martes, 22 de diciembre de 2015

Aristóteles - La Política (Libro VII: El Estado ideal).

Este tema no es algo que pertenezca solamente al pasado, hasta el día de hoy se ha querido establecer cómo sería un Estado ideal. Fácilmente podemos hacernos la siguiente interrogante: ahora que han pasado más de 2.000 años, ¿podemos decir que hemos alcanzado el Estado ideal de un gobierno? Quizás la respuesta arrojará una percepción subjetiva dependiendo de la inclinación política que se tenga, pero es indudable que todavía en el mundo hay mucha desigualdad. Platón ya nos describía en La República y Las Leyes lo que para él era un Estado ideal, que en realidad se asemeja mucho a un gobierno utópico y comunista. Veamos lo que nos quiere plantear Aristóteles.

Referencias:

(1) Aristóteles añade que los niños de otros países son sumergido en agua fría y los celtas visten a sus hijos con ropas ligeras. 

La Política


LIBRO SÉPTIMO: EL ESTADO IDEAL

Capítulo I: Los ciudadanos y la ciudad


Para que un Estado sea el ideal debe procurar la felicidad de los ciudadanos, hasta donde la naturaleza se lo pueda permitir. En vista de esto el Estado debe procurar tres cosas principales a los ciudadanos.
  1. Bienes externos
  2. Bienes del cuerpo
  3. Bienes del alma

En efecto, la reunión de estos tres bienes concederán la felicidad que necesita el ciudadano. Uno de los bienes más importantes son los del alma porque estos tienen que ver con la virtud. No sirve de nada tener bienes externos si no se tiene virtud. 

Los bienes externos sólo deben servir para los bienes del alma, es decir, para la virtud. Para esto, la combinación entre virtud y prudencia es esencial, pues así no caemos en los placeres excesivos que nos arrojan muchas veces los bienes externos.

Capítulo II: Vida contemplativa o vida política

El mejor Estado debe ser ese que no impide que las personas quieran ser lo que en realidad quieren ser. Ese es el tipo de felicidad que buscan los ciudadanos, ser quienes son y que esto nos signifique herir a otros.

Ahora, hay dos manera de vivir en un Estado, una es teniendo una vida activa y la otra es teniendo una vida contemplativa. También se pueden denominar vida política (activa) y vida filosófica (contemplativa). 

La vida política pareciera ser la mejor en vista de que se manda a todos y todos deben obedecer. Una buena instrucción y la vida política se convierte en una vida honorífica, de ahí que todos los políticos de la Antigua Grecia hayan sido tan honorables. 

Sin embargo hay un detalle. La vida política también puede ser mala, pues existen políticos que ejercen el poder de manera despectiva o de manera corrupta. Muchas veces los políticos sólo piensan en el bien personal y por eso la vida política quizás sea peligrosa de alguna manera. 

Capítulo III: Vida política como bien

Las opiniones con respecto a estos dos tipos de vida son muy variadas. Unos dicen que el hombre político sólo se dedica a su trabajo de Estado y no dedica tiempo a la virtud, mientras que otros dicen que la virtud no puede ejercitarse sin trabajo, por lo tanto, la vida política es la mejor. 

La vida política no sólo consiste en conocer lo que es la virtud, sino también en obrar conforme a la virtud. Por otro lado, el Estado también deberá tener una actividad política para ejercer la virtud, y si el Estado tiene virtud entonces el hombre también la tendrá. 

Capítulo IV: La población

Para la correcta administración del Estado ideal, el legislador debe conocer el número, la naturaleza, la calidad y extensión de la población en la cual legisla. La felicidad de un país no consta de lo grande que sea, sino más bien de la calidad de nivel político que tenga dicha ciudad. 

Por ejemplo, una ciudad grande que tenga más artesanos que hoplitas será una ciudad mal gobernada, pues sería objeto de ser derribada por fuerzas extranjeras. Frecuentemente, las ciudad más populosas no suelen ser muy bien gobernadas, en contraste a las ciudades que fijan un límite de población. Además, nadie puede manejar lo ilimitado, pues esto pertenece a los dioses y no a los humanos que solo les concierne lo limitado. 

Por lo tanto, como la ciudad debe tener fijado un límite, dicho límite será perfecto siempre y cuando permita desarrollar la vida de los ciudadanos en el Estado. 

Capítulo V: Territorio

En realidad, el territorio parece algo más difícil de administrar porque éste debe ser de difícil entrada para los enemigos y de fácil entrada para los enemigos, lo que resulta ser muy difícil de encontrar. Además, recordemos que el territorio la mayoría de las veces lo da la naturaleza. Por otro lado, un país que sea fácilmente abarcable, será fácilmente invadido, por lo que una ciudad grande en este sentido puede ser mejor. 

En todo caso, si la ciudad no fuera grande, ésta por lo menos debe estar localizada a una distancia prudente del mar y además debe tener tierra firme. Otros métodos son los siguientes.

  1. Establecer un centro para la defensa, asistencia y socorro de todo el territorio.
  2. El transporte y tránsito de los frutos de la tierra, la madera y cualquier otro producto de la ciudad. 

Todo esto en el caso de que la ciudad no fuera grande y además estuviera en peligro de ser atacada. 

Capítulo VI: Proximidad del mar

Como dijimos la proximidad con el mar debe ser prudente , ya que esta es necesaria para el intercambio en el comercio y para los asuntos navales. 

Los marinos no son parte del Estado y por lo tanto no interferirán en el crecimiento de la población. 

Capítulo VII: Carácter del ciudadano

Ya hablamos de la cantidad en una población y ahora enfoquémonos en el individuo mismo. 

En los climas fríos de Europa, los ciudadanos parecen no tener mucha inteligencia y mucho menos capacidad para algunas actividades. Viven de manera libre, pero no poseen ninguna organización política. Por otro lado, los nativos de Asia sí son muy inteligentes y tienen muchas capacidades, pero tienen una vida de esclavitud que les impide ser hombres libres y virtuosos. 

La raza Helénica es la única que entre ellas es la más moderada entre la inteligencia y la valentía, por eso es la mejor ciudad gobernada.  

La pasión es algo inevitable en los ciudadanos y ésta hace que éstos amen a sus amigos y odien a sus enemigos; es una condición natural en el ser humano. El odio que se debe prodigar no debe ser con los desconocidos, sino solamente con los que sean criminales. En todo caso, el ciudadano común se irritará mucho más con quien es amigo que con el enemigo, en efecto, la traición de un amigo duele mucho más. 

El gobernante que se guíe y considere estos preceptos gobernará la ciudada de manera impecable.

Capítulo VIII: Componentes de la ciudad

Entre las cosas que tenga un Estado, sus partes deben ser tanto comunes como propias. Las cosas en común son generalmente el alimento, el territorio y otras cosas que se comparten por medio de la naturaleza. Por otra parte, tenemos las cosas que son de propiedad privada tales como el hogar y la familia. 

Enumeremos las cosas que debe tener la ciudad porque desde ahí podremos conocer sus componentes. 

  1. Alimento
  2. Oficios
  3. Armas
  4. Riquezas
  5. Culto
  6. Justicia

Cada categoría tiene un ciudadano determinado que enriquece los componentes de la ciudad, los sacerdotes en el culto, los administradores en los alimentos, los magistrados en las riquezas, etc. De ahí mismo se derivan las instituciones y componentes de la ciudad. 

Capítulo IX: Las funciones de la ciudad

Las funciones de cada miembro de la ciudad será determinada por el gobierno que esté de turno. Por ejemplo, si es la democracia todos los ciudadanos podrán participar de manera libre, pero en la oligarquía se verán más beneficiados y con más oficios los ricos.  

Cada ciudadano debe dedicarse a lo suyo, pero los ciudadanos libres no deben ser ni mercaderes, ni agricultores porque no tendrán tiempo para dedicarse a la vida contemplativa, ni mucho menos a la política. En todo caso, la naturaleza de los mismos individuos determinará a qué labor se ajustará más; por ejemplo, los que sean más robustos serán guardianes y los que sean más inteligentes a la administración. 

Las clases que se encuentran en la ciudad quedarán divididas en dos: la clase de los guerreros y la clase deliberativa (los ciudadanos libres). 


Capítulo X: Parte pública y privada de la ciudad

Dividir la ciudad en dos clases no es una contribución especial que hace Aristóteles, de hecho, ya había existido en Italia, algunas islas de la Antigua Grecia como Creta y sobre todo en el Antiguo Egipto ya que es la civilización que posee las instituciones más antiguas del mundo. 

Comidas en común y el culto

Las comidas en común son algo que debe existir en una ciudad, pero no como lo considera la teoría platónica donde el Estado corría con los gastos. En cuanto a la adoración, ésta sí debe ser sustentada totalmente por el Estado.

Para esto hay que dividir la ciudad en dos partes; una privada y otra pública. En la pública estará el culto y las comidas en común, mientras que en la privada habrán propiedades cerca de las fronteras y de la ciudad, de este modo, los ciudadanos tendrán dos lotes de tierras privadas.

Capítulo XI: Plan de la ciudad

De cierta manera es difícil planear la localización de una ciudad, pues la naturaleza la da y ésta no se puede modificar. Por lo pronto, una ciudad tendrá una mejor localización si está en un lugar escarpado (como pendiente). 

Aparte de la condición precedente, la ciudad ideal deberá estar favorecida en cuatro aspectos.

  1. Salud: las ciudades del este donde provienen los vientos del este son las más saludables. 
  2. Emplazamiento de la ciudad: la ciudad debe ser apta para la administración política y las actividades de guerra. En este sentido, la ciudad debe ser inaccesible para los enemigos y accesible para los amigos.  
  3. Uso de agua pura: básicamente, la separación de agua para tomar y para otros propósitos (no se deben mezclar).
  4. Fortificaciones: su construcción va a depender del tipo de gobierno establecido: para las monarquías y las oligarquías serán adecuadas las acrópolis. A las aristocracias les convendrá solo algunas murallas y a la democracia una planicie.

Aristóteles añade que en todo caso las murallas deben estar en cualquier ciudad, sin importar el régimen que tenga. Siempre deben haber murallas.

Capítulo XII: Organización de las funciones públicas

Los lugares o ''mesas comunes'' donde trabajan los magistrados deben ser lugares privilegiados. También deben ser lugares privilegiados los que se utilizan para el culto a los dioses, ninguna actividad mercantil puede llevarse a cabo ahí. Tampoco pueden aparecerse, agricultores, artesanos o trabajadores manuales a excepción de que lo haya autorizado un magistrado. 

El mercado debe ser algo distinto de los lugares mencionados anteriormente, debe establecerse de modo que las transacciones se hagan de forma cómoda ya sea por tierra o mar. Las mesas comunes deben estar en la plaza del mercado.

De todos modos, es difícil hablar de todas estas cosas en la práctica, pues todo depende de las circunstancias. Sólo nombrarlas como posibles teorías y lugares dentro de una ciudad.  


Capítulo XIII: Sistema educativo de la ciudad

Es una obviedad decir que una ciudad virtuosa es la que tiene ciudadanos virtuosos. Para ser virtuoso vale ver todos los libros de la Ética a Nicómaco que además fueron analizados en este blog. 

Lo difícil que sería establecer aquí es cómo es que la ciudad, o los organismos de la ciudad hacen que un ciudadano se haga más virtuoso. ¿Cuál sería la solución? Una mejor educación. 

En todo caso, para que el hombre alcance la virtud se debe servir de tres cosas:

  1. Naturaleza
  2. Hábito
  3. Razón

La naturaleza es la que nos permite nacer y formar parte de la naturaleza humana. Las cualidades que nos da la naturaleza luego son modificadas por las costumbres y los hábitos. Todos los animales a excepción del hombre se sirven de la naturaleza y el hábito, el hombre es el único que utiliza la razón de ente todos ellos. 

Capítulo XIV: Responsabilidades del gobernante

La educación es la que establece la diferencia entre los ciudadanos. Los que son más educados y usan su razón más que otros, pues entonces ellos deben ser lo que mandan y los otros sólo obedecer. 

La diferencia que se establece gracias a la educación será la dicotomía gobernante/gobernado. Sin embargo, es preciso que el gobernante mande de manera justo porque de otra manera, podrá recibir el alzamiento del pueblo en su contra y así emprender una revolución. 

Entre el gobernante y el gobernado, el primero es quien imparte la educación a todos los ciudadanos. Él será quien determine como un hombre puede llegar a ser bueno y virtuoso. La misma alma es dividida en dos: una parte es racional mientras que la otra no. No es que el hombre sólo deba inclinarse por una, sino que debe tener la virtud de ambas partes del alma. 

La vida en la ciudad también se divide en dos partes: trabajo y ocio y guerra y paz. Los dos tipos de vida se complementan; por ejemplo, el trabajo es en beneficio del ocio y la guerra en beneficio de la paz, pero ninguna de las dos es al revés. 

La ciudades de la Antigua Grecia

No obstante estas cosas, ninguna de las naciones, incluyendo las islas de la Antigua Grecia, han adoptado estas medidas y al contrario se han convertido en naciones beligerantes que sólo tienen por objetivo la guerra, como lo es en el caso de Lacedemonia. 

No se puede decir que una ciudad es feliz sólo porque ha ejercido el poder absoluto por sobre sus ciudadanos. La actitud de guerra no debe ser utilizada para esclavizar a los ciudadanos, sino más bien proteger a estos de quienes planean esclavizarlos. La supremacía política se debe alcanzar para ayudar a los ciudadanos y no para someterlos a un poder despótico. 

Capítulo XV: Virtudes activas e intelectuales

El fin de la ciudad es el mismo fin de los ciudadanos, los dos deben coincidir. Si tenemos en cuenta que la guerra se hace en beneficio de la paz, el trabajo en beneficio del ocio y por lo tanto, la virtud será para las dos el ocio. El ocio sólo se puede conseguir luego de haber trabajado mucho, de ahí la frase:

''No hay ocio para los esclavos''

Recordemos que en la Ética a Nicómaco vimos que el bien era un fin y por lo tanto el ocio sería un bien y un fin, aparte de ser la actividad fundamental para la filosofía, no sin antes trabajar muy duro para ello. 

Capítulo XVI: Infancia, juventud y adultez en los ciudadanos

La labor del legislador se extiende incluso a las diferentes etapas biológicas y psicológicas que pasa un ciudadano. Debe establecer las actividades par os niños, el matrimonio y la labor de los abuelos en la ciudad. 

Matrimonios

Los matrimonios no deben ser de dos personas con la misma edad ni tampoco deben ser jóvenes. Esto se debe a que sus propios hijos los podrán mirar casi como contemporáneos y el respeto se perderá. Además, cuando lso animales tienen hijos tempranamente estos nacen débiles e imperfectas (sobre todo las hembras). La edad que tienen los hombres para fecundar llega solamente hasta los 70 y las mujeres a los 50; por eso, la edad de procrear debe coincidir con estas edades pero tampoco pueden ser muy jóvenes. 

Por otro lado, es malo fecundar a edad temprana porque las mujeres que practican la sexualidad a dicha edad se vuelven licenciosas, y, por parte de los hombres, estos se trastornan al expulsar el semen que aún no ha sido bien desarrollado en edad temprana. Debido a esto, siempre será mejor que la mujer se una en matrimonio  a los 18 años con un hombre que tenga 37, ya que esa es la edad para procrear de manera efectiva. La mejor estación del año para contraer matrimonio es el invierno.

El adulterio es totalmente condenado por Aristóteles y su acción será castigada severamente.

Hijos

En cuanto al estado físico de los hombres y mujeres, estos deben ser el término medio entre el cuerpo de un atleta y un hombre no tan dedicado al ejercicio. 

Los hijos que tengan problemas de deformidad tendrán que ser muertos inmediatamente. Debe haber una ley que prohiba que estos niños se expongan y también otra ley que limite la cantidad de niños que se pueden tener. Si se supera el límite de población y una mujer está embarazada, entonces aquella mujer debe abortar inmediatamente. 

Capítulo XVII: Educación de la juventud

Los niños deben alimentarse principalmente de leche y evitar a toda costa el vino por las enfermedades que provoca. Los ejercicios también son cosas que beneficiarán mucho a los niños, pero cuidándose de que no sean muy bruscos. Otra utilidad es exponerlos al frío a muy temprana edad porque sirve tanto para su salud como para la guerra(1). La calidez que tienen los niños a la edad temprana les ayudará a soportar el frío al cual se les exponga. 

Hasta la edad de cinco años los niños deben estar expuesto a lo anteriormente mencionado, no se les debe obligar a hacer trabajos que impliquen fuerza para no interferir en su crecimiento. 

Educación formal 

Los cuentos deben estar relacionados con los oficios que harán en el futuro. De acuerdo con Aristóteles, en el libro Las Leyes de Platón los niños deben ser callados cuando se les grite, pero esto sería un grave error, pues el grito tensa la voz para que luego se pueda contener el aliento en los trabajos. 

Deben ser educados en la casa y alejarse de los esclavos lo más posible. La idea de esto es que los niños no deben decir groserías o palabras vergonzosas que pertenecen a gente vulgar y esclava, si llegara a decir dichas palabras será castigado y azotado. Si es un joven quien dice dichas palabras entonces éste será degradado a esclavo. 

Los magistrado serán los encargados de evitar mostrar imágenes vergonzosas a los niños. También tendrán que impedir que asistan a los yambos, a las comedias y a las sátiras. 

Conclusión


Hay que rescatar todo lo que sea referente a la virtud y a la practicidad de tener una ciudad. Muchas de las cosas dichas en este libro por Aristóteles no se aplican en la sociedad actual. Creo que la ética sobresale mucho por la política en este libro, de hecho, creo que es más fundamental que la política misma. Basta con saber que esta se debe ejercer con virtud para darse cuenta. En todo caso, cuando ya se comienza a hablar de educación (que por cierto se entrará de lleno en ese tema) sus aseveraciones parecen ser muy duras. Hoy en día los niños están expuestos a las sátiras y a las comedias que más que un daño, parece ser un beneficio; claro, mientras las comedia o la sátira sea sana. 

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