sábado, 12 de diciembre de 2015

Aristóteles - La Política (Libro III: El ciudadano y el gobierno).

Pareciera el título de una noticia actual, o de un libro político de algún intelectual que está a punto de revelar las soluciones a todos los problemas de un país. Sin embargo, éste no es más que el título perteneciente a uno de los tratados más antiguos que puedan existir. Para comprender las complejas situaciones de las naciones es preciso partir por lo básico, y lo básico es la terminología sobre los distintos elementos que componen un país partiendo desde el ciudadano, hasta las características más macro. Es justamente lo que trata Aristóteles en este libro: el concepto de ciudadano. Una vez terminado lo mencionado, seguiremos con el análisis de las formas de gobierno.

Definiciones:

(1) Ostracismo: método por el cual se desterraba por un período de tiempo (o de forma permanente) a una persona incómoda para el Estado.

Referencias:

(1) Para más información sobre la virtud véase el libro cuarto, el libro quinto y el libro sexto de la Ética a Nicómaco.
(2) En otros casos nombra la democracia, pero la demagogia también se considera como desviación de la democracia. Téngase en cuenta que la peor desviación de la república es la demagogia. 
(3) Como dice Aristóteles, un tipo de monarquía electiva antigua entre los griegos. 
(4) Cuidado porque ésto es refutado en el capítulo XVI de éste libro.
(5) Dionisio, un tirano que fue mencionado en Las cartas de Platón, pedía guardias para protegerse de las revueltas. 


La Política


LIBRO TERCERO: EL CIUDADANO Y EL GOBIERNO

Capítulo I: Definición del ciudadano


Como dijimos en la introducción, una parte de este libro se encargará de las definiciones y luego de las formas de gobierno que pueden existir en una ciudad.

Para comenzar digamos que el gobierno es un tipo de organización impuesta por todos los miembros de un Estado por igual. Por otra parte, el ciudadano forma parte de los elementos del Estado, por lo tanto y como parte de él debemos definir el concepto de ciudadano. 

Veamos primero los que no son ciudadanos.


  • No son ciudadanos aquellos que lo son por medio de un decreto de ley.
  • No se debe considerar ciudadano sólo por su lugar de residencia porque dicho ''ciudadano'' puede compartir el lugar con esclavos.
  • No es ciudadano quien acude a los tribunales en calidad de demandante o demandado porque este derecho puede ser conferido por un mero tratado.
  • No son ciudadanos los jóvenes que aún no han alcanzado la edad para la inscripción cívica (son ciudadanos incompletos) y los ancianos tampoco lo serán (son ciudadanos ''excedidos'' o ''retirados'').
  • No son ciudadanos los que sean juzgados con una pena ni tampoco los que hayan sido desterrados.
El verdadero ciudadano será el que no tenga ninguna de las características mencionadas anteriormente. De hecho, para Aristóteles el verdadero ciudadano es ese que goza de las funciones de juez y magistrado. Aunque, hay que recordar que las magistraturas unas son temporales o permanentes. 

Este ciudadano es el ciudadano de un gobierno democrático, evidentemente puede variar en cada gobierno. Si tuviéramos que definir al ciudadano en otro tipo de gobierno (que esté cerca de la línea democrática), diremos entonces que el ciudadano es aquel que puede participar en la administración de la justicia. 

El término de ciudad será comprendido como el conjunto de ciudadanos que viven en un determinado lugar.  

Capítulo II: Definición de ciudadanía


No obstante, en los tiempos de Aristóteles, la definición de ciudadano era simplemente quien nacía de un padre o de una madre que fuera ciudadano/a. Naturalmente, para Aristóteles esta definición es insuficiente, pues los padres pueden haber sido ciudadanos por razones de una revolución o algo más. 

Se mantiene entonces, la definición de Aristóteles por la cual se es ciudadano cuando se ejerce un poder judicial. Por lo tanto, la ciudadanía se adquiere de éste método sin importar de dónde venga dicho ciudadano, ese poder determina si es ciudadano o no. 

Capítulo III: La identidad del Estado

Cuando en la ciudad ocurre una injusticia, ¿a quién se le debe decir injusto? ¿al Estado o al individuo? Hay un ejemplo claro de esto y es que cuando la democracia sucede a una oligarquía o a una tiranía, se dice que la injusticia se originó del tirano y no del Estado, pues fue éste último quien estuvo en control del mismo.

Si la democracia asume los compromisos que le tocan como nuevo gobierno, entonces, si ocurre alguna desgracia, el gobierno será quien cometa la injusticia. Pero ¿se cambia de Estado cuando se cambia de gobierno? Lo único que podemos tener seguro es que los ciudadanos son siempre idénticos, a pesar de que se cambia de Estado. 

Ahora, si un estado es una asociación de ciudadanos y los ciudadanos responden a un tipo de constitución, y si esta constitución cambia luego del cambio de gobierno, entonces no podemos decir que el Estado sea el mismo. Y como conclusión, podemos decir que la constitución es la identidad del Estado. 

Capítulo IV: La virtud del ciudadano

Todos los que forman parte de la asociación del Estado tienen su propio tipo de virtud conforme al trabajo que tienen. Si es así, se puede inferir que el ciudadano tendrá múltiples virtudes (por ejemplo, si este fuera un navegante o un militar), pero aparte de las virtudes que son conforme a su trabajo deberá tener más en cuenta la virtud en sí misma. 

Estos tipos de virtud se dividen en dos: virtud política (o virtud cívica, o virtud ciudadana) , relativa a los deberes del oficio; y la virtud privada, que tiene que ver con la virtud del hombre de bien(1). Sin embargo, sabemos muy bien que en el Estado no siempre es posible que se encuentren hombres de bien. ¿Quién podrá reunir estos dos tipos de virtud? Para Aristóteles es claro. Es el magistrado quien podrá ejercer estos tipos de virtud porque por un lado, tiene que cumplir con su trabajo y su trabajo lo obliga a ser un hombre de bien. 

Así, el hombre de bien, que tiene que ser magistrado, reunirá subsecuentemente en esas virtudes la capacidad de mandar y de obedecer. Debe conocer de manera teórica y práctica los conceptos de mando y obediencia. 

Capítulo V: Los artesanos


Veremos ahora si el ciudadano es sólo aquel que debe participar del poder, o más bien puede ser también un artesano. La verdad, que un artesano sea ciudadano representaría un problema, pues hay artesanos quienes son esclavos en muchas ciudades, en cambio, los ciudadanos no son esclavos en ninguna circunstancia. 

Además, la vida del artesano es incompatible con el aprendizaje de la virtud del ciudadano. La vida del artesano es laboriosa y fatigosa, la cual no corresponde a la del ciudadano. Muchas naciones, como Tebas, permiten que los extranjeros allegados se conviertan en ciudadanos por medio de un decreto, pero ésto ha llevado a la escasez de ciudadanos verdaderos y la derogación de este derecho por la sobrepoblación de ciudadanos. 

Finalmente, sólo pueden ser ciudadanos quienes poseen el derecho político (participar en los juicios y asambleas). 

Capítulo VI: Formas de gobierno

Como ya quedó clara la definición de ciudadano, comencemos con las distintas formas de gobierno en donde se desenvuelve dicho ciudadano. 

Hemos establecido que cada Estado difiere por la constitución que ésta tenga; en otras palabras, la constitución diferencia un gobierno de otro. Las formas de gobierno no son distintas de las relaciones entre el amo y el esclavo. Eso sí, hay una diferencia, pues, el amo muchas veces manda al esclavo para provecho de él mismo y accidentalmente el esclavo puede tener un beneficio, pero el amo sólo obra por su propio interés; en cambio, el padre que manda una familia ejerce su mando por el interés del bienestar de todos. Por lo tanto, la primera relación pertenecería a gobiernos despóticos mientras que la otra a gobiernos sensatos y perfectos. 

Relación amo y esclavo:

  • Tiranía
  • Oligarquía
Relación padre e hijos:

  • Democracia 
  • Aristocracia

De acuerdo con la mirada aristotélica, la segunda lista sería la caracterización de un gobierno perfecto y bueno. 

Capítulo VII: Gobiernos rectos y desviados

Los términos gobierno y constitución se usan indistintamente, es decir, significan lo mismo para Aristóteles. 

Los gobiernos que ejercen el poder del Estado por medio de la fuerza pueden estar hechos por un sólo hombre, por minorías y por mayorías. 

Cuando un gobierno es constituido por una consulta al interés común de los ciudadanos, entonces aquí estamos hablando de una forma correcta de gobierno. Sin embargo, cuando un gobierno es comandado por un sólo hombre o una minoría, aquí hablamos de una forma desviada de gobierno. 

Monarquía (o reinado): el rey gobierna por el interés común de todos los ciudadanos.

Aristocracia: una minoría de los mejores hombres de la ciudad gobierna por el bien de todos los ciudadanos. 

República: una mayoría gobierna por el bien público de la ciudad. 

En cuanto a la República, hay que añadir un punto. La virtud que se pueda sacar de una mayoría sólo puede ser la virtud guerrera, y no necesariamente la de un gobierno.Luego tenemos las desviaciones de dichos gobiernos. 

Tiranía: desviación de la monarquía que sólo tiene por objeto el interés propio del tirano. 

Oligarquía: desviación de la aristocracia donde la minoría gobierna por sus propios intereses. 

Demagogia(2): desviación de la república donde sólo se gobierna atendiendo el interés de los pobres y no el interés general. 

Capítulo VIII: Oligarquía y Democracia

Hay cierta dificultad al tratar estos términos porque si decimos que la oligarquía es el gobierno de una minoría, entonces tendríamos que decir que los pobres serían los oligarcas, pues hay más ricos  (como soberanos) que pobres (esclavos). Esto es imposible porque los ricos y virtuosos deben ser los que gobiernan como oligarcas. 

Oligarcas: ricos y virtuosos son la mayoría.
Democráticos: pobres son la mayoría. 

Para resolver este problema será necesario designar a la oligarquía como un gobierno donde sólo mandan los ricos, sean mayoría o sean minoría. En el gobierno democrático o demagogo gobernarán la multitud de pobres. 

Oligarquía: gobiernan ricos y virtuosos sean o no mayoría
Democracia: gobiernan pobres sean o no mayoría. 

Por lo tanto, lo que diferencia a estas dos clases de gobierno son las personas que gobiernan y no su mayoría o minoría que tengan en la ciudad. 


Capítulo IX: Propósito de la ciudad-Estado

Es fundamental que en el Estado los magistrados no están involucrados en el asunto que juzgan. Se suele juzgar muy mal cuando se está relacionado con un caso judicial, los magistrados se atribuyen a sí mismos la razón absoluta y la justicia absoluta. 

Cada gobierno no sólo tiene el objetivo de proporcionar a sus ciudadanos su integridad física, sino también que sean felices y virtuosos. Esto también es fundamental porque es lo único que puede forjar la unión civil entre ciudadanos. Si no se pone atención a este punto, el Estado se volverá una especie de asociación meramente militar. 

Por lo tanto, una ciudad no consiste solamente resguardar los derechos individuales de los ciudadanos, o de intercambios comerciales, sino que de procurar que los individuos en el Estado tengan virtud.

Capítulo X: Problemas de la soberanía

¿Quién debería ejercer la soberanía en un tipo de gobierno? Esta es una gran dificultad entre los tipos de gobierno. 

¿Serán los pobres? Si fueran los pobres, entonces ellos tendrían que repartirse las propiedades de los ricos puesto que son mayoría. Lo mismo ocurriría en un gobierno donde los ricos son mayoría, existiría una inequidad horrible. Por lo demás, evidentemente esto representaría una injusticia terrible.

¿Tendrán que ser solamente los hombres más virtuosos? Si fuera así, entonces todos los demás ciudadanos quedan excluídos de hacer soberanía, además de que pueda suceder una oligarquía. 


Capítulo XI: Soberanía en la ciudad

Una solución al planteamiento de la soberanía podría ser que la multitud ejerza la soberanía, a pesar de que la minoría en realidad sea la virtuosa. Quizás dicha multitud tomada separadamente pueda ser mediocre, pero si se les une será mucho mejor. 

La unión de elementos es mucho mejor que su constitución individual. Cada virtud que se encuentra en los ciudadanos forma un tipo de virtud más grande. A modo de adición, no olvidemos que también está la virtud de la minoría, por lo tanto, la virtud de la multitud y de la minoría llevarán el Estado por un buen camino. 

Ahora, hay una excepción, los ciudadanos no pueden elegir a los magistrados , o a los mèdicos, o a los pilotos de la ciudad, pues esa labor le corresponde a los expertos en cada caso (magistrados, médicos, pilotos). 

Capítulo XII: Los Magistrados

La labor de los magistrados es de impartir la justicia entre sus ciudadanos, además de ser miembros de la asamblea y los tribunales. Debe otorgar derechos que promuevan la igualdad entre los ciudadanos según sus méritos correspondientes, es decir, si un ciudadano es más alto o más bello que otros, no se le puede conferir más derechos que otros, puesto que la altura o la belleza no son razones para otorgar más derechos. 

Por otro lado, la nivelación de habilidades tiene que estar de acuerdo con la ejecución, es decir, no podemos juzgar a un flautista por su belleza sino por cómo toca la flauta. 

Capítulo XIII: Quién debe gobernar

Los ciudadanos deben reclamar su autoridad política porque son la multitud soberana que compone un Estado. Sin embargo, esto puede suceder sólo en algunas formas de gobierno porque en algunas como la aristocracia. Además, el hombre que tenga más riquezas o provenga de un linaje superior reclamará su poder frente a la multitud. 

Si un hombre que aventajara a la multitud de virtud se presenta ante los ciudadanos, entonces dicho hombre tendrá que gobernar sobre ellos. No se le puede poner en la mayoría, puesto que vale más que la mayoría. 

Ostracismo(1)

Podría pensarse que el ostracismo sólo se emplea en tiranías y oligarquías, pero la verdad es que a todo tipo de gobierno le conviene desterrar a un ciudadano que amenace la integridad del Estado con su presencia o sus actos. 

El objetivo del ostracismo es guardar la proporción de elementos en un Estado. En un coro, el director no pondrá a la voz más bella entre las menos bellas. Todo debe tener su proporción y el ostracismo contribuye a esto. 

Hay un punto en el cual se debe entrar en detalle. En la tiranía y en la oligarquía el ostracismo sería algo verdaderamente justo, pues sólo uno debe ser virtuoso y mandar por sobre los demás. pero ¿qué ocurrirá en la democracia o en la aristocracia? ¿será justo desterrar al más virtuoso de los ciudadanos sólo por su condición? En ese tipo de gobiernos será preciso que dicho ciudadano no sea desterrado, sino más bien proclamado como el soberano que debe mandar sobre el resto. 

Capítulo XIV: La monarquía

De acuerdo con Aristóteles, la monarquía es uno de los buenos gobiernos considerados en este tratado. No hay solo un tipo de monarquía, sino que hay varias de ellas. Analicemos en qué se caracterizan los tipos de monarquía. 

Un tipo de monarquía es el que está presente en Esparta. El monarca se dedica sólo a los asuntos tanto militares como religiosos; dirige el derecho a la vida sólo en el contexto militar. La obediencia al rey es voluntaria y en ningún caso reprimida. El modo de gobierno ejercido es un generalato vitalicio.

Otro tipo de monarquía está dirigida por algunos pueblos bárbaros, donde el monarca ejerce de manera similar a un tirano y además su sucesión es hereditaria (legitimada por su constitución).  La obediencia al rey es forzosa y en contra de la voluntad del pueblo.

El tercer tipo de monarquía que en verdad era una especie de tiranía electiva llamada ''aesimnetia(3)''. Podían ejercer el poder de manera permanente o por un cierto período de tiempo. 

El cuarto tipo de monarquía es la heróica la cual contaba con el consentimiento de los ciudadanos y la sucesión era legal y hereditaria. Los monarcas aseguraban a su pueblo con armamento y tomaban las decisiones en las cuestiones jurídicas. El poder de ellos se extendía a todo el espectro político ya sea interior o exterior. También practicaban los sacrificios.



Hay todavía una quinta especie de monarquía llamada ''administrativa'', pero sólo se refiere a la economía doméstica, pues quien la ejerce es el padre en la familia. 



Capítulo XV: Ventajas y desventajas de la monarquía

Las leyes en las monarquías no pueden considerar cada caso particular en el gobierno. Por esto, las leyes de una monarquía sólo se puede ocupar de las cosas generales y no de cada cosa en particular. En los casos particulares, el rey será mucho más efectivo que las leyes(4)

La monarquía es ejercida por un rey que se considera el hombre más virtuoso de la ciudad (a excepción de las monarquías absolutistas), pero si en dicha ciudad cada ciudadano comienza a ser virtuoso y conforman una mayoría considerable, entonces el gobierno tendrá que cambiar a aristocracia. En efecto, si hay una cantidad mayo de ciudadanos virtuosos, necesariamente el gobierno anterior debe ceder a una aristocracia. Luego, cuando los virtuosos comenzaron a ser más, la ciudad se transformará en república para luego ser dilapidada por la ambición de la oligarquía, las cuales se transforman en tiranías para finalmente transformarse en demagogia

Proceso de gobiernos:

Monarquía → Aristocracia → República → Oligarquía → Tiranía → Demagogia 

Con el tiempo el Estado se fue volviendo más grande y el gobierno de la democracia se convirtió en el preferido por los ciudadanos. 

Por otro lado, la monarquía puede correr un grave peligro de insurrección si la sucesión se vuelve hereditaria, mucho peor si el monarca dice que no será hereditaria (lo que no es probable) y no cumple su palabra. Para evitar esto el monarca siempre deberá conformar una armada para defenderse cada vez que los ciudadanos quisieran rebelarse(5).

Capítulo XVI: Problemas de la monarquía

Muchos cuestionan la monarquía y en específico, confiar el poder de uno solo de los ciudadanos que conforma el Estado, al monarca. Hay quienes dicen incluso que el mandato de un solo hombre por sobre otros está en contra de la naturaleza, pues el Estado es una asociación de individuos que ejercen la virtud y no uno solo. 

En estos casos, es mejor que la soberanía de un Estado sea confiada a la ley y no a un solo ciudadano (al monarca). Es cierto, dijimos que las leyes no pueden atender los casos particulares, pero si las leyes son susceptibles de reformas, entonces sí podremos considerarlas para todos los casos. Además, recordemos que, aunque el gobernador sea monarca es susceptible de corromperse por el placer y el poder, en cambio las leyes no. 

Uno de los problemas con la monarquía es que dicho rey deberá tener ojos en todo el Estado, si es que está rodeado de enemigos en su gobierno. Por otro lado, si está rodeado de amigos compartirá el poder con ellos, lo cual, en cierto sentido, ya no sería una monarquía. 

Capítulo XVII: La naturaleza de los gobiernos

La naturaleza de la monarquía surge cuando en una ciudad, en una sola familia, un sólo hombre se destaca por sus destrezas y virtudes. Cuando existen hombres libres que son capaces de ejercer su virtud en la ciudad, entonces allí existirá la aristocracia. Cuando una mayoría es capaz de gobernar, alternando el mando, la obediencia y la disposición guerrera, entonces dicha ciudad será gobernada con el nombre de república. 

En fin, podemos establecer que las mejores formas de gobierno serán la monarquía, la aristocracia y la república. 

Conclusión

Es interesante ver como en la antigüedad se confeccionaba el criterio de los gobernantes en una ciudad. Es claro que hoy en día la sucesión de gobiernos ha cambiado. Hoy se acepta la monarquía constitucional y se han derrocado las despóticas como en Francia, Rusia o China. Lo que hay que evitar a toda costa son sus desviaciones, pues esas llevarán a grandes desastres, aunque pareciera ser que de algún modo es inevitable porque las ambiciones de los hombres no tienen límites. En la mayoría de los países, el gobierno por excelencia es la democracia, luego vendría la monarquía y en algunos países todavía existe la tiranía. Por otro lado, los países que dicen ser democráticos muchas veces se parecen a las tiranías...

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