lunes, 14 de noviembre de 2016

Plotino - Las Eneadas (Libro VI: El Uno) (270)

Hemos hablado con mucho detalle sobre este ''fenómeno'' llamado el Uno el cual sería una de las cosas más ininteligibles. ¿Será que nunca los seres humanos podremos conocer el Uno? Plotino ya ha dicho que mientras más nos acerquemos a la contemplación, cuanto mejor porque estaremos más cerca de la inteligencia (que es la que contempla al Uno). No nos rindamos en la contemplación sobre lo más sublime para Plotino, y sigamos viendo las características de esto que va más allá de toda intelección.

Referencias:

(1) Este era un problema que señalaba Aristóteles porque lo que hace crecer al cuerpo es el alimento; y por lo tanto, lo que hace crecer al alma es el cuerpo. 
(2) Esto podría significar una investigación de la cognición innata de la mente. 
(3) Aunque para este análisis seguiremos tomando los conceptos de mundo inteligible y mundo sensible, con la única intención de hacer referencias. 

LAS ENÉADAS

ENÉADA VI: EL UNO

SOBRE LA OMNIPOTENCIA DEL UNO


La omnipotencia del Uno se presenta en todos los objetos, así como el alma está accidentalmente coextensiva en el cuerpo sin perder su originalidad ni su esencia(1). Podríamos decir que eso es imposible, ya que el alma sería parte y no un todo; sin embargo, si nosotros despedazamos el todo, entonces la parte no existirá más porque la parte es parte por la unidad que tiene y esa unidad se la da el todo. 

No obstante, hay una pregunta que es insoslayable ¿cómo puede ser el alma una parte y todo al mismo tiempo? Plotino recurre al ejemplo del sol, pues la luz del sol es una con el cuerpo mismo. Por lo demás, debemos diferenciar entre forma y materia, pues la materia es totalmente divisible y la forma no lo es. De hecho, si volvemos al ejemplo de la luz del sol, tendremos que decir que dicha luz es inseparable del sol, puesto que el cuerpo del sol es su principio. Sin este principio dicha luz no existirá y es así como está la parte en el todo inseparablemente. 

Ahora, si esto es así, entonces podríamos decir que el mundo inteligible es múltiple, lo cual sería contraproducente porque solamente el mundo sensible es múltiple. A esta objeción, Plotino responde que en el mundo inteligible las cosas que son variadas son simples y las múltiples uno. 

Como resumen, podemos decir que la asociación del alma con el cuerpo es el mal (pues está más cerca de la materia), mientras que la disociación con el cuerpo es el bien porque se encuentra más cerca de lo inteligible. 

El Uno y el hombre

Es claro que el hombre siempre quiere aspirar a la unidad, siendo que esta es la buena y racional. Así, el hombre sólo quiere llegar a ser Uno con todo, pero el Uno (que en este caso sería como dios) estaría en todas partes, porque sino lo estuviera, entonces estaría fraccionado en partes lo que es imposible. 

El hombre está inmerso en el mundo inteligible, lo que pasa es que muchas veces no se de cuenta. Cuando caiga en cuenta de que se encuentra en el mundo inteligible, entenderá también que es uno con todas las cosas restantes. 

Ahora, ¿qué ocurre con las cosas más abstractas? El triángulo como materia no podría estar al mismo tiempo en el mundo inteligible, así como sí lo está el triángulo inmaterial. ¿Por qué no puede estar al mismo tiempo? Simple, porque la materia no puede tomar la forma perfecta del triángulo, sino que además toma otras formas por añadidura; mientras que, en el mundo inteligible no hay añadiduras porque no se necesitan.



SOBRE LOS NÚMEROS

Quizás sea una de las partes más interesantes del presente tratado ¿Son los números infinitos o finitos? o mejor aún ¿Son los seres limitados o ilimitados? la verdad es que Plotino nos dice que dentro de lo limitado está lo ilimitado. En efecto, si queremos conocer lo ilimitado entonces este deberá tener un comienzo y eso ya lo limitaría. 

Tal vez sea un poco difícil de comprender que algo sea limitado e ilimitado a al vez. Plotino propone un segundo ejemplo para clarificar. Imaginemos el movimiento de una esfera: cuando ésta se mueve su movimiento es cambio y por lo tanto limitado, pero si nos fijamos solo en el movimiento de la esfera, entonces este será ilimitado. Es decir, la representación del movimiento es infinita, así como la representación de cualquier cosa, porque, de otra manera, si fuera limitada estaríamos viendo cosas distintas. 

El número y los hombres

El mismo Platón decía que los hombres concebían el tiempo gracias al constante cambio del tiempo en los días. Los hombres podían identificar el número cuando la unidad tenía una característica distinta de la pluralidad. Esto se debe gracias a que el alma ya tiene la noción del número dentro de ella. 

Por otro lado ¿serán los números irreales así como lo postulaba Platón? como seres inteligibles, la unidad es lo primero que debe existir. No es que sean irreales, sino más bien inteligibles. De hecho, Plotino nos asegura que la unidad va antes del ser, debido a que si son mezclados, entonces se tendría que acceder a una ''unidad en sí'' y ''unidad de otro'' lo que haría todo infinito. 

Los números vienen después de la unidad, pues la unidad, al ser algo inteligible más que concreto y tangible. De hecho, el conjunto del número diez viene después de la decena, pues la decena es la inteligible(2). Podríamos ir incluso más a fondo y posicionar al número más allá de la inteligencia, ya que la inteligencia se puede someter a un número, pero es el número el que existe primero que ella. Por lo tanto, tendríamos que posicionar el número en esta procesión:

Número
Inteligencia
Alma
Materia

Es decir, el número pertenecería a los más sublime del mundo inteligible. De esto se puede deducir que si el número es anterior a la inteligencia, entonces también es anterior al ser, pues la unidad es la que da al ser la calidad de ser porque de otra manera se ''desparramaría''. 

La multiplicidad y la unidad en el número

La unidad es tan sublime que incluso a la multiplicidad la hace una. Por ejemplo, un ejército de hombres, si bien son muchos, la unidad hace que sólo sea una unidad de infantería; es decir, son uno pero a la vez son varios, sin embargo, no podrían ser varios si no pertenecen a la unidad. 



SOBRE LOS DOS MUNDOS

Lo uno y lo múltiple

Lo primero que debemos analizar es el mundo inteligible, pues de ahí proviene toda la materia. Obviamente, la materia no es principio puesto que se encuentra en el último puesto de la procesión plotiniana. Por lo tanto, pongamos primero al Uno, luego a la inteligencia, luego al alma y finalmente a la materia. 

El Uno: Principio de las cosas
Materia: última procesión de las cosas

Las ideas se las debemos al mundo inteligible, pues los sentidos pertenecen al mundo de la naturaleza y la materia. Sin embargo, en los sentidos también pueden estar las ideas en el siguiente respecto. Cuando hablamos del porqué de las cosas, entonces debemos enfocarnos en el mundo inteligible; y cuando queramos enfocarnos en qué son las cosas, pues debemos dirigir nuestra mirada hacia el mundo sensible. 

Mundo inteligible: por qué de las cosas
Mundo sensible: qué son las cosas

Así vemos que el mundo inteligible tiene mucha más importancia por sobre el mundo sensible, en cuanto a que el primero tiene la quididad (o esencia) de las cosas. 

Lo Uno y el bien

Es claro que si el Uno es el mundo inteligible es el bien en sí mismo, entonces la materia en el mundo sensible es sencillamente el mal. ¿Por qué? Las razones son muy sencillas (y muy platónicas por cierto), ya que es en el mundo inteligible donde se encuentra la perfección y en la materia la imperfección.

Características del bien

Plotino nos advierte de mezclar las cosas buenas con las voliciones de las cosas malas (cosas provenientes de la materia). La bondad no es lo mismo que el deseo, pero cuando la bondad se convierte en deseo entonces caeremos en un contrasentido. Para entender esto deberíamos decir que el bien es deseable por ser bueno y no bueno por ser deseable. Por otro lado, el bien suele confundirse con el ''qué'' en vez del ''por qué'' y los hombres quedan perplejos ante una impresión equivocada; no hay que confundir el bien con el qué de las cosas. 

Por lo tanto, todas las cosas son deseables mientras tengan este tipo de bondad. En efecto, siempre queremos las cosas por su calidad y cualidad mientras estas dos signifiquen un bien a nuestro favor, y en algunos casos también para los demás. 

El bien no tiene ninguna forma (y entiéndase no forma en el sentido aristotélico) porque en realidad no necesita tener una forma. Si la tuviera, esto sólo lo bajaría de categoría a la inteligencia. Así es que comprendemos el concepto del Uno-bien, pues es la última categoría que el alma pueda alcanzar. No puede existir nada más allá del bien. 

Por otra parte, Plotino nos dice que ya no sería necesario dividir dos mundos como lo hace Platón, ¿por qué? simplemente porque el bien puede encontrarse en todos nosotros. No es necesario separar la inteligencia porque la inteligencia vive en nuestro interior, así como también se encuentra el bien(3). Por otro lado, bien podríamos decir que la inteligencia al estar en el mundo inteligible; sin embargo, no por esto podríamos decir que no se altera. De hecho, sí lo hace porque para pensarse a sí mismo al menos uno se tendría que alterar (mover). 



SOBRE LA VOLUNTAD DEL UNO


Lo voluntario no puede darse sin el conocimiento del contexto y de la situación que se está llevando a cabo. Por lo tanto, el albedrío también sería una cuestión de voluntad, y por consiguiente, los locos, y los que no están en su sano juicio no hacen las cosas voluntariamente; necesitan razón para hacerla. 

En efecto, en estos hombres irascibles no hay voluntad, puesto que se dejan llevar por las afecciones ¿cómo podríamos hablar de voluntad si para esto se necesita libertad? En consecuencia, si la razón (puesto que la voluntad debe ser llevada a través de esta) es la que nos hace tener voluntad, entonces esta misma voluntad se encuentra en la inteligencia


CONCLUSIÓN

Este es el último de los libros de Plotino, que paradójicamente es el primero en relación al orden creado por Plotino (no por Porfirio). Al fin vemos una conclusión definitiva al Uno, y a la división de los mundos creados por Platón. El Uno entonces sería este ''ser'' (digámoslo de una forma para tener una referencia) que es indescriptible y que por lo tanto no podemos añadir ningún atributo. En mi opinión, esta característica de dios me parece mucho más lógica que cualquier otra explicación sobre dios; este sería el dios de la lógica y no del misticismo. 

Nos despedimos del gran Plotino para pasar a uno de los santos más grandes de la antigüedad... 

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