modelo ¿de donde se sacó?
(3) Se parte descartando el primer motor inmóvil como principio. 



METAFÍSICA


LIBRO PRIMERO (A)

Capítulo I: La ciencia y la práctica

Por naturaleza todo hombre desea saber y los sentidos son la prueba de todo ello. Independientemente de la utilidad, los sentidos nos hacen saber las cosas y también nos hacen disfrutar. Entre todos los sentidos, la vista es el mejor y el que nos causa más placer que los otros, pues nos brinda la diferencia que hay entre los objetos y las cosas como son en realidad.

Los hombres son los animales más completos porque estos tienen memoria y ésta les puede brindar la experiencia, mientras que otros animales no la tienen y solo se valen de los sentidos.; por lo tanto son menos inteligentes. 

La experiencia

Necesariamente la experiencia debe darse con la ciencia y el arte. Este último se forma a partir de varias experiencias que luego forman una sola concepción general; por ejemplo, cuando un remedio tiene el mismo efecto curativo en varios enfermos. En este caso, la experiencia sería algo particular mientras que el arte es lo más general. 

La ciencia

Los hombres que solamente se sirven de la experiencia, muchas veces no saben las causas ni el porqué de las cosas. Las ignoran. Los maestros en este caso tienen más derecho que los obreros, puesto que los primeros conocen las causas y el porqué de las cosas que hacen, mientas que los obreros solo trabajan y realizan operaciones sin saber. Así, los operarios no pueden enseñar mientras que los maestros (o profesores) sí pueden. 

La ciencia que se ocupa de investigar las causas y los principios de las cosas se llama filosofía.


Capítulo II: el filósofo y su tarea

El filósofo

Para indagar los principios específicos a los que se atiene la filosofía, indaguemos la figura del filósofo. Este se caracteriza por conocer con más rigurosidad que cualquiera el estudio de las causas. Se enfoca más en el ansia de saber que en los resultados que arroje alguna investigación. No debe ser dependiente ni subordinado, sino todo lo contrario. 

Por lo tanto, la filosofía es el estudio de los principios y causas de cada cosa. 

Además, para comenzar a filosofar sobre los principios es necesario tener capacidad de asombro. En efecto, los más antiguos comenzaron por hacerlo de esta manera. Asombrándose del mundo circundante y sus fenómenos. 

La filosofía como algo divino

Puesto que el estudio de la filosofía es el estudio de los principios, Dios está totalmente relacionado con esta porque Dios es principio y causa de todas las cosas que existen. 

Capítulo III: Causas materiales propuestas por filósofos antiguos

Para que podamos obtener la ciencia es necesario investigar las causas primeras. Aristóteles reconoce cuatro:


  1. Causa formal: la esencia de cada cosa.
  2. Causa material: la materia de cada cosa.
  3. Causa eficiente: el principio del movimiento de cada cosa.
  4. Causa final: el bien de cada cosa.

Estas causas ya las vimos en los tratados de Física, específicamente en el libro II. Pero antes de analizar más profundamente las causas veamos la opinión de los otros filósofos sobre las causas, aunque la mayoría de ellos vieron las causas desde el punto de vista de la materia. Ellos consideraban a la materia como principio, pues ésta es la que persiste siempre en nuestro mundo. Veamos algunas teóricas:

Tales de Mileto: el agua es el principio de todas las cosas.
Heráclito: el fuego es el principio de todas las cosas.
Anaxímenes: el aire es el principio de todas las cosas.
Jenófanes: la tierra es el principio de todas las cosas(1).
Empédocles: Los cuatro elementos son el principio de todas las cosas.

Todos estos filósofos vieron el principio de las cosa desde el punto de vista de la materia. Sin embargo, ¿qué es lo que hace cambiar a la materia? En efecto, la materia no cambia por sí sola, no se genera ni se destruye por sí sola. Es evidente que hay un principio anteriores a ellas que las hace cambiar. 

De acuerdo con Aristóteles, el único filósofos que acertó en cuanto al concepto de principio es Anaxágoras y Hermotimo, ya que estos decían que la inteligencia era principio de todas las cosas. El llamado Nous.

Capítulo IV: Causas abstractas propuestas por filósofos antiguos


Hubieron otros filósofos antiguos que proclamaron conceptos abstractos como principio de las cosas. Hesíodo nos decía que el amor habían sido el primero, mientras que Empédocles nos decía que la amistad es el principio de todo bien y la enemistad el principio de todo mal. De hecho, para este filósofo, los cuatro elementos se reúnen por el amor y se separan por la discordia.

Hasta ahora hemos visto por parte de estos filósofos dos tipos de causa: la material (fuego, agua, aire y tierra) y la eficiente (inteligencia, amor y odio).

No obstante, la teoría de Empédocles no estaría muy acertada porque cuando los cuatro elementos se reúnen, más bien tienden a separarse (en efecto, el fuego apagará al agua si se junta). 

Por otro lado, hubieron filósofos como Leucippo y Demócrito quienes dijeron que las causas de los seres se debían a las diferencias entre conceptos como solidez y vacío; es decir, el ser y el no ser. En efecto, para ellos, los seres se componían de materialidad y vacío. 


Capítulo V: Teoría de los pitagóricos

En otros tratados hemos visto la teoría planteada por Pitágoras, donde establece que todas las cosas fueron creadas partir de los números. Otros pitagóricos dijeron que las cosas se componían por dualidades como el bien y el mal; lo amargo y lo dulce etc. El problema con ellos es que no explican porqué el número existió antes y además, estos serían en verdad causa material puesto que están presentes en todas las cosas y no de manera separada. 

Capítulo VI: Teoría de Platón

Ya vimos como Platón en los libros de la República, específicamente en el libro VII, desarrollaba una teoría de los objetos sensibles inspirado en la filosofía de Heráclito, pues los objetos sensibles están en constante cambio y ninguna ciencia puede extraerse de ellos. Luego introdujo el concepto de Idea que está separado de los objetos sensibles porque estos están sometidos a constantes cambios y las ideas no.

Platón estaba de acuerdo con los pitagóricos porque aceptaba que los números participaran de cierto modo en los objetos sensibles cosas, y además que estos servían para llegar a las ideas de los objetos. De esta forma, a diferencia de los pitagóricos, Platón sitúa a los números fuera de los objetos sensibles (porque los números pertenecen al mundo inteligible y no al sensible).

Capítulo VII: Algunos inconvenientes con las teorías planteadas

Todos los filósofos anteriormente mencionados, según Aristóteles no han explicado de manera rigurosa y clara el principio de todas las cosas. Sólo algunos han acertado como por ejemplo, aquellos que conciben a las ideas como una unidad inmóvil y más allá del movimiento propio (según ellos) de los objetos sensibles. 

En términos aristotélicos, dichos filósofos han puesto en la causa final, los conceptos del bien y el mal y que son estos los que imprimen movimiento a las cosas. 

Capítulo VIII: Crítica a las teorías planteadas

Según Aristóteles, todas estas teorías caen en un error pues solo consideran a la materia como principio, y no consideran las cosas incorpóreas, a pesar de que existan. Es un desacierto no considerar la esencia ni la forma como causa de todas las cosas. 

Anaxágoras es el único que de cierta manera ha acertado en decir que la inteligencia es lo que se encuentra puro y sin mezcla, y que al mismo tiempo, a partir de eso el mundo se fue creando. 


Capítulo IX: Crítica a la teoría de las ideas

Sabemos de quien estamos hablando cuando decimos que las ideas son causas, en efecto, de Platón. La cantidad de seres es enorme y por lo tanto, también la es la de las causas. Es decir, todo ser sensible y toda idea tiene homónimos, por lo tanto todo se multiplica. Incluso podrá tenerse idea de los objetos que ya no están en presencia de nosotros, pues se tendrá una imagen de ellos. 

Ahora, según los defensores de las ideas, solo se puede tener ideas de la esencia y de nada más. Pero ¿cómo no podría estar la unidad dentro de las cosas sensibles? Recordemos que el mundo sensible y el inteligible están separados.

Por otro lado, la incógnita más difícil de resolver recae en la utilidad de las ideas. Las ideas no son la razón del movimiento y de ningún cambio (puesto que esto es particular de las cosas sensibles). ¿Cómo podríamos conocer la idea de los demás seres, si ellas mismas no están en ellos? 

Las ideas no son las causas

Las ideas no pueden ser causas según Aristóteles. En efecto, sin tener un modelo, puede que exista un ser semejante a otro. No es necesario tener el modelo exacto o la idea exacta del sujeto para que se produzca otro. De hecho, este argumento podría continuar puesto que, así como puede haber idea del objeto sensible, también puede haber idea de la misma idea, es decir, construir un modelo de idea de las ideas(2). Por otra parte, la idea no puede causar las cosas, lo que causa las cosas es un motor porque antes de construir la casa ésta no era una idea.

LIBRO SEGUNDO (α)

Capítulo I: La búsqueda de la verdad

Si bien Aristóteles dice que las teorías de sus predecesores no han acertado del todo con la realidad, reconoce que es un trabajo importante el que se ha hecho pues se necesita un comienzo para investigar. 

Es necesario tomar a la filosofía como una ciencia que busca la verdad porque buscarla verdad quiere decir buscar el principio de las cosas y así lo hicieron (intentaron) los filósofos anteriores. 


Capítulo II: El principio y el infinito

Las cosas no pueden tener un ciclo de infinitos que los justifiquen. La existencia del infinito (sobre todo si es descendente) no podría darnos la concepción de un principio, puesto que el principio no puede ser infinito. Si no hay principio, entonces no hay causa, lo cual es imposible. 

Por ejemplo, una cadena de infinito sería decir que el hombre viene del niño y el niño del hombre, etc. La razón de eso es que en esa dicotomía no hay producción, sino más bien algo que sucede después de su producción. Así también la aurora no viene del día, sino que todo lo contrario. Además, hemos visto en otros libros como Acerca de la generación y de la corrupción, que la destrucción de un elemento significa la generación de otro. 

Todo ser humano procede hacia un fin, si admitimos el infinito, entonces no admitimos que el ser humano obre por un fin. Nada podría investigarse si la cuestión es infinita, ni siquiera se podría empezar.

LIBRO TERCERO (B)

Capítulo I: Comienzo de la investigación

La investigación que sigue es analizar si existen muchos principios o uno solo. Ya habíamos visto en Física la teoría de los principios que tenía Aristóteles. Ahora veremos algo más junto con la identidad la semejanza, la potencia y el acto, el movimiento y el reposo, etc.


Capítulo II: Ciencia y esencia

Todos actuamos por algún fin y ese fin en definitiva es un bien. ¿Cómo comenzar para finalmente llegar a ese fin? Evidentemente se hace a través del movimiento, pero este movimiento no puede partir de un principio inmóvil(3). Por lo tanto, lo inmóvil no puede ser un principio ni tampoco un bien en sí. 

Acorde con nuestro filósofo, las matemáticas no se ocupan del bien ni del mal porque no se ocupan del movimiento. Todas las demás artes sí, pues el zapatero, el artesano o el cocinero, siempre se preocupan de que su arte sea un bien. 

Causas aristotélicas

¿En qué tipo de ciencia podríamos fijar nuestra atención sobre las causas? En efecto, dicha ciencia será la ciencia de las esencias. La obra que aspire a algún fin, y por lo tanto a bien, entonces es la ciencia que se busca. En todo caso, un solo objeto podría reunir las condiciones de las causas; por ejemplo, una casa:

Causa formal: El plan de la obra.
Causa material: Tierra y piedras.
Causa eficiente: El obrero.
Causa final: La obra

Si bien la materialidad es una parte importante de conocer los objetos, es mucho más importante conocer la esencia de cada cosa. 

Principios de la comprobación

La comprobación tiene que ver con los axiomas aplicados a las cosas más generales. Dicha comprobación siempre tiene que encontrarse en los principios de cada objeto. Por último, el axioma es el concepto por el cual se sirven los principios, pues el axioma es lo más general que existe. 

Ciencia de las esencias

¿Cuántas serán las ciencias para analizar las esencias? Quizás sería complicado que una abarque a todas las esencias, por lo tanto, tendrían que existir por lo menos dos: la ciencia de esencia en sí y la ciencia de la causa de la esencia. Sin embargo, inmediatamente nos viene un problema porque faltaría la ciencia de los accidentes. ¿Cuál sería aquella?

Seres intermedios (imposibilidad) 

Por otro lado, ¿será necesario tener dos realidades e investigar tanto de las esencias sensibles como de las otras? Eso complicaría aún más las cosas. Además ¿tendríamos que agregar la teoría de los seres intermedios como las matemáticas? En efecto, no se podría porque si lo hiciéramos, tendríamos que decir que la línea, el triángulo y los demás objetos matemáticos también tienen sustancias ideales. Así, habrían dos triángulos y no uno solo. 

Si tenemos seres intermedios, entonces tendremos que tener sentidos intermedios para percibirlos, lo cual no es posible. En efecto, ¿cómo podríamos distinguir la medicina sensible y la medicina ideal? ¿la salud sensible y la salud ideal? ¿hay una salud intermedia entre la salud sensible y la ideal? Ninguno de los filósofos reparo en tales cuestiones. 


Capítulo III: Género y principio

¿Serán los géneros el principio de todas las cosas? Si miramos a los filósofos sobre los que discutíamos antes, no encontraremos una respuesta, ya que ellos asumen los elementos (fuego, tierra, aire y agua) como el principio de las cosas y no su género. 

pero ¿qué pasa en el caso de las definiciones? Las definiciones son un género dentro del léxico. Para conocer a un ser también se debe recurrir al género, ya que gracias a éste podemos conocer posteriormente su especie. En adición a esto, los géneros tendrán que ser de orden superior, puesto que comprenden a todos los seres existentes. 

Capítulo IV: Género y especie

Es imposible que haya especie sin género. La especie no se podría estudiar si no tenemos el género para clasificarla. Por ejemplo, para estudiar una rosa debemos hacerlo desde el género de las plantas. Si vamos a enseñar inglés, debemos hacerlo desde el género de la pedagogía. 

Principio de los seres

¿En qué se diferencian los principios de los seres inmortales y mortales? Si son iguales, entonces ¿en qué se diferencian?

Empédocles tenía un acercamiento a dicha problemática y aseguraba que el principio de los seres se debe a la discordia, es decir, a la separación de las cosas. Así nacemos los seres humanos, pero los dioses nacerían de la unidad, puesto que lo semejante sólo conoce a lo semejante. De esta forma, vemos que los principios de los seres no son los mismos. 

Principios mortales e inmortales

No obstante, hay otra dificultad grave. El principio de los mortales ¿es mortal? y el de los inmortales ¿es inmortal? Parece obvia la respuesta, pero si tenemos en cuenta que lo mortal se destruye, entonces ¿de dónde vino ese principio mortal? si hay otro principio, entonces tendríamos el principio del principio, lo cual es absurdo. 

Si son inmortales, ¿cómo es que estos producen seres mortales e inmortales? Esto solo se respondería diciendo que los seres mortales e inmortales tienen un mismo principio, pero ya hemos dicho que los principios deben ser distintos. 

Capítulo V: ¿Qué son las sustancias?

Las cosas como la superficie, los puntos, las figuras ¿son sustancias?

Los movimientos, las modificaciones, las proposiciones, las relaciones y las disposiciones no son ninguna característica de la sustancia porque éstas en realidad son los atributos de un sujeto; no tienen existencia independiente. 

Pareciera ser que es el cuerpo una especie de sustancia, pues este es el que persiste frente a todos los cambios que pueden ocurrirle. Sin embargo, la superficie es más sustancia que el cuerpo, y la línea es más que la superficie y el punto más que la línea. Esto se debe a que sin estos conceptos el cuerpo no podría existir. 

No obstante, si el cuerpo no es la sustancia por excelencia ¿Podemos decir que la superficie o el punto son sustancias? Sí son sustancias, pero son sustancias que limitan y dividen los cuerpos en los que se encuentran. Por lo tanto, tendremos dos tipos de sustancias: el cuerpo mismo y lo que lo delimita (superficie, punto, línea, etc.)

Conclusión

Nuevos datos se presentan para completar la filosofía aristotélica en cuanto a la sustancia. El Órganon, la Física y la Metafísica conforman la teoría hilemórfica de Aristóteles la cual servirá para entender los tratados que se vienen después. Debo confesar que la lectura de este libro en específico siempre me ha sido muy complicada, pero si se leen los libros anteriores la lectura se hace mucho más fácil y entendible. Es preciso, además, entender las distintas teorías de los filósofos presocráticos, pero en fin, es algo absolutamente posible.  

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