sábado, 11 de julio de 2015

Platón - Apología de Sócrates.

El juicio más injusto en la historia de la filosofía y la humanidad. ¿Cómo pudieron los propios griegos acabar con una de las mentes más brillantes de la historia? Las rígidas leyes y una conspiración de mandar al más grande refutador de todos los tiempos al otro mundo, fueron los responsables de tal crimen. Ya vimos todas las referencias en Gorgias (o de la retórica) y en Menón (o de la virtud) donde ya se le hacían augurios oscuros sobre su mortal fortuna. Pongamos atención a las razones de la condena al filósofo y entendamos cómo fue éste ignominioso juicio.

Definiciones:

(1) Pritanía: en la Antigua Grecia, ejercer un papel administrativo en la asamblea de ciudadanos.

Referencias:

(1) Salamina es una isla griega ubicada en el Mar Egeo. 
(2) General ateniense en la guerra del Peloponeso. 
(3) Una mina de plata equivalía a 100 dracmas. 

Apología de Sócrates

Personajes:

- Sócrates
- Meleto

Introducción al juicio

Sócrates, con más de setenta años, comienza hablando de cómo ha sido juzgado y acusado por parte de algunos oradores. No le tiene miedo a sus últimos acusadores (como Ánito), pero sí a los que persuadieron a estos de desconfiar de Sócrates, por lo demás, todas estas acusaciones fueron bajo la envidia y falsas ideas de quién era Sócrates en realidad. 

Nuestro filósofo no es un orador, pero siempre que hablaba, intentaba llegar a la verdad. 

Los cargos

Los primeros cargos se pueden leer en la siguiente frase:

''Sócrates es culpable de indagar con impertinencia las cosas subterráneas y celestiales, de hacer pasar por buena una mala causa y de enseñar a otros cosas semejantes''.

Añade además que la acusación es similar a las comedias de Aristófanes ''las nubes'' donde a Sócrates se lo describe en una nube hablando cosas sin sentido. 

Otras acusaciones se relacionaban con que Sócrates cobraba por cada lección que daba, aunque sabemos que no es cierto. Sócrates admite el buen beneficio que se llevaban los sofistas al cobrar por sus clases.

La sabiduría interior

La mala fama de Sócrates es debido a que él mismo asegura tener un tipo de sabiduría interior. Para aclarar esto, Sócrates pone como testigo a Querefonte, un amigo de la infancia de Sócrates quien fue a preguntar al Oráculo de Delfos si había alguien más sabio que Sócrates. El oráculo dijo: No hay ninguno. Querefonte lamentablemente había muerto, pero su hermano estaba ahí para dar su testimonio.

Al saber ésta respuesta, Sócrates queda muy sorprendido. ¿Cómo es posible que él sea el más sabio? El oráculo no puede mentir, pues le está prohibido hacerlo. Esto llevo a Sócrates a cuestionarse por qué él era el más sabio de todos. Entonces, un día quiso poner a prueba al oráculo y decidió visitar a los más sabios, a ver si podía desmentir al oráculo. 

El sabio que encontró era un político, éste político era considerado por todos los atenienses como un sabio, pero Sócrates al estar con el político, dio cuenta de que no era tan sabio como le creían. Luego intentó con los poetas y tampoco vio sabiduría en ellos, es más, vio sabiduría en los que se consideraban inferiores a ellos. Finalmente, Sócrates dio con los artesanos a los que sí consideraba más sabios que él, pero una cosa arruinó todo. Estos artesanos se creían más sabios que cualquier otro; por lo tanto, en ese sentido no eran sabios. Ya lo dice su frase:

''Yo soy más sabio que éste hombre. Puede ser que ninguno de los dos sepa nada valioso, pero mientras él cree que sabe algo, yo no creo saber lo que no sé. Me parece que soy un poco más sabio que él, porque no sé ni creo saber lo que no sé''.

Las acusaciones

Los acusadores

Tenemos a tres acusadores en el juicio de Sócrates:

  • Meleto: quien está de parte de los poetas
  • Ánito: quien está de parte de los artesanos y políticos
  • Licón: quien está de parte de los oradores


Meleto es quién vimos nombrar en Eutifrón, Ánito es quién estuvo temporalmente en el diálogo de Menón y de Licón no se sabe nada. 

La defensa ante Meleto: corrupción a los jóvenes

La acusación de Meleto es la siguiente:

''Sócrates es culpable de corromper a los jóvenes, de no creer en los dioses en que la ciudad cree, sino en otras cosas demoníacas''.

Sócrates llama a Meleto a explicarse, y en el mismo momento, comienza un diálogo del cual Meleto no parece muy a gusto de participar.

Primera refutación: Quien no sabe, no puede guiar a los jóvenes

Meleto acepta que los jóvenes deben ser lo más virtuosos posibles. Si ya sabemos que Sócrates no es el apropiado para conducir a los jóvenes ¿quién sería? Meleto nos dice que los jueces y los consejeros. De modo que todos los que asisten a las asambleas podrían guiar a estos jóvenes hacia la virtud, de hecho, Meleto asegura que todos pueden hacer virtuosos a los jóvenes, menos Sócrates.

Para sacarse esta argumentación de encima, Sócrates acude a los caballos. Los caballos se hacen mejores cuando personas expertas los tratan. Éstas siempre son unas pocas, lo que quiere decir, que no todo el mundo puede hacer mejor a una sola persona, al contrario, es una persona la que puede; en el caso de los caballos, el experto en caballos. Así quedaría refutado la posibilidad de que todo el mundo puede hacer mejor a cualquier joven. 

Segunda refutación: El daño voluntario es absurdo 

Siguiendo con la defensa ante Meleto, Sócrates le pregunta si la corrupción a los jóvenes se hace voluntaria o involuntariamente. Cuando Meleto responde que Sócrates lo hace voluntariamente, el filósofo se defiende diciendo que eso no sería posible, ya que si los corrompe voluntariamente, se estaría dañando así mismo. Claro, si corrompo a los que están al lado mío, estaría corriendo el riesgo de que ellos me dañen. Por lo tanto, no conviene corromper a los míos. 

Tercera refutación: ¿Hay quien crea en asuntos demoníacos sin creer en demonios?

Como vimos en una de las acusaciones, Sócrates es culpado de enseñar a los jóvenes otros dioses que no son de la ciudad. Meleto asegura que así es. Esto lo dice a causa de que Sócrates decía que la luna y el sol eran rocas gigantes, pero quién en realidad afirmaba esto era Anaxágoras.

Sócrates refuta esto de una manera muy simple. Creer en los demonios, es creer en cierta clase de dioses; por lo tanto, Sócrates sí creería en los dioses. Hay que destacar que los demonios son hijos de los dioses, de esta manera, sería absurdo creer en los hijos de los dioses y no en los dioses. 


El miedo a la muerte

Después de refutar las acusaciones de Meleto, Sócrates comienza a explicar el por qué no tiene miedo a la muerte. Siguiendo la lógica de que ''no se puede creer lo que no se sabe'' el filósofo nos dice que ''temer a la muerte'' sería temer a lo que no se sabe, pero es imposible saber lo que es la muerte si nunca es la ha experimentado. De este modo,  quien teme a la muerte, actúa creyendo saber algo que no sabe.

La virtud y el alma

Sócrates nos dice que va de un lado a otro no haciendo otra cosa que enseñar que las riquezas no son lo más importante, sino que es el cuidado del alma. 

Además, Sócrates jamás se vio en la necesidad de cobrar por sus enseñanzas, bastante ya es la sola evidencia de su pobreza. Nunca sacó provecho personal como si lo hacían los sofistas; Sócrates era como un padre o un hermano mayor tratando de dar consejos a todos los que podía.

Ordenes de muerte: la batalla de Arginusas y los Treinta Tiranos

Para fundamentar aún más su nulo temor a la muerte, Sócrates nos cuenta un hecho de su vida en el cual enfrentó una posible muerte.

En la batalla marítima de Arginusas se enfrentaron espartanos y atenienses. Atenas derrotó a Esparta, pero no sin una inesperada desgracia. Durante el conflicto, unos marineros quedaron náufragos en el mar y los generales atenienses no pudieron rescatarlos. A consecuencia de esto, los diez generales al llegar con el pueblo ateniense, tuvieron que enfrentar un juicio. 

Sócrates, quien ejercía la pritanía(1) porque pertenecía a la tribu de los Antioquidas la cual se encargaba de ejercer el poder ejecutivo, fue el único que votó en contra del juicio a los generales, a pesar de recibir amenazas de parte de oradores y personas que estaban dispuestos a matarlo. 

En el gobierno oligárquico de los Treinta Tiranos, Sócrates fue ordenado junto con otros consejeros a traer de Salamina(1) a León de Salamina(2) para darle muerte. Los consejeros obedecieron las ordenes, pero Sócrates se fue a su casa. Evidentemente, Sócrates se arriesgo mucho al no obedecer, podrían haberlo matado, pero la Tiranía de los treinta ya había acabado. 


Sócrates es sentenciado

Finalmente, nuestro filósofo es sentenciado a muerte por la diferencia de 30 votos en contra. El resultado no le parece inesperado. 

Sócrates propone una salida alterna a su sentencia y esa es mantenerse en la pritanía, la cual es ejercida por atletas. Otra opción sería pagar una multa, pero debido a la pobreza de Sócrates, el podría pagar solo una mina de plata(3). Incluso, sus amigos presentes: Critóbulo, Platón, Critón y Apolodoro, aumentan el pago a 30 minas. 

Sócrates es condenado a muerte

Las rogativas de una salida alternativa parecen no dar resultado y Sócrates es condenado a muerte, es decir, a beber la cicuta. Antes de ser enviado al calabozo, Sócrates les advierte que han cometido un gran error al condenarlo. 

Sus acusadores, dice Sócrates, lo han acusado con el alivio de que ya no tendrán quien les examine por su conducta o quien los juzgue por ella. El filósofo les dice que esto traerá peores consecuencias, puesto que vendrán más jóvenes a reprocharles sus conductas. No es una solución apropiada deshacerse de alguien porque molesta, sino que es mejor preocuparse en ser mejores.

Por otra parte, Sócrates manifiesta que la muerte puede traer dos cosas: la extinción total del ser (que sería como un sueño donde no se recuerda ni se siente nada) o un viaje a otro mundo donde se encontraría con personas como Homero, Hesíodo, Ayax y tantos otros destacados hombres griegos. 

Por ultimo, pide que a sus hijos se les reprenda y examine tal como lo hacía él con los ciudadanos. Que los guíen hacia el bien y no hacia el mal.

Su frase final es la siguiente:

''Ya es hora de marcharnos: yo, para morir; ustedes, para seguir viviendo. ¿Quién avanza hacia una realidad mejor? Nadie lo sabe excepto el dios''.

Conclusión

Así se describe uno de los juicios en mi opinión, más infame de la historia. Solo por una diferencia de votos nuestro filósofo tuvo que sufrir la condena que lo llevará a tomar la cicuta. Sin duda que la envidia y la impotencia que sus enemigos le tenían era enorme; sin embargo, éste no es el fin. En el próximo análisis veremos a Sócrates discutir con uno de sus amigos que incluso le ofrece huir de prisión. Un libro que muestra la consecuencia de un hombre frente a la adversidad de una condena.

4 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Muchas gracias por tu comentario. De verdad que estos son los comentarios que me ayudan a seguir con el trabajo.

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  2. La naturaleza humana afectada x las mas bajas pasiones la envidia la principal

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  3. Desafortunadamente esta emoción negativa la envidia lleva al ser humano a cometer injusticias como ésta.
    La muerte de un ser tan valioso que lo único que hacía era compartir su conocimiento y por ese motivo fue envenenado. Me encanta este espacio. Gracias

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