sábado, 19 de septiembre de 2015

Aristóteles - Acerca del cielo (Libro III: La generación y los elementos).

Ahora ahondaremos más en los elementos que tiene el planeta y sus características. Ya en Física habíamos visto características fundamentales de los elementos; por supuesto, esos análisis nos ayudarán a entender de lo que hablamos en este análisis. Aristóteles continúa con su doctrina geocentrista que considera a la tierra como el centro del universo, eso sí, de manera más lógica que matemática. Por último, veremos más referencias a otros filósofos tales como Anaxágoras, Empédocles y Platón, donde se le crítica duramente (en mi opinión) sobre la relación que hacía en el Timeo sobre las figuras geométricas y los elementos. 

Definiciones:

(1) Homeomerías: Del griego antiguo όμοιομέρεια son partículas muy pequeñas e indivisibles de las que está compuesto un cuerpo. Para Anaxágoras era una especie de semilla. 

Referencia:

(1) Aquí se sigue la lógica del primer motor. Sólo el primer agente puede ser inmóvil. 
(2) La potencia es una de las características del infinito. 
(3) Para entender bien esta crítica se tiene que entender la relación de las figuras geométricas y los elementos en el Timeo




Acerca del cielo

LIBRO III: LA GENERACIÓN Y LOS ELEMENTOS

Teorías sobre la generación

Antes de todo debemos analizar la naturaleza de los cuerpos naturales (o elementos). Una pregunta obvia para comenzar sería ¿se produce generación en los elementos?

Lo primero que debemos entender es que estos elementos no son indivisibles, al contrario, son divisibles. Esta división se da de dos maneras: una por especie y la otra por concomitancia. Cuando se habla de especie hablamos de color; por ejemplo blanco y negro. En el caso de la concomitancia, esta se da en la partes de dicho elemento. 

El dilema del punto

Tenemos que los elementos como el fuego, el agua, el aire y la tierra son divisibles mientras las cosas como el punto son indivisibles porque carecen de partes. Los elementos naturales tienen peso y levedad mientras que el punto no. Lo mismo va en cuando a la densidad y la rarefacción, ninguna corresponde al punto. 

Pero ¿será un punto más pesado si se junta con otro punto? pensemos que lo que es mayor, siempre lo es en virtud a un cierto ''peso'', entonces si el color blanco tuviera un punto demás (lo cual lo hace mayor) sería más pesado que lo simplemente blanco y por lo tanto, el punto tendría peso. 

Sin embargo, una línea y un punto nunca se suman en si mismos. Si una línea se uniera con otra, las figuras geométricas no podrían existir. Estas tienen que estar separadas las unas con las otras, al igual que el punto. 


Movimientos naturales y sus causas: gravedad y levedad

Se ha visto a lo largo del desarrollo de todos los libros, que los objetos tienen dos tipos de movimiento; natural y forzado. En el caso del reposo también se da lo mismo. 

Para entender este último, se debe pensar en el centro. El centro debe estar en reposo natural, porque si no lo estuviera ¿que le impide desplazarse entonces? no podría ser un objeto en reposo, puesto que esto nos llevaría a una cadena de infinitos, pero sí podemos decir que podría ser un objeto está en movimiento(1). Por lo tanto, el reposo del centro es natural y si se deslaza, su desplazamiento tiene su propio lugar y no se mueve de ahí. 

Ahora pensemos en las cosas que tienen gravedad y levedad. Como hemos dicho, las cosas con peso se quieren acercar al centro mientras que las leves se alejan del centro. Es evidente que todas las cosas deben tener gravedad o levedad natural porque de otra manera, si fueran forzadas tenderían a ser hasta el infinito debido que serían movimientos en potencia(2).

Los elementos

Según la definición aristotélica, un cuerpo es aquello que se divide en otros cuerpos y que está intrínsecamente en ellos. Esto se puede ver en el ejemplo del cuerpo y la madera, pues estos dos puede haber tanto fuego como tierra (ambos en potencia), pero en el fuego y la tierra no puede haber ni carne ni madera. 

Anaxágoras, por otra parte, creía que los elementos estaban compuestos de homeomerías(1) en conjunto. Empédocles en cambio dice que tanto el fuego, el agua, el aire y la tierra están en todos los cuerpos, es decir, todos los cuerpos se componen de estos cuatro elementos. 

Además, si un elemento tiene un movimiento simple o complejo, es totalmente correcto pensar que estos mismos cuerpos pueden ser simples y compuestos. 


Número de elementos existentes

Investiguemos ahora si los elementos son finitos o infinitos. Aristóteles establece inmediatamente que no pueden ser infinitos, y pasa a refutar la teoría de Anaxágoras (los homeómeros).

Los homeómeros, como postula Anaxágoras, se pueden encontrar en todos los cuerpos a modo de partículas; madera, hierro, etc. Pero estos cuerpos compuestos no son elementos (porque los elementos son simples) y por lo tanto, los homeómeros no se encontrarán en los elementos y sí en las cosas indivisibles. 

Pero nada de esto hace que los elementos sea infinito en número. En efecto, si los elementos difieren en su figura y en sus límites por ser diferentes, es obvio que tampoco serán infinitos. Además, como vimos en algunos libros de Física, si los elementos fueran infinitos no podrían existir el uno del otro. 

Pluralidad de los elementos

Muchos dicen que cada cuerpo está constituido de cierto elemento y de alguna manera establecen que los elementos están por todas partes, y sus relaciones se establecen por medio de sus características, es decir, que la madera sea tierra porque es más densa en comparación con otros elementos. 

Si decimos que todas las cosas provienen del fuego, entonces todas las cosas tenderían a dirigirse hacia arriba (como lo hace el fuego) lo cual no es cierto. 

Generación de los elementos

No es posible que los elementos sean infinitos, de hecho, todos podemos evidenciar como se extinguen o pasan de un estado a otro. Si fueran infinitos, entonces su disolución también sería infinita y tendría que ocupar además un tiempo infinito, lo cual no es posible (ya vimos que no es posible que un infinito esté encima de otro). 

Por otra parte, ningún cuerpo puede ser generado de algo incorpóreo, sino más bien tiene que venir desde otro cuerpo. Además si fuera creado de algo incorpóreo, tendría que existir un vacío y ya dijimos que esto es imposible. Ahora, debe entenderse que los elementos no se genera a partir de un cuerpo distinto que ellos, es decir, los elementos se generan a partir de sí mismos. 

Generación recíproca de elementos

Los partidarios de Empédocles y Demócrito consideraban que los elementos no se generaban de forma recíproca, sino  más bien de una entidad diferente a ellos mismos. No obstante, podemos ver que los elementos se originan de ellos mismos; por ejemplo cuando el agua se evapora (liquido a gaseoso). 

Crítica a la concepción geométrica de los elementos(3)

La obra de Platón presenta una relación entre las figuras geométricas y los elementos. Solo tres de los sólidos platónicos pueden formar una totalidad, pero recordemos que estos no son solo tres. Además, si se modificara sólo uno de los sólidos platónicos (el icosaedro por ejemplo), ya no sería el elemento que le corresponde (ya no sería agua).

Por otro lado, los elementos son sólo materia, por lo tanto, carecen de forma. Y si carecen de forma, no pueden ser representadas por figuras geométricas, puesto que estas son pura forma.  

Otro de los argumentos contra la relación figuras/elementos es la relacionada con los ángulos. Recordemos que en el Timeo, Platón nos decía que el fuego quemaba o ''cortaba'' debido a que sus ángulos eran muy puntiagudos... pero si observamos los otros sólidos, veremos que los otros también tienen ángulos, lo cual nos forzaría a decir que el icosaedro, que representa al agua, también debería cortar (lo cual es absurdo).

Conclusión

Aquí vemos como la rígida y aplastante teoría aristotélica se arroja sobre el pensamiento de su maestro. En general este libro no tiene muchas novedades en cuanto a lo que se ha hablado en otros libros, más bien, se utiliza lo que se a hablado para refutar a los anteriores pensadores (técnica muy recurrente de Aristóteles cuando necesita explicar su teoría, es decir, exponer el pensamiento de los otros para refutarlos). En fin, u libro que aclara aún más lo que son los elementos y si estos son generados y cómo son generados. 

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