miércoles, 31 de mayo de 2017

San Agustín de Hipona - La ciudad de Dios (Libro I: Contra los paganos) (413).

Ya nos van quedando pocas páginas que revisar de la obra de San Agustín de Hipona y, afortunadamente, tenemos esta penúltima obra (así la llamamos ya que la última vendrá luego de todo el tratado de este libro, aunque en la cronología de los libros de San Agustín no sea así) para ver el lado más político y, nuevamente, su lado más filosófico de la historia; sobre todo de la historia del Imperio Romano. Es el último siglo que el Imperio permanecerá vivo, y buena razón es esta para que los herejes y paganos den vuelta las cosas que pertenecían a este. San Agustín permanece incólume ante los alborotos y escribe la siguiente obra que daremos a conocer a continuación.

Referencias:

(1) La violación de Lucrecia no fue un hecho menor, pues hizo que se acabara la monarquía y comenzara la república en 509 a. C.

LA CIUDAD DE DIOS

LIBRO I: CONTRA LOS PAGANOS

El saqueo de Roma



Para entender de qué período de la historia habla aquí Agustín de Hipona, debemos primeramente hablar sobre el año 410 d. C., donde el saqueo de Roma toma lugar. 

Primero debemos hablar sobre el emperador absoluto del Imperio quien era Teodosio I, el Grande. Recordemos que este emperador había hecho grandes cambios en el Imperio, sobre todo en materia religiosa porque es en ese período donde se hizo el Concilio de Constantinopla. 

Luego de que Teodosio muriera el año 395, el Imperio volvía a dividirse con dos autoridades absolutas tanto en oriente como en occidente. Estos emperadores eran Honorio, de occidente; y Arcadio, de la parte oriente. Lamentablemente, estos dos emperadores eran muy torpes e incompetentes que sumieron al imperio cada vez más en el desastre. 

Todos los bárbaros visigodos estaban ansiosos por saquear Roma y robar todas sus riquezas y apropiarse de los terrenos que tenía el Imperio. Arcadio tuvo como la mala idea de poner entre sus filas a un visigodo llamado Alarico, además de hacerlo general militar con un reino independiente. Por otro lado, Honorio tenía a un muy buen general llamado Estilicón, a quien absurdamente mandó a matar por orden de sus consejeros. 

Sin un general para cuidar la parte occidental y dejando al emperador Honorio completamente solo, los visigodos aprovecharon la oportunidad de entrar en Roma y saquearla justamente el 24 de agosto de 410. Junto con todo lo que tomaron y robaron, los visigodos se llevaron a la hermanastra del emperador llamada Gala Placidia. 

LIBRO I: CONTRA LOS PAGANOS

Enemigos de Cristo y enemigos del imperio


Los enemigos de Cristo son justamente los enemigos del Imperio, y estos no son nada más ni nada menos que los paganos. Recordemos que en el siglo IV ya los paganos orientales empiezan a asediar el Imperio para hacerse con él. Estos paganos llegan y destrozan todo lo que encuentran a su paso, a diferencia de los soldados romanos que una vez conquistado los pueblos dejaban intacto los altares y templos (en la mayoría de los casos).

Los paganos culpan el deterioro de Roma a la religión asentada por Constantino I. Argumentan que desde que se instaló el cristianismo, el imperio ha caído en la decadencia y en las manos de los bárbaros. Sin embargo, San Agustín dice que son los mismos paganos los que tienen un comportamiento bárbaro hacia la misma Roma. 

De hecho, antes del cristianismo, Roma era peor con sus adversarios y contra todos los que estuvieran en contra en general. Fue la llegada de Cristo la que ablandó el corazón de los bárbaros y los hizo un poco más civilizados. En otras palabras, la palabra de Cristo no sólo los castigó, sino que también los atrajo a abrazar a Dios. 

Los castigos tanto a buenos como a malos

Nadie puede ser absolutamente bueno,por lo que cabe comprender que cualquiera puede recibir un castigo por un pecado, por más mínimo que este sea. Muchos hombres que se toman por justos se disgustan de las injusticias que suceden cuando el injusto se ve con mayores privilegios, o con la impunidad de agredir a otros. Pero que esto no los desaliente, pues todo es obra del plan divino de Dios, que no deja fuera a los verdaderos justos. 

El justo o hombre bueno debe someterse, tan perfectamente como los malos, a sufrir los males temporales siguiendo el ejemplo del mismísimo Job. Esto se hace para probar a los hombres y ver qué profundidad tienen en su postura religiosa, o cuánto amor desinteresado tienen por Dios cuando pierden todo lo material.

Nada pierde un hombre santo 

Muchos hombres sufrieron por el hecho de que perdieron todos sus bienes en el proceso y fin del saqueo. Sin embargo, ¿qué podría llorar o lamentar un hombre santo? el hombre santo sabe que a esta vida vino sin nada y sabe bien que se irá sin nada; por lo tanto, el hombre que conoce esto sabe que nada puede perder. Lo único que puede perder y puede lamentarse de perder un hombre santo es la fe. 

En dicho saqueo, todos los hombres que perdieron sus pertenencias eran justamente aquellos que estaban alejados de Cristo. Así ocurrió a un obispo llamado Paulino quien guardó sus riquezas para que los bárbaros no le robaran. Así oraba Paulino:


''Señor, no sea torturado yo por el oro o por la plata. Tú bien sabes donde yo tengo toda mi fortuna''

Y así fue pues el obispo no sufrió ninguna pérdida, ya que Dios mismo le había dicho que la guardara en un lugar específico. 

San Agustín asegura que quienes perdieron sus cosas más preciadas fueron aquellos que confiaban su fe a los bienes materiales. Aquellos que tenían su fe en Cristo no perdieron nada, fueran pobres o ricos porque lo importante no es cuánto ha ganado sino que cuanto espiritual es.


La muerte de los hombres

Se le reprocha a Agustín que muchos cristianos murieron , a pesar de que ellos llevaban una vida santa. En efecto, todos los hombres mueren y esto es algo natural; la muerte, de acuerdo a San Agustín, no se debe ver como algo malo y sobre todo si aquel que muere tuvo una vida irreprochable. 

Sepulcro

Nada hay que preocuparse sobre la especie de sepulcro que tenga un hombre. Ningún cuerpo está tan lejos o tan escondido para que Dios no lo pueda encontrar, además de que nada que se le pueda hacer al cuerpo puede afectar el alma. Así dice la biblia:

''No tengáis miedo a los que matan al cuerpo y no pueden matar el alma''
 (Mateo 10:28)

Los funerales o las honras fúnebres siempre son más consuelo para los vivos que para los muertos. Los muertos ya no pueden ver ni sentir, pero los vivos sí y necesitan cierto alivio después de que se va un ser querido. 

Ahora, esto no quiere decir que los cuerpos deben dejarse a su suerte en un campo abierto. Se deben por lo menos dar sepultura a los cuerpos, porque como ya hemos visto en San Agustín, el cuerpo no es algo que el hombre deba despreciar sin más; es este el que nos hace seguir viviendo y como un gesto de piedad, el hombre lo alimenta sabiendo que esta no es la parte más importante de sus ser.

Ejemplo de cristiano: Marco Atilio Régulo

Se dice que muchos hombres cristianos son los que más sufren en la vida, pero nadie puede sufrir si luego va a recibir la recompensa divina. 

Un excelente ejemplo de buen cristiano fue Marco Atilio Régulo, quien tomado por los cartagineses fue enviado a Roma para que lo intercambiaran por prisioneros cartagineses. En efecto, los cartagineses no necesitaban ni querían tener a una gran autoridad, pues más les servían los guerreros. Sin embargo, Marco, por ayudar a Roma, no aceptó el intercambio y se dejó torturar y matar por los cartagineses. 


El suicidio en los hombres y mujeres

Sabemos muy bien que San Agustín nunca aprobó el suicidio y no es el caso ni siquiera en los más grandes cristianos. Esto se debe a que no habrá motivos de quitarse la vida, pues si el suicida busca la paz esa la puede buscar en vida porque de la muerte nada se puede extraer. 

El suicidio de Lucrecia, la casta

San Agustín nos pone como ejemplo a Lucrecia de Tiziano, quien fue violada por Sexto Tarquinio que a su vez era hijo de Lucio Tarquinio quien fue el último rey de Roma en el siglo VI a. C. Esto ocurrió un día que Sexto pidió alojamiento a Lucrecia quien estaba sin su marido en esa ocasión. Al llegar la noche, Sexto se desplazó a su cama y la violó brutalmente(1)

Lucrecia delató este crimen a su padre Colatio y a un pariente suyo llamado Bruto. Collatio y Bruto quedaron horrorizados ante esto y exigieron la venganza, pero Lucrecia no pudo aguantar el deshonor de su condición y se quitó la vida. 

¿Qué diremos de Lucrecia hablando del modo más cristiano? San Agustín dice que no debió haberse suicidado, a pesar de creer en dioses paganos como lo exigía la época. 

Un declamador de aquel tiempo dijo: ''dos hubo, y sólo uno cometió adulterio'' San Agustín nos dice que esto no es así, pero no lo dice en favor de Lucrecia, pues también añade el obispo: 


''Los dos cometieron adulterio, el uno con la irrupción y la otra con oculta y oscura aprobación''

Agustín afirma esto por dos cosas puntuales: si disculpamos el homicidio (porque el suicidio es un homicidio por San Agustín), entonces realizamos el adulterio; pero si perdonamos el adulterio, aceptamos el suicidio. San Agustín considera que el suicidio que cometió no fue por amor a la castidad, sino que fue por debilidad ante la vergüenza. 

¿Puede haber suicidio en el cristiano?

En ninguna parte de las S.E. el suicidio es una opción. Este acto, de acuerdo con Agustín, representa un homicidio a sí mismo, y por lo tanto, ningún cristiano que sea consciente puede quitarse la vida ni en la peor de las circunstancias. 

Las palabras del A.T. nos los demuestran cuando se dice ''No matarás'', porque no sólo se debe no matar al otro sino que tampoco a sí mismo. En otra parte se dice ama a todos tanto como a ti mismo, por lo que se entiende que no se debe suicidar el buen cristiano. 

Podríamos preguntarnos y hacer una crítica a San Agustín diciendo que si bien los suicidios no están permitidos¿qué hay de los homicidios que han cometido los patriarcas como Abraham, David o Sansón, a pesar del hecho de que el quinto mandamiento dice ''no matarás''? Sólo puede matarse cuando Dios lo permite. Por eso se dice que Abraham fue piadoso al no matar a su hijo. 

Volviendo al suicidio ¿podemos decir que el suicida es una persona valiente? ¿una persona que tiene valor al suicidarse? San Agustín dice que en absoluto sería una persona valiente, pues al contrario, los suicidas no tuvieron la fortaleza para soportar esta vida y es por eso que la dejan.

Si se piensa que es mejor suicidarse para evitar pecados mayores, pues también se está en un error grave. De hecho, si es por eso, entonces bien podríamos utilizar la muerte para cualquier evento de desgracia que suceda. 


La violación perpetrada a las mujeres

San Agustín dice que la violación no es motivo para suicidarse, aunque, obviamente, sí para lamentarse. En todo caso, que ninguna mujer se ufane de ser virgen, pues así fue como las mujeres del saqueo fueron violadas. Recordemos que el juicio de Dios está para ellos quienes hacen el mal, por lo tanto, la soberbia de presumir de que se es virgen tiene sus consecuencias. 

La virginidad se debe llevar de modo respetuoso, sagrado, y con mucha discreción para no pecar de soberbia. 

La recompensa cristiana a los hombres

Bien pueden objetar los paganos que los cristianos no son libres de los mismos infortunios que sufren los paganos u otras herejías. En efecto, muchos ejemplos han sido así, pero lo que importa, dice San Agustín, no son las cosas que pasan en vida sino lo que pasa más allá. 

Ningún cristiano que haya hecho el bien en su vida puede ir al infierno. Aquí en el mundo terrenal puede sufrir vejaciones, pero la recompensa divina del cielo no se la pueden arrebatar. A pesar de todo lo antes mencionado, Agustín dice que si los paganos están vivos es sólo por piedad y misericordia de Dios, pues la Iglesia acepta a los paganos si se transforman, pero los paganos no aceptan a nadie. 

Conclusión

Como hemos podido ver, el comienzo de esta obra es una pieza intelectual en contra de los paganos. La devastación de Roma se debe a toda la impiedad y corrupción dentro del imperio, y los paganos acusan a los cristianos de llevar espiritualmente el imperio a la tumba. Las tribus beligerantes están atropellando cada vez más la ciudad de Dios que pareciera que iba a durar para siempre. San Agustín, en este primer capítulo, nos exhorta a seguir una vida cristiana a pesar de todas las vicisitudes que estaba viviendo al escribir el texto.  

domingo, 28 de mayo de 2017

San Agustín de Hipona - La utilidad del ayuno (408).

¿Qué es el ayuno? en un sentido normal y cotidiano sería la suspensión de las primeras comidas del día, pero el ayuno también tiene una significación religiosa profunda, pues Cristo ayunó cuarenta días en el desierto. Para San Agustín de Hipona, el ayuno no es sólo una prueba de que la mente es superior al cuerpo que constantemente pide necesidades corporales, sino que también es una prueba espiritual de compromiso y voluntad. 

Referencias:

(1) Una ironía decir esto cuando ya a ese tiempo existían al menos unos cuantos cismas en la Iglesia Católica. 

LA UTILIDAD DEL AYUNO


PRIMERA PARTE: NATURALEZA DEL AYUNO

Alimento divino y alimento terrenal

El alimento terrenal tiene su propia vida al igual que alimento divino. El terrenal sostiene al hombre y el celestial a los ángeles, pero quien ayuna no está ni en la tierra ni con los ángeles. ¿Por qué? porque no quiera el hombre compararse son los seres divinos, pero el ayuno le ayuda a estar más lejos de los placeres de la tierra. Por lo tanto, el hambre más importante no es el de los alimentos, sino más bien el hambre de justicia que vive en cada hombre. 

SEGUNDA PARTE: UTILIDAD DEL AYUNO

Carne y espíritu

Si estamos acostumbrados a quedarnos sin este alimento por las mañanas, entonces será mucho más fácil soportar las hambrunas y las calamidades que atraen los cuerpos mortales. Un hombre que se acostumbra a los estímulos del cuerpo siempre tendrá necesidades, mientras que el que vive con el espíritu no las tendrá (o al menos tendrá menos). 

Aquí San Agustín anuncia un problema, ya que pareciera ser que hasta ahora la carne es enemiga del espíritu como así bien lo dicen las S.E. 

''La carne guerrea contra el espíritu y el espíritu contra la carne''
(Gálatas 5:17) 

Pero, como la mayoría de nosotros que hemos leído la obra de San Agustín veremos que el santo de Hipona jamás llama a aborrecer el cuerpo, pues muy por el contrario el cuerpo fue creado por Dios y por lo tanto es un bien (que se le utilice para el mal es otra cosa).

Sin embargo, ¿cómo haremos coincidir el Gálatas 5:17 con las ideas de Agustín? No sólo eso, debemos pensar en el siguiente versículo:

''Nadie odia jamás su propia carne, sino que la alimenta y la cuida, así como Cristo a su Iglesia'' 
(Efesios 5:29) 

 A este problema, San Agustín nos dice que si bien cada hombre se procura un cuidado de su cuerpo, también debe considerar que el cuerpo está más unido con lo terrenal que lo espiritual. Por lo tanto, dependerá del hombre no caer en los vacíos de la carne y acercarse más al espíritu. 

TERCERA PARTE: CONCORDIA Y UNIDAD

Los cristianos no son los únicos que ayunan, sino que también lo hace los judíos y los paganos. Sin embargo, ¿por qué ayunan los paganos? ¿a quienes quieren favorecer? No pueden favorecer a Dios porque primero deben tener unidad. ¿Qué significa esto? para con los creyentes de Dios (o más bien de la Iglesia) la unidad está en el mismísimo Cristo, claro, tienen su diferencias pero Dios y Cristo lo hacen uno. 

Los paganos no tienen unidad porque el politeísmo que tienen hace que entre sus dioses no exista concordia. De hecho, ya hay muchos paganos que al siempre estar en conflicto los unos con los otros(1), han dejado los estandartes paganos y se han dirigido a la Iglesia. 

Conclusión

Por supuesto, aquí no hablamos del ayuno como un método para ayudar a nuestro cuerpo ni mucho menos. El ayuno, San Agustín se lo toma de forma espiritual, o, como dijimos en la introducción, como un sometimiento del espíritu (o de la mente) hacia el cuerpo. Hoyen día el tema del ayuno es muy cuestionado, pues surgen teorías de que es bueno ayunar ciertos días a la semana, y otras posturas que dicen que definitivamente el ayuno es algo malo si se toma prolongadamente. Cristo caminó 40 días en el desierto ayunando, ¿qué opinas tú del ayuno como forma de vida espiritual?

San Agustín de Hipona - La adivinación diabólica (405).

Hasta ahora no habíamos visto el nombre del diablo más que para referirnos al mal, o al infierno. En esta oportunidad veremos el ''fenómeno'' de cómo los demonios pueden adivinar el porvenir, a pesar de ya no ser divinos. ¿Qué acaso no es solamente Dios el que puede decirnos el futuro de los hombres? ¿o es que el diablo también puede y así persuade a los que le escuchan? Ciertamente es un tema que trae no poca dificultad para un cristiano promedio, pero no para San Agustín de Hipona qué es el abogado de la causa católica. Veamos lo que nos tiene preparado el obispo.

Referencias:

(1) Como diría Michel Foucault, sólo lo irracional se puede ver qué es lo racional. 

LA ADIVINACIÓN DIABÓLICA


PRIMERA PARTE: CONVERSACIÓN ENTRE SAN AGUSTÍN Y SUS DISCÍPULOS CRISTIANOS

Lo que Dios permite

Una aseveración típica en cuanto a la divinidad es decir que, si pasan tantas cosas malas, entonces Dios es quien las permite pues nada está fuera de su omnipotencia, y puesto que es bueno Dios permite el mal.

San Agustín responde a esto diciendo que permitir el mal es precisamente lo que demuestra la justicia. Sólo con la permisión del mal puede vislumbrarse lo que es la verdadera justicia(1). Además, San Agustín llama a no apresurarse a llamar a cualquier cosa que Dios permita como justa. Por otro lado, también se añade que Dios utiliza este ''mal'' para mostrar el poder que él tiene en la tierra; poder que tiene tanto para desaparecer el mal como para con él castigar a los injustos. 

SEGUNDA PARTE: ADIVINACIÓN

¿Cómo es que los demonios pueden adivinar el futuro? San Agustín explica esto diciendo que los demonios, si bien son malos, de igual manera son cuerpos etéreos que han vivido desde el inicio de los tiempos. Esto les ha permitido tener una experiencia más significativa que la del hombre, quien vive por un período mucho menor en comparación.

Los demonios no sólo pueden adivinar el porvenir, sino que también realizar muchas otras cosas fabulosas que pueden persuadir al hombre. La superioridad de su cuerpo (un cuerpo etéreo) les da la habilidad para estimular los sentidos corporales que le hombre tiene.

¿Cómo y qué adivinan los demonios? 

Las cosas que pueden adivinar siempre están relacionadas con la naturaleza, pues la agudeza que ellos tienen para entender los fenómenos naturales es superior al hombre. Y así como entienden lo que es externo al hombre, también conocen las debilidades del hombre mismo en cuanto a su carnalidad. 

Ahora, no todo lo que los demonios designan como futuro puede ser cierto, pues la última palabra las tienen las autoridades superiores a ellos, es decir, Dios. Por eso que los demonios, si bien pueden predecir el futuro de las cosas divinas porque oyen los designios de Dios, también son engañados para que sus designios no se conviertan en realidad. 

Agustín también hace una diferencia entre la profecía divina y la diabólica; la primera siempre es entregada por profetas, ángeles y santos; mientras que la diabólica es en personas viciosas y vulgares que ciertamente siempre son sobre cosas malas; desastres naturales, guerras o enfermedades. 

Conclusión

Me parece novedoso que San Agustín pudiera hablar de los demonios después de haber entregado explicaciones racionales al bien y al mal. ¿Será cierto que cada vez que va pasando el tiempo, como lo decían los pelagianos, Agustín va mostrando una postura más maniquea? si bien San Agustín deja en claro que el maniqueísmo dice que el mal hace una merma al bien (lo cual es ridículo para Agustín) Agustín también tiende a una dualidad diciendo que el diablo y los demonios existen y pueden intervenir en los asuntos humanos. Además, veamos que San Agustín considera a los demonios como ''etéreos'', pero entonces, si no son humanos ¿qué son y en qué se diferencia con Dios?

San Agustín de Hipona - Contra priscilianistas y origenistas (415).

Quizás, estas dos herejías son las menos conocidas por el público que no sabe mucho sobre los cismas de la Iglesia Católica. La argumentación en contra de Prisciliano es entendible, pero ¿cómo es que San Agustín de Hipona se declara en contra de las ideas de Orígenes, quien fuera padre de la Iglesia Católica y considerado uno de los teólogos más destacados de la misma? No sólo se debe atacar a los contrarios, sino que también se deben revisar los cimientos de la doctrina para seguir avanzando.

Referencias:

(1) La misma persecución que denunciaban los donatistas.

Definición:

(1) Apocatástasis: que en griego significa ''restauración'', quiere decir que todos los pecadores y no pecadores se reunirán finalmente con Dios. 


CONTRA PRISCILIANISTAS Y ORIGENISTAS


¿Quienes son los Priscilianistas?

Antecedentes

Medio siglos después del Concilio de Nicea, un obispo romano llamado Prisciliano de Ávila promovía una doctrina cristiana basada en la austeridad y estoicismo por toda Roma. Supuestamente se había acabado el arrianismo y el maniqueísmo, pero ahora surgía otra ''herejía''.


Historia del priscilianismo

El nombre de Priscilianismo proviene del nombre de su maestro llamado Prisciliano de Ávila.

Prisciliano y sus comienzos

Prisciliano nació alrededor del año 340 d. C. en Gallaecia, Hispania. Probablemente con una ascendencia aristócrata y noble, Prisciliano recibió una educación formidable en teología y filosofía. Ya en el año 370 se unía a los movimientos en favor del ascetismo, diciendo que no solamente se estudiara la biblia, sino que también los textos apócrifos. 

Su retórica persuadía a cualquiera que le escuchara, pues en ese tiempo se educó en la misma materia con Attius Delphidius, un destacado abogado y orador de Gallaecia que enseñó a Prisciliano por 5 años. En el año 375 comenzó a promover su doctrina la cual tuvo mucho éxito. En efecto, la actitud de un hombre ascético y apegado a las reglas morales más estrcitas siempre va a ser más llamativo a una audiencia.  

Prisciliano condenaba totalmente la unión que tenía la Iglesia Católica con el Estado Imperial, debido a los constantes casos de corrupción entre ellos (y el favorecimiento a la doctrina católica). Cuando sus enseñanzas empezaron a propagarse de manera rápida y sin detenimiento, el consejero de Constantino I, Osio, envió una carta al obispo de entonces llamado Hidacio. 


Conflictos y condenas

Debido a las reiteradas acusaciones de parte de los obispos católicos, el priscilianismo fue un tema a discutir en el año 380 donde tomó lugar el Concilio de Caesaraugusta (Zaragoza). Afortunadamente para el priscilianismo, dos de los obispos de prisciliano no aparecieron: Instancio y Salviano, por lo cual la condena quedó sin efecto. Luego de este sínodo Prisciliano se convirtió en obispo de Ávila y fue consagrado por Instancio y Salviano. 

Los priscilianistas intentaron por todos los medios de contactar al obispo Hidacio, pero los cristianos ortodoxos evitaron estos encuentros reuniéndose en grupos e identificando a los obispos priscilianistas. El mismo obispo Hidacio envió una carta a Ambrosio (obispo de Milán y profesor de San Agustín), convenciéndolo de condenar el priscilianismo y así se hizo.

Debido a esto, Prisciliano decidió viajar a Roma para ir directamente a hablar con el obispo que era Dámaso, pero el obispo no lo dejó porque no tenía autoridad alguna para impedirle obrar así al emperador.

El nuevo emperador y la condena definitiva

En el año 383, el gobernador de Britania, Máximo, cruzó las galias con un gran ejército decidido a derrocar a Graciano, quien era emperador de Roma. Al llegar a Roma, Máximo destronó totalmente a Graciano quien fue asesinado.

Máximo estaba a favor de la Iglesia Católica y estaba en contra de todas las herejías del período. Sin embargo, para condenar el Priscilianismo no había suficientes pruebas, por lo que el emperador crea una nueva forma de condena llamada ''maleficarum'' (brujería). Esta condena conllevaba a destruir o requisar todas las pertenencias de la secta de toda la parte occidental del Imperio. 

Prisciliano fue forzado a decir que practicaba la brujería en el año 385 bajo tortura. La verdad es que Prisciliano fue torturado y obligado a confesar de que mantenía relaciones con mujeres nocturnas ignominiosas, rezar mientras está desnudo y estudiar doctrinas obscenas. 

Finalmente, Prisciliano es decapitado junto con sus seguidores. Este podría ser el primer caso en que una justicia secular interviene en asuntos eclesiásticos. Muchos obispos de gran autoridad (San Ambrosio de Milán, Papa Siricio y Martín de Tours) estuvieron en contra de las ejecuciones a Prisciliano y sus seguidores, años después será recordado como un mártir. Cabe mencionar un hecho anecdótico donde Martín de Tours pide que no se ejecute a Prisciliano, a lo que Máximo acepta, pero luego de romper relaciones con Martín rompe su promesa. 

Doctrina de Prisciliano

¿Qué controversia o problema podría darnos la doctrina de Prisciliano? así como el pelagianismo y el donatismo, el priscilianismo estaba influenciado por el ascetismo. Los priscilianos pedían un poco más de consecuencia a la Iglesia Católica la cual no profesaba específicamente, una actitud austera y humilde. 

Disciplina priscilianista

El comportamiento que exigía el priscilianismo distaba enormemente de las doctrinas de la Iglesia. Los súbditos de Prisciliano instaban a que los cristianos abandonaran los bienes materiales y que llevaran una vida ascética en todo aspecto. Podríamos decir perfectamente que los priscilianos tenían dos miradas de la realidad, es decir, creían en un dualismo representado por el mal, que serían los bienes materiales; y el bien, que sería el espíritu. Por supuesto, esta doctrina nos recordará mucho a los antiguos enemigos de San Agustín: los maniqueos. 

La salvación del hombre, de acuerdo a los planteamientos priscilianos, consistía en liberarse en la dominación de la materia. La abstinencia al alcohol era un imperativo, así como también lo era el celibato. Estaban en contra de la esclavitud y permitían a las mujeres formar parte de la liturgia sin ningún problema, e incluso les permitía ejercer el sacerdocio. Por si esto fuera poco, los priscilianos no aceptaban la Santísima Trinidad, dogma fundamental en la Iglesia Católica.

Teoría priscilianista

Como si estuvieran influenciados por los maniqueos, los priscilianistas aseguraban que existían dos reinos donde el mal y el bien se batían el uno al otro. El mundo del bien estaba representado por Dios y el del mal por lo material, y también por los signos del Zodíaco. 

Otra de las cosas a destacar sobre los priscilianos es su teoría del alma la cual dice que están encerradas en una especie de receptáculo de Dios, para luego combatir el mal. También aseguraban que algunas partes del alma estaban representadas por algunos personajes importante de la biblia:


  1. Rubén en la cabeza
  2. Judá en el pecho
  3. Levi en el corazón
  4. Benjamín en los muslos

Luego, las partes del cuerpo también tenían sus propias denominaciones, pero esta vez con los signos del Zodíaco:

  1. Aries la cabeza
  2. Tauro en la cerviz 
  3. Géminis en los brazos
  4. Cáncer en el pecho
Por cierto, todas estas partes del cuerpo pertenecen al reino de las tinieblas donde gobierna el supuesto príncipe del mal. Todo lo sensible que existe no es obra de Dios, según Prisciliano, sino que es obra del príncipe de las tinieblas porque a él pertenece la materia. 


Su interpretación de la biblia era totalmente libre, es decir, cada quien podía interpretarla como quisiese. Esto implicaba que no podrían haber sacerdotes (para el entendimiento de las sagradas escrituras), ni eclesiásticos que las explicaran. Prisciliano se adelanta muchos siglos a las religiones protestantes que desataría Martín Lutero y que se refugiaban en las interpretaciones alternativas a las tradicionales otorgadas por la Iglesia Católica. 


Refutaciones de San Agustín a Prisciliano


A San Agustín no le fue difícil refutar la postura de Prisciliano, pues refutar a los maniqueos significa en gran parte refutar a los priscilianos. 

Los priscilianos dicen que la creación se hizo a través del principe de las tinieblas y Dios sólo hizo las almas, pero sabemos por San Agustín que la creación fue hecha por Dios. Ahora ¿cómo hizo Dios el mundo material imperfecto? así como pudo hacer las almas de la nada, Dios hizo el mundo a partir de la materia informe

Si Dios hizo el alma de la nada, tuvo que usar su voluntad para hacerlo, sin embargo, si la voluntad es algo ¿cómo pudo hacer el alma de la nada? De acuerdo con San Agustín, incluso en las creaciones humanas todo sale de la voluntad. En un comienzo, el hombre tiene una idea de algo y luego aplica su voluntad para realizar lo que va a hacer. Esto es así porque sería ridículo decir que la voluntad de Adán y Eva fueron el barro, el polvo, o el soplo divino que ciertamente son cosas. El secreto de la creación tanto divina como humana es la propia voluntad.

Más allá de esto, San Agustín no se refiere ni a la disciplina ni a las exigencias de los priscilianistas. Pareciera ser que San Agustín sólo se enfocó en la crítica tal cual como lo hizo con los maniqueos. 



¿Quien era Orígenes?

Pasemos ahora al otro grupo de doctrina. No podemos decir que realmente existían origenistas (a pesar de que el título del libro se llame así), pero sí podemos hablar de la vida del padre de la Iglesia Católica y su obra. 

Orígenes y sus comienzos

Siendo discípulo de otro gran padre de la Iglesia llamado Clemente de Alejandría, Orígenes fue uno de los más destacados cristianos de la Iglesia Católica ortodoxa. Su padre fue Leónidas de Alejandría quien lo educó en la filosofía helenística como también en la teología. De su madre no se tiene mucha información. 

Su ascetismo llegó a un punto tal que se llegó a castrar a sí mismo para mostrar que por naturaleza no podría ser tentado por las pasiones del cuerpo. Sin embargo, esta acción no sólo fue seguida por un ideal asceta sino que también fue por un mérito bíblico que aparece en el Mateo 19:12:

''Porque hay eunucos que nacieron así desde el seno de su madre, y hay eunucos que fueron hechos por los hombres, también hay eunucos que a sí mismos se hicieron eunucos por el reino de los cielos. El que pueda aceptar esto que lo acepte''
(Mateo 19:12) 

En efecto, el eunuco (la persona que se castra a sí mismo de manera temporal o permanente) es aquel que recibe el reino de los cielos si a sí mismo se hace eunuco. 

Enseñanzas y problemas

Propagó sus enseñanzas bíblicas centrándose en la exégesis de las Sagradas Escrituras. Fue admirado por muchos teólogos como lo fue Ambrosio de Alejandría entre otros que seguían su trabajo. 

Tuvo un problema con Demetrio de Alejandría quien en un momento lo apoyaba pero después se opuso rotundamente. De hecho, todas las críticas hacia Orígenes provenían de Alejandría probablemente porque Demetrio se encargaba de difamar a Orígenes. 

En las otras provincias del Imperio como Palestina, Fenicia o Arabia la reputación de Orígenes era buena. Su amigo Heraclas de Alejandría, quien luego fuera patriarca, ayudó a difundir la doctrina de Orígenes. Finalmente, Orígenes se asentó en Caesarea, Palestina, donde no tuvo problemas en publicar sus escritos exegéticos.

La persecusión

Sin embargo, en el imperio de Decio, una peligrosa peste se propagó por todo el Imperio. La peste tomó la vida de 5.000 romanos en un día cerca del año 260 d. C. Decio creyó que la plaga se debió a un tipo de magia que fue causada porque los cristianos no lo adoraban a él como a un Dios, a partir de aquí, el emperador proscribió a todos aquellos que se consideraban cristianos o eran cristianos(1)

Orígenes no huyó de la persecución y fue capturado por las autoridades, y torturado. Fue un duro acontecimiento para Orígenes quien sufría estas calamidades a sus 66 años de edad. Pasando exactamente 3 años más Orígenes muere a causa de las heridas de aquella tortura.


Doctrina de Orígenes

Orígenes era un hombre muy parecido a San Agustín; unía la filosofía más compleja con las Santas Escrituras, dando más prioridad a esta última que a la primera. 

Teoría Origenista de la realidad

Tal y como lo dijera Platón, Orígenes divide la realidad en dos definiendo a la materia como el mal y a las ideas con el bien. El hombre, al tener libre albedrío, es libre de elegir si quiere hacer el bien o quiere hacer el mal. Cada vez que va eligiendo la materia, está eligiendo hacer el mal, y cada vez que se acerca a las cosas inteligibles el bien. Esta doctrina llevara a Orígenes a no hacer diferencia entre la ética cristiana y la ética filosófica. 

Hay un mediador entre Dios y los hombres, y esta se llama razón, pues de ninguna otra forma podría comprenderse siquiera el concepto de Dios. Esta razón está subordinada a Dios, ya que ésta fue la herramienta que Dios utilizó para crear todo lo que rodea al hombre. En otras palabras, el logos creó el mundo bajo la omnipotencia de Dios. 

¿Doctrina trinitaria?

Realmente, en Orígenes no se vislumbra una teoría Trinitaria debido a que separa el poderío del Padre con el Hijo, además de distinguir al Hijo y al Espíritu Santo con Dios (lo cual rompe con el esquema trinitario).

Por otro lado, Orígenes también separa el logos de Dios, dándole total independencia fuera de Dios, pero que Dios, en cualquier caso podría ocupar. Otro problema fue el resolver si Jesús era realmente humano o divino (teoría que más tarde presidirían los pelagianos), lo cual Orígenes lo dejó como un misterio más de las Sagradas Escrituras. 

Apocatástasis(1)

¿Qué significa este término empleado por Orígenes? simplemente la idea de que todos los pecadores y no pecadores volverán a ser uno sólo con Dios. 

¿Qué consecuencias trae esta doctrina? que si los pecadores hicieron algo malo en sus vidas, entonces podrán ser buenos una vez se purifiquen, lo que llevaría a pensar que el infierno no es eterno y que el castigo es sólo una especie de panacea. En otras palabras, nadie se tendría que preocupar de ser malo, pues todos finalmente estarán con Dios. 

Refutación de San Agustín a Orígenes


San Agustín no está de acuerdo con el planteamiento de Orígenes, y sobre todo está en contra de la apocatástasis. Como dijimos anteriormente, si existiera esta apocatástasis, entonces ningún sacramento y ningún esfuerzo por ser buenos si todos irán al final con Dios. 

Además de esto, la teoría de Orígenes implica algo aún más significativo que sería decir que realmente nuestra vida tiene fin, es decir, que finalmente acabamos nuestras vidas con Dios, el cual al mismo tiempo tendría comienzo y fin. No obstante, San Agustín está en total desacuerdo con esto basándose en la biblia:


''Aquéllos irán al fuego eterno, pero los justos a la vida eterna'' 
(Mateo 25:41) 
El concepto de mérito es algo que no se puede transar en el cristianismo, ya que de otra forma no se distinguirán los buenos de los malos. Por eso también Dios otorgó al hombre el libre albedrío. En consecuencia, tanto el cielo como el infierno son eternos, y dependerá del mérito del hombre (o más bien de Dios porque toda obra buena es de Dios) y de su fe en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

Conclusión

Quizás, puede sonar muy modernos los planteamientos de los cismas que surgieron en aquellos años. En cuanto a los priscilianistas que denunciaban la opulencia de la Iglesia Católica y su unión con las autoridades máximas del Imperio Romano, su visión de la contingencia y consecuencia cristiana es entendible, pues hoy en día se cuestiona mucho el poder de Iglesia. Esta sed de justicia que pedían tanto los donatistas como los priscilianistas se dejará ver siglos más tarde con el surgimiento de las religiones protestantes. 

viernes, 26 de mayo de 2017

San Agustín de Hipona - Contra los arrianos (418 - 428).

Las disputas contra la Iglesia Católica son inacabables y San Agustín de Hipona da la cara para ir en favor de su religión. ¿Quienes son los que ahora debe enfrentar? unos antiguos enemigos de la Iglesia, que se supone fueron vencidos en uno de los concilios más importantes de la historia del catolicismo: el Concilio de Nicea. Estos fueron los arrianos quienes no dan tregua con su ideología no-trinitaria. Veamos a los persistentes enemigos de San Agustín

CONTRA LOS ARRIANOS

¿Quienes eran los arrianos?

Antecedentes

Una vez que el Nuevo Testamento había llegado a mano de los hombres para hablar sobre la vida de Jesús, un grupo de hombres comenzaron a polemizar sobre la naturaleza de Jesús y de la Santísima Trinidad. 

La Iglesia Católica no había enfrentado un sigma tan significativo como este todavía, pues, en realidad, los arrianos fueron los primeros que tuvieron diferencias con la Iglesia. Tanto fue así que se tuvo que inaugurar un concilio para que se pudieran resolver las dudas.

Historia del arrianismo

El nombre de arrianismo proviene del mismo nombre de su creador del cual sólo tenemos su primer nombre: el sacerdote Arrio. 

Arrio y sus comienzos

Arrio fue un sacerdote asceta, presbítero y cristiano nacido en Alejandría que vivió entre los años 235 y 336. La vida del sacerdote nos queda vedada por muchos vacíos históricos y por la falta de documentación biográfica, pues cuando el arrianismo fue condenado, todo lo relacionado con esta doctrina fue eliminado. 

Lo que si se sabe es que era descendiente de los bereberes quienes eran habitantes de lo que actualmente podríamos llamar Libia. Se cree que podría haber sido discípulo de San Luciano de Antioquía, quien era un hombre cristiano, pero que en alguna parte de su vida se tomó por sospechoso de herejía. 

Concilio de Nicea

La disputa arriana no fue algo inocuo sino que en verdad fue muy problemática para la Iglesia. Ya el mismo Constantino I, que si bien estaba de lado de los cristiano, también tenía sus dudas en cuanto a la divinidad de Cristo. 

Las dudas e interrogantes eran tantas que en el año 325, el emperador Constantino I decidió convocar el primer concilio religioso de la historia: el Concilio de Nicea. 

Arrio asistió con unos 22 obispos, incluyendo a su ''caballito de batalla'' quien era el obispo Eusebio de Nicomedia para hacer frente a la polémica. El debate fue arduo, Arrio insistía en la supremacía del Padre y que el hijo había sido engendrado por él, mientras que los cristianos ortodoxos decían que eran iguales. Tanto fue así de ardiente el debate que Arrio fue golpeado en la cara por San Nicolás de Bari y en respuesta a esto, Eusebio orinó en la túnica de Nicolás de Bari.

Finalmente, la disputa se solucionó a favor de los nicenos apoyando la afirmación de que Jesús era ''homouisiano'', es decir, de la misma sustancia del Padre, con lo cual el arrianismo es condenado a la herejía y a la persecución. 

Doctrina del arrianismo

Discrepancia con Alejandro I: el Hijo es engendrado

El comienzo de la doctrina se vislumbro primeramente en un discurso que dio el Papa Alejandro I que trataba sobre la relación del Padre y el Hijo. Muchas veces se dice en la biblia que el Hijo fue engendrado por el Padre, a lo que Arrio respondió que si esto era así, entonces el Hijo no tendría una naturaleza divina. En efecto, como todos sabemos, el Hijo es el mismo Jesús quien vivió en la tierra siendo hombre de carne y hueso. 

El Papa Alejandro I, muy molesto con el pensamiento Arriano, culpaba a San Luciano de haber influenciado una doctrina herética a Arrio, pero no tenía pruebas para decir que efectivamente era así. 

Si el Hijo, Jesús, tiene una naturaleza divina, entonces¿cómo es que fue engendrado como mortal? la única respuesta posible para Arrios sería decir que Jesús siempre fue mortal. 

Discrepancia con Orígenes: Hijo inferior al Padre

A primera vista, la teoría de Arrio parece bastante verosímil, pues en ninguna parte de la biblia se dice literalmente que existe una cierta naturaleza de Cristo. Pero si todo hijo es engendrado de un padre, entonces vale decir que el Hijo de Dios fue creado por el Padre. Por eso dice Arrio la siguiente aseveración:

''Hubo un tiempo en que el Hijo no existió''

Orígenes, quien fue uno de los primeros padres de la Iglesia, Advertía que el Hijo era inferior al Padre en muchas cosas y en otras eran iguales. Sin embargo, como tesis final, Orígenes nos dice que entre los humanos, la relación de padre e hijo se termina con la muerte; en cambio, con los seres divinos como lo serían el Padre y el Hijo, no podrían tener una relación si esta no fuera eterna. 

La molestia de Arrio con las doctrinas de Orígenes se hicieron saber a las autoridades romanas, aunque Arrio también aprovechó muchas de las diferencias que sí reconocía Orígenes para fundamentar su teoría en su autoridad, es decir, Arrio tendría como referente al mismo Orígenes padre de la Iglesia Católica. 

Además, la misma biblia reconoce (en la lectura de Arrio) que el Hijo es inferior al Padre:

''No he venido por mi cuenta, él me ha enviado''
(Juan 8:42)

Hay muchas otras donde se reconoce la superioridad del Padre frente al Hijo:

''Descendí del cielo no para hacer mi voluntad, sino la del que me envió''
(Juan 6:38)

Todo esto da a pensar que la superioridad del Padre es incuestionable y puede llevarse a la relación terrenal del Padre e Hijo; es decir, el padre manda y el hijo obedece: una clara aseveración de que el Padre es muy superior al Hijo. 

Refutación de San Agustín

Padre e Hijo con coeternos

Principalmente, San Agustín refuta la teoría arriana basándose en la biblia, pues el mismo Evangelio de Juan refiriéndose a Jesús dice:

''El es el verdadero Dios y la vida eterna''
(Juan 5:20)

El punto más fuerte quizás de la controversia arriana sería decir que hubo un tiempo en que el Hijo no existía. Sin embargo, si se es cristiano y se dice ''En el principio existía el Verbo y todo fue hecho por él'', entonces se tendrá que aceptar el el Hijo (que es el mismo Verbo) ya estaba al principio de los tiempos junto con el Padre.

Los arrianos agregan que el Hijo fue creado por voluntad del Padre, pues así nace todo Hijo. Y si el Padre lo quiere, con mayor razón el Hijo es creación del Padre. Ahora, toda voluntad del Padre el Hijo la acata sin ningún pero y es verdad. Sin embargo, San Agustín se saca esta argumentación diciendo que si bien, el Hijo estaría ''sometido'' a la voluntad del Padre, entonces ¿por qué el Hijo está con el Padre en la tierra? porque así dice en la biblia:

''No estoy yo sólo, porque mi Padre está conmigo''
(Juan 16:32)

Palabras hechas y dichas por el mismo Jesús en el Evangelio de Juan. 

La naturaleza de Cristo

Deberíamos decir con el relato de San Agustín que Jesús es 100% divino y 100% humano. Divino en cuanto está con el Padre y mortal cuando bajó hasta la tierra a enseñar sus lecciones a los hombres. De ahí que en la biblia pase refiriéndose de una naturaleza a otra diciendo:

''El Padre es mayor que yo''
(Juan 14:28)

''Yo y él Padre somos uno''
(Juan 5:21)

La dualidad de Cristo no hace ninguna merma al Padre ni a su propia divinidad del Hijo, pues fue enviado como hombre, y como hombre debió sufrir. 

Podríamos decir que la crítica agustiniana hacia Arrio sería interpretar la biblia de manera literal, en contraste a como lo hace San Agustín que es de una manera más interpretativa. 

Contra Maximino

Otro de los problemas que debió enfrentar San Agustín contra los arrianos, fue contra su obispo llamado Maximino. Entre muchas de las cosas que Maximino le reprochaba a San Agustín, una de ellas era que si el Hijo era igual que el Padre, entonces los dos debieran ser idénticos lo cual no es cierto.  

Pero el planteamiento de Maximino puede caer en una inconsistencia porque bien se puede decir: Adán es igual a sus hijos, porque tanto Adán como sus hijos son humanos. Así, tanto el Padre y el Hijo son divinos. 

Arrianismo en la posteridad

Condenas y concesiones

A pesar de las argumentaciones de San Agustín y de los concilios realizados a lo largo de la historia, el arrianismo siguió resultando atractivo para emperadores, intelectuales y teólogos. De hecho, el mismo Constantino II, sucesor inmediato de Constantino I, aceptaba de buena gana el arrianismo; sin embargo, pasaron los emperadores y finalmente, Teodosio I condena definitivamente el arrianismo en el Concilio de Constantinopla. 

Actualidad

En la actualidad aún subsisten ciertos grupos que defienden el arrianismo; como por ejemplo, La Sagrada y Apostólica Iglesia del Catolicismo Arriano quienes dicen seguir la doctrina de Arrio. Esta iglesia fue canonizada el año 2006 y aún sigue vigente en Inglaterra que fue el lugar donde se creó.

Testigos de Jehová

Mucho se dice que los Testigos de Jehová son los actuales arrianos, ya que estos tampoco aceptan la Santísima Trinidad. Si bien este principio es fundamental en el arrianismo, existen diferencias fundamentales también en las costumbres y creencias que tienen las dos religiones. Por ejemplo, los Testigos de Jehová aseguran que el Hijo puede conocer al Padre totalmente, mientras que los arrianos negaban esto. 

Conclusión

Interesantísimo el cisma que tenemos en estas páginas del blog, del cual San Agustín rehusaba totalmente. Si este cisma tuvo tanta significación incluso en los tiempos modernos, ¿cómo no va a tener significación o vamos a dejarlo fuera de la discusión? Los mismo cristianos aceptaron que el problema tenía una duda razonable que era necesario discutir. Por supuesto, la discusión no queda aquí, es decir, no porque se celebre un concilio la victoria doctrinal se acaba pues veremos como más adelante siguen surgiendo más discusiones. Al parecer, las verdades se odian entre sí. 

jueves, 25 de mayo de 2017

San Agustín de Hipona - Contra los pelagianos (417 - 429).

Una cosa era el cisma donatista que ponía su mirada más bien en la consecuencia o en las actitudes de la Iglesia Católica. En el caso de los pelagianos, esta secta no aceptaba la idea del pecado original, es decir, cuestionaba las Sagradas Escrituras directamente por lo que el doctor de la gracia no podía mostrarse indiferente. ¿Qué significaba que no existiera el pecado original? que ninguna de las acciones purificadoras de la Iglesia tendría sentido; por ejemplo, el bautismo, la confesión o la catequesis. Veamos la réplica de San Agustín de Hipona a los pelagianos.

Referencias:

(1) Sólo quería dar una anécdota. Recuerdo un libro de Maya Angelou llamado ''I know why the caged bird sings'' (Sé por qué canta el pájaro enjaulado), donde la protagonista, que es la misma Maya, dice ''si quieres saber quién es realmente cristiano, basta que leas el Deuteronomio''. 

(2) No son palabras literales de San Agustín, pero si se condena a los niños sin tener ningún acto de voluntad (sólo por herencia) entonces podríamos decir que el mal en el es innato.

Definiciones:

(1) Collatio: proceso que consiste en la revisión y comparación de textos. Hoy en día la colación (que es de dónde proviene la palabra), se refiere ala descripción de un libro como la paginación, la dimensión o el material que tenga.

(2) Ascético, ascetismo: doctrina que promueve un estilo de vida austero y lejos de los placeres, es decir, un modo de vida totalmente espiritual. 

CONTRA LOS PELAGIANOS

¿Quienes eran los pelagianos?

Antecedentes

El imperio romano daba total razón al partido de Ceciliano quien fue acusado por los donatistas de traición. Todo esto fue llevado a cabo por Marcelino, quien proclamó en la conferencia de Cartago (más específicamente en la collatio(1)) que los donatistas serían condenados por su doctrina. Esto significaba un año más de paz para la Iglesia Católica y sus súbditos, pero algo más surgió a medida que avanzaba el tiempo: un nuevo cisma religioso. 

Historia de los pelagianos

Este cisma surgido principalmente en África fue llamado pelagianismo, que proviene del nombre del mismo monje que le dio vida: Pelagio. 

Pelagio y sus comienzos

Pelagio era un monje britano (muchos decían que era celta) que nació en 368 d. C. y murió en el 418 d. C. Era un hombre ascético(2) y muy estudioso de los textos bíblicos y de la filosofía en general; en otras palabras, era un teólogo y filósofo muy destacado para su tiempo. 

Al ser un hombre muy destacado, Pelagio fue admirado por muchos hombres incluyendo al mismísimo San Agustín quien lo tomaba por un ''hombre santo''. De hecho, en cuanto a datos biográficos, Pelagio y San Agustín comparten la misma lejanía que tuvieron de la centralidad del imperio; San Agustín, que vivía en Hipona; y Pelagio, que vivía en la distante Britannia. 

En el año 400 se trasladó a Roma donde gozaría de mucha popularidad, a pesar de los grandes problemas que tenía el Imperio en ese tiempo. fue alabado por los cristianos sobre todo por su escrito llamado ''Exposiciones sobre las trece epístolas de San Pablo''. Este texto inició el debate entre los hombres más prominentes de la Iglesia Católica, junto con el pensamiento que añadía Pelagio.

Doctrina de Pelagio

Moralidad religiosa

Si tuviéramos que hablar de alguien realmente consecuente en la religión, entonces Pelagio es el hombre. Estaba formado con un fuerte moralismo ascético que lo hacía influyente frente a su audiencia. Se dio el lujo de acusar a San Agustín de mucha flexibilidad en la doctrina y comportamiento cristiano. 

El objetivo de Pelagio era incorporar el ascetismo dentro del cristianismo para que estos últimos fueran igual de consecuentes que él. En cierto modo, Pelagio exigía una rigurosidad ya vista con los donatistas quienes decían que el hombre debía ser totalmente ''puro''. Por lo tanto, si para Donato los hombres debían ser puros, para Pelagio debían ser extremadamente rigurosos en su comportamiento.

De todos modos, si se lee el A.T. podremos conocer que los mandamientos y preceptos que dios da a los hombres son imperativos, es decir, su cumplimiento es definitivo. Muchos se vieron convencidos por los planteamientos pelagianos porque, aquellos que creían ser verdaderos devotos a Dios, pronto se daban cuenta que no lo eran en absoluto(1).  

Libertad del hombre

Para Pelagio, el hombre no necesitaba del bautismo ni pasar por ningún sacramento para alcanzar a Dios; el hombre podría por sí solo llegar a la santidad. Pelagio tomaba esto de los filósofos antiguos que destacaban la autonomía como parte fundamental de la sabiduría del hombre. 

Esto sonaba horrible para San Agustín porque para el obispo, nadie puede ser autónomo, pues todos los hombres dependen de Dios. Pensar en la autonomía es un acercamiento poco a poco al peor de los pecados del hombre: la soberbia. Por eso San Agustín también condenaba la doctrina platónica la cual sostenía que lo mejor del hombre era su independencia a través del mundo inteligible. Adicionalmente, para San Agustín el bautismo no significaba un camino fácil lleno de concesiones, sino que al contrario, requiere un largo camino de perfección y sabiduría donde ya no se puede cometer el mal; es decir, el bautismo significa que el hombre ya conoce el mal y si lo comete, debe ser profundamente castigado. 

La libertad del hombre (sin la necesidad de Dios) representa un peligro para la doctrina cristiana. ¿Por qué? porque esta libertad y autonomía aleja al hombre de Dios; en otras palabras, el hombre ya no necesitaría de la gracia de Dios.

Además, ¿qué significa realmente el libre albedrío? si lo vemos desde el razonamiento humano, debemos decir que es la completa libertad del hombre de hacer lo que desee. Sin embargo, si esto es así, entonces el poder de la gracia quedaría excluído. Por otro lado, si Dios hizo a todas las criaturas buenas, entonces bien podrían ser los hombres buenos por su propia voluntad y no por la gracia. Un argumento más del pelagianismo sería decir que el libre albedrío, al dar la libertad absoluta al hombre, entonces también le dio la libertad de pecar

No obstante, bastaba una simple oración de San Agustín para derribar la teoría del pelagianismo:

''Señor, danos lo que ordenas, y ordena lo que es tu voluntad''
(Confesiones, capítulo 24)

¿Qué quería decir San Agustín con esto? que todo estaba bajo la gracia de Dios. Si Dios creó el mundo, creó al hombre y todo lo que le rodea, entonces está en control de todo lo que creó. Por lo tanto, el hombre es libre de sus acciones, pero bajo la gracia de Dios. 

Predestinación

Pelagio se preguntaba comprensiblemente ¿cómo es que Dios manda al hombre a cumplir cosas que son irrealizables? En efecto, todos sus mandatos deben ser realizables. Pero para Pelagio, la visión que tenía San Agustín de Dios, es decir, de un Dios que premia y castiga no es correcta; no podríamos hablar de un Dios de amor si fuera ese el caso (de acuerdo a Pelagio).

El gran problema que puede tener la doctrina de Pelagio es poner la misericordia de Dios en la comprensión humana, ya que a Dios no se le puede determinar conceptos humanos. La justicia de Dios no puede ser pensada en términos antropológicos porque son cosas divinas, fuera del alcance de la mente del hombre. Dios es la justicia misma, y por eso no se le puede llamar injusto.  Si Pelagio acepta que Dios es divino, perfecto y bueno, entonces también acepta que es justo y por lo tanto, no puede decir que es cruel si acepta lo primero (y vaya que lo acepta).

En resumen, para Pelagio el hombre estaba predestinado a seguir o no seguir a Dios, mientras que para San Agustín el hombre estaba en Dios siguiera o no siguiera los mandatos. Además de esto, para San Agustín la predestinación era justa. 

Pecado original

Todos sabemos por cultura general que el pecado original se cometió cuando Eva persuadió a Adán a comer el fruto prohibido. Fue el primer acto de desobediencia a Dios y por esto el hombre es culpable y pecador; el resto de los hombres después de Adán tendrán que cargar con el mismo pecado. 

Ahora, ¿cómo es que la semilla del pecado se trasmitió a todos los hombres? Pelagio cree que los hombres después de Adán no tienen esa semilla del pecado, pues el pecado sólo recae en Adán por desobediente. Sin embargo, San Agustín discrepa diciendo que dicha ''trasmisión'' se hace notar en el comportamiento posterior que tienen Adán y Eva.  Recordemos que Adán y Eva se sintieron avergonzados, con miedo a causa de lo que habían hecho. Por lo tanto, la desobediencia que tuvieron se transmitió vía sexual a las siguientes generaciones, tal como si fuera una herencia. 

Pelagio dice que como no se tiene el pecado original (porque fue responsabilidad de Adán y no de los hombres siguientes), entonces el bautismo se hace innecesario al ser este considerado una especie de oportunidad de comenzar desde cero. En ese sentido, la muerte, piensa Pelagio, se debe a la naturaleza del hombre y no al pecado original. Pero San Agustín dice que si bien el bautismo nos hace ser conscientes del bien, el hombre no tiene asegurado el cielo por sólo tener el bautismo; por el contrario, necesita seguir combatiendo con las carnalidades del mundo. 

Además, recordemos que el hombre muere a partir del pecado, es decir, si no tuviera el pecado no podría morir lo cual no es cierto porque el hombre muere de todas formas. 

''Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna''
(Romanos 6:23)

Por su condición de heredero del pecado, el hombre muere de manera definitiva. Sí el hombre no llevara esta herencia, entonces viviría para siempre pues no pecaría; y como sabemos, todos los hombres mueren por más buenos que sean, por tanto, todos llevan el pecado de Adán.


Rechazo al pelagianismo

Muchas personalidades de a fines del Imperio Romano no aceptaban de ninguna manera el pelagianismo. El monje se dirigió a Palestina, Lod, Milán a presentar su teoría a distintos obispos como San Jerónimo de Estridon, Osorio, y finalmente Inocencio I quien era el mismísimo papa de la época. 

Está demás decir que San Agustín habló en contra de Pelagio, pues incluso redactó una carta junto con otros cuatro obispos donde se pedía condenar el pelagianismo. Aquí están los principios:

  1. La muerte es producto del pecado, no de la naturaleza.
  2. Dios proporciona la gracia por su voluntad y no por méritos.
  3. La gracia es proporcionada a los adultos.
  4. Dios proporciona la fuerza de voluntad para evitar pecados.
  5. Las buenas obras son gracias a Dios y no gracias al hombre.
  6. Los que creen en el Señor lo hacen por propia voluntad.
  7. El cristiano obra a través de la fe.
  8. El cristiano le da gracias a Dios con sinceridad y rectitud.
  9. La confesión de los pecados se hacen porque son ciertos, no por humildad.
  10. Los niños que mueren sin recibir bautizo son excluidos del Reino de los Cielos.
  11. Los santos piden perdón por sus pecados.
  12. Bienaventurados lso que mueren en el Señor.

Quizás el punto 10 es uno de los más controversiales entre Pelagio y San Agustín

El bautismo en los niños

Para San Agustín, los niños eran culpables, es decir, cometían pecados porque muchas cosas malas que el hombre comete se hacen de manera innata(2)

La sexualidad es el recuerdo de que el hombre pecó y que los hombres siguientes que nazcan desde aquí serán pecadores también en un comienzo. Sólo podrán librarse de éste obteniendo el bautismo (y aún así tendrán que seguir luchando contra el mal). 

Para Pelagio, que los niños fueran culpables del pecado era un sin sentido además de que, en otra inspección, Pelagio descubría el antiguo maniqueísmo del cual San Agustín se había deshecho. De ahí que Pelagio lo siguiera culpando de maniqueo. 


Condena definitiva
  
Pelagio, en un último intento de salvarse de la persecución y la condena, escribió una carta al Papa Inocencio I que sería llamada ''De libre albedrío IV''. Lamentablemente, el Papa no alcanzó a leer su carta debido a que murió mucho después de que llegara. No obstante, esta carta fue recibida por el Papa Zósimo quien era el sucesor de Inocencio I. Al leer la carta, Zósimo perdonó a los pelagianos y no se les persiguió más.

San Agustín quedó indignado al ver que Pelagio no fuera condenado, a lo que inmediatamente redactó la carta de los doce principios contra el maniqueísmo. 

Pelagianismo en la posteridad

Si bien el pelagianismo fue condenado oficialmente en el año 418 d. C. por el Papa Inocencio I, a través de una carta que San Agustín y otros obispos redactaron para condenar la doctrina, las teorías del pelagianismo dieron mucha pelea a las doctrinas católicas. 

Así lo dice uno de los teólogos más connotados de la historia:

''La disputa arriana del concilio de Nicea sólo puede ser comparada con la controversia del pelagianismo''
(Adolf Harnack, ''Historia del dogma'') 

Con el gran esfuerzo mental que implicó el concilio de Nicea, es decir, determinar la naturaleza de Cristo, el pelagianismo fue una teoría que no dio tregua hasta mucho tiempo después cuando se descartó totalmente. Podríamos decir tan bien como dice Adolf Harnack que el pelagianismo fue equivalente al Concilio de Nicea.

La Iglesia Católica sigue defendiendo los doce principios que San Agustín y los doce obispos habían escrito, sin embargo, el punto 10 quedó rechazado por la Iglesia Católica, diciendo que los niños son salvos gracias a la misericordia de Dios. 

Semipelagianismo

Muchos teólogos se interesaron por la doctrina de Pelagio, sobre todo en el siglo V en figuras como San Fausto de Riez, San Vicente de Lerins y San Juan Casiano. Estos santos trataron de conciliar la filosofía de Pelagio con las doctrinas de la Iglesia Católica, pero San Agustín las vuelve a refutar sin ningún problema. Finalmente, el semipelagianismo también fue condenado en el año 529 en el Concilio de Orange. 

La teoría del semipelagianismo no rechazaba a Dios en el libre albedrío, es decir, lo aceptaba como un comienzo, como una iniciativa, pero después, el hombre era responsable de sus actos y Dios no podría intervenir. Decían los semipelagianos:

''La iniciativa de Dios comienza con la gracia, y gracias a la gracia el hombre puede por sí mismo obrar de la manera que le parezca, pero siempre por medio de la gracia''

Como vemos, los pelagianos no dejan de decir que el hombre tiene libre voluntad fuera de la voluntad de Dios; el hombre hace sus obras por mérito propio. Se rompe uno de los principios que escribía San Agustín, el cual se refería a que los méritos son de Dios y no del hombre.

La mayoría de los expertos dicen que el pelagianismo se mezcló con otras teorías y religiones que se destacaban en oriente, así como la mayoría de las herejías que condenaba la Iglesia Católica. En todo caso, en la época medieval pasó inadvertida por la Iglesia Católica, apareciendo de nuevo (o revelándose) recién en el siglo XVI.

Conclusión

Al parecer fue una de las doctrinas que dio más batalla a la Iglesia Católica. Su persistencia en el tiempo demuestra que en la historia de las religiones hay una dualidad entre divinidad y antropología. Por un lado, el hombre no es independiente si acepta una divinidad, o es independiente si acepta que las cosas son creadas por sus propios méritos. Si lo pensamos bien, esta dicotomía pertenece también a la dualidad religión/filosofía; en la religión, Dios responde las preguntas del hombre; en la filosofía, el hombre se responde las preguntas del hombre (valga la redundancia). ¿Qué piensas que es lo correcto?

Para terminar, quisiera mostrar un video sobre la controversia entre San Agustín y Pelagio por parte de la Iglesia Católica de La Serena.

https://www.youtube.com/watch?v=hSVZDJMaYrE