sábado, 22 de noviembre de 2014

Platón - Las Leyes (Libro V y VI: Fundación del estado (II) / Magistraturas).

El siguiente libro presenta la segunda parte de la fundación del estado mientras que el libro VI se refiere a las magistraturas y clases de funcionarios. No solo es importante conocer la filosofía detrás de éste excelente libro, sino que también las descripciones históricas que contiene. En el primer libro veremos las características del Estado descritas por el Ateniense (de hecho,él es el único que habla en éste libro) y el segundo la descripción de las magistraturas y de los funcionarios de éste. Ya veremos que aquí yacen las principales ideas de las conocidas Ciudades-Estado que dominaban con mucha preponderancia en el siglo IV a. C.

Definiciones:

(1) Vesta: Diosa de la mitología romana que representaba el hogar.
(2) Júpiter: Dios romano del cielo. Es el equivalente a Zeus en la mitología griega.
(3) Minerva: Diosa de la mitología romana que representaba la sabiduría.
(4) Taxiarcas: Infantería de 125 hombres.
(5) Monodía: Composición musical para una sola voz.
(6) Dracma: Antigua moneda de Grecia en la época de las ciudades-Estado.
(7) Juno: Diosa de la mitología romana que representaba la maternidad.
(8) Decuplo: Cantidad diez veces mayor que otra.


Referencias:

(1) En esta oración se ve el Comunismo de Platón, ya descrito en La República.
(2) Un rasgo machista propio de la época de los griegos.



Libro V
Fundación del estado (en proyecto).


El alma, el cuerpo y el Estado


Después de dios, el alma es lo más sagrado que tiene el ser humano. En el alma se encuentran dos partes, una que manda y otra que obedece. Siempre hay que dar primacía a la parte que manda en el alma, es por esto que no se le debe conceder libertad a la parte que obedece.

Hay actitudes del ser humano que deshonran el alma. Una de ellas es preferir la belleza a la virtud porque al preferir la belleza se esta prefiriendo al cuerpo en vez del alma. Otra forma de deshonrarla es preferir la acumulación de riquezas y rechazar la virtud, ya que estamos prefiriendo lo material antes de lo espiritual.

Así, el orden de importancia del ser humano sería éste:
  1. Dios.
  2. El alma.
  3. El cuerpo.

Sobre los deberes

El mayor de los bienes ya sean para los dioses y los hombres es la verdad. Quien quiera ser feliz, entonces tendrá que acercarse lo más posible a la verdad; cabe destacar que quien dice verdades, es a la vez digno de confianza, quien no se complace en mentir, siempre será indigno de confianza. El que no comete injusticia debe ser honrado, pero el que no sufre a pesar de que los demás sean injustos con él, tiene muchos más honores. Para que el Estado pueda ejercer bien su poder, necesita de ciudadanos que le sean fieles y propaguen la virtud entre todos los ciudadanos.

El Ateniense dice que el hombre tiene una enfermedad que nace con él. Se trata de el ''amor propio'', es decir, las personas que aman por sobre todo a sí mismos antes que todo lo demás, incluso, la verdad. El hombre solo debe amar la verdad y la justicia por sobre todas las cosas. Por otro lado, en los momentos de adversidad, los hombres deben siempre ser confiados si no han incurrido en injusticia alguna, y si llegasen a pasar algún mal, serán los mismos dioses los que se encargaran de mitigar ese mal.

Los hombres tienen 4 estados de vida que son los más honrosos y los que deben ser considerados y abrazados por el hombre:

  1. La templanza.
  2. La razón.
  3. El valor.
  4. La salud.
y otros 4 que son sus contrarios:
  1. La intemperancia. 
  2. La demencia.
  3. La cobardía.
  4. Las enfermedades.

Naturalmente, son los primeros estados los que el hombre debe abrazar por sobre todo, ya que estos son los que proporcionan la felicidad y el bienestar al hombre. 

Lo fundamental del Estado.

Existen dos cosas fundamentales en el Estado según el Ateniense. Una es el establecimiento de los magistrados y la otra el establecimiento de las leyes en base a las cuales los magistrados deben gobernar. Los magistrados tienen dos medio par promulgar las leyes, uno suave y otro violento. Si emplea el medio suave, le será muy difícil lograr establecerlas, pero en cambio con el medio violento su trabajo no será arduo y además será rápido. Es así como el magistrado debe ''depurar'' o ''purificar'' el Estado.

El Ateniense recomienda que la manera de purificar el Estado (o conformarlo) debe ser poco a poco y con muchas precauciones. Otra de las purificaciones, o en otro sentido, la salud del Estado es que los ricos den parte de su fortuna a los más pobres(1). Una de las cosas que podrá mantener al Estado de manera prolongada, es la obediencia a las leyes y el rechazo a la riqueza.


Conformación y administración del Estado

Administración de ciudadanos.

Para administrar bien las riquezas, primero se deben organizar a los ciudadanos por clases sociales, contar estas clases sociales, obtener un resultado de la suma de estas clases y distribuir tierras y habitantes en proporciones iguales. A modo de ejemplo, el Ateniense propone un número de ciudadanos entre los que se repartirán las tierras, este numero será el 5.040. 

Por otro lado, el legislador también debe tener sumo respeto por los dioses o demonios que se adoren en al ciudad, así como también los objetos sagrados que se encuentren, los legisladores no pueden tocar dichos objetos. En lo que sí puede intervenir el legislador, es en la correcta distribución de lugares sagrados para los ciudadanos, ya sean estos bosques, montañas u otros lugares. Debe fijar todo los lugares convenientes al culto.

El estado, el gobierno y las leyes deben ser la primera prioridad en la ciudad y para ésto, todos los ciudadanos deben abogar por tener cosas en común, incluso hasta la familia. Eso sí, los ciudadanos no pueden trabajar en común, esto se debe según el Ateniense a que sería muy dificultoso que se hiciera en esos tiempos. 

Por otra parte, la tierra que es otorgada a cierto ciudadano, no es propiedad de él, sino que del Estado. La herencia de la tierra debe ser a un solo hijo, a ese hijo que el padre más estima o más crea que sea conveniente entregar. La familia que posea muchos hijos o por el contrario tenga pocos, tendrán que ser organizados de modo que estos no sobrepasen el número ya asignado (5.040), esto puede hacer a través de prohibiciones o otorgamiento de honores a quien tenga mas hijos. El Estado se deberá encargar de que los ciudadanos no sobrepasen ese número. 

El legislador en el Estado.

El legislador debe velar por el cumplimiento de la ley, por las riquezas del Estado y por la felicidad de los ciudadanos. El Ateniense dice a Megilo y a Clinias que sería imposible que el legislador pudiera estar obrando en dos cosas que son imposibles, es decir, permitir que los ciudadanos se enriquezcan y a la vez sean felices y tengan virtud; por lo tanto, el legislador solo podrá hacer lo que le sea posible y más conveniente para a ciudad, que los ciudadanos sean felices y tengan virtud. Debe procurar también que los ciudadanos no se hagan excesivamente ricos o excesivamente pobres; sobretodo excesivamente ricos, ya que esto no corresponde a la virtud.

Conformación de la ciudad.

La ciudad debe estar situada en el centro del país y amurallada. Debe levantarse un edificio justo en el corazón de la misma y ponerle de nombre ''ciudadela'' y estará consagrado a Vesta(1), a Jupiter(2) y a Minerva(3)

La ciudad será dividida en 12 partes iguales, ya sea en términos de tierra y ciudadanos; el legislador es quien será el responsable de tal división. Cada ciudadano tendrá dos domicilios, uno cerca del Estado y otro en los extremos de éste. 

Terminado su argumento el Ateniense , éste recomienda a Clinias que tome en cuenta todos los consejos y descripciones que acaba de hacer del Estado. Clinias responde afirmativamente.


Libro VI
Magistraturas y diferentes clases de funcionarios.


Elección de magistrados


Hay dos ordenes políticos en la ciudad:
  1. La institución de las magistraturas, con la elección de las personas para desempeñarlas, el número de ellas y su calidad.
  2. La prescripción de las leyes a cada una de las magistraturas, el numero de ellas y su calidad.
El Ateniense le dice a Clinias que justamente el problema de su ciudad es que no cuenta con buenos magistrados. El Ateniense advierte a Clinias tener mucho cuidado con las elecciones y a quien eligen como magistrado en la ciudad de Knosos y sobre todo, en la colonia que pretenden fundar. El Ateniense le aconseja lo siguiente:
  • Que los knosienses escojan quienes van a la nueva colonia. Deben ser 37 ciudadanos: 19 nuevos ciudadanos y los 17 de la misma Knosa. Clinias estará entre los knosienses.
  • En la elección de magistrados, todas las personas que lleven armas podrán ejercer la votación. La elección debe llevarse a cabo en el templo más sagrado de la ciudad.
  • La elección debe comprender al principio 300 magistrados, de estos 300 se tienen que elegir 100 y de estos 100 se elegirán finalmente a 37 magistrados.
  • No se podrá ser magistrado más de 20 años y tampoco se puede conferir antes de los 50 años. El que sea elegido a los 60 años durará solo 10 años. 

Las distintas funciones

Los generales.

Los generales de guerra deben tener Taxiarcas(4) que sirvan como auxiliares. Estos generales tienen que ser de la ciudad y serán designados por los magistrados según quien saque mayor número de votos. A esto se les añade el cargo de cuidar de la ciudad contra los enemigos y animales feroces, es decir, que sirvan como guardianes de la ciudad.

Los senadores.

El senado se compondrá de 360 senadores y se dividirán en 90 de modo que se tomen de cada clase 90 senadores. Los senadores serán elegidos por los ciudadanos obligatoriamente, sobre todo el primer día de fundación de la ciudad.

Los sacerdotes.

Deben existir en la ciudad sacerdotes y sacerdotisas que estén al servicio de los dioses. También estos serán elegidos a elección y lo que concierne a las leyes y religiosidades, se consultará al oráculo de Delfos cualquier deliberación. La duración del cargo de sacerdote durará un año y deben fluctuar la edad de 60 años, no menos. 


Interpretes.

Los interpretes son los que interpretan al oráculo de Delfos. Cada tribu debe tener uno por elección y es un cargo vitalicio. 

Los jueces.

Todos los jueces y magistrados están obligados a responder de sus juicios y administración. Si algún trabajador cometiera una injusticia ya sea con su superior o con su empleado, sería severamente castigado.

Los agrónomos.


Esta profesión durará dos años y debe estar a cargo de las personas que coman en el comedor propuesto por el Estado. Quien esté comiendo fuera de estos comedores designados por el Estado, serán castigados.


Los magistrados y la música.

Ningún ciudadano puede faltar a las asambleas, ya que esto implicaría una multa a quien lo haga. 

Los magistrados deben impartir la música y la gimnasia en dos modos: unos dando la instrucción y otros dando los ejercicios. Por instrucción nos referiremos a las personas que vigilan el comportamiento de los estudiantes en las escuelas y por ejercicios a las personas que coordinen los ejercicios tanto de la música como de la gimnasia. Los ejercicios gimnásticos sean de hombres o caballos tendrán a los mismos directores, en cambio en los ejercicios musicales habrán dos directores: unos encargados de la monodia(5) y otros para el canto de los coros. 

Para dirigir la monodia bastará solo un hombre que los dirija y este debe tener 30 años. Mientras que para los bailes y la orquesta se necesitará solo un hombre que pase los 40 años para dirigirlas. 

Los presidentes de los coros serán elegidos en una asamblea (manteniendo la misma idea de quien falte a ésta será multado) por elección. El que gane en la elección será presidente por un año en los coros. Luego se deben elegir los árbitros de ejercicios gimnásticos. Se deberán presentar 20 candidatos a serlo y de ellos se elegirán 3.

La educación en cuanto a los dos sexos.

Solo un magistrado de más de 50 años puede ocuparse de la educación de los jóvenes de ambos sexos. Debe tener descendencia legítima, hijos e hijas. El Ateniense dice que esta es una de las magistraturas más importantes, puesto que se ocupa de la educación de los jóvenes desde temprana edad para que en el futuro sean buenos hombres.

El tribunal.

Se deben establecer 2 tribunales: 
  1. Para particulares: Cuando un ciudadano sienta que sus derechos han sido violados por otro y lo cite a tribunales para solucionar su problema.
  2. Para públicos: Cuando un ciudadano ha cometido un perjuicio al Estado.
Es indispensable que en los crímenes de Estado se encuentren presentes todos los ciudadanos en el juicio. Esto es debido a que cuando el Estado es dañado, todos los ciudadanos se encuentran en la misma condición. 


El  matrimonio en las leyes.

El trabajo del pintor, según el Ateniense, es cargar el color o suavizarlo según él lo pretenda. La idea es que cada pintura sea renovada y mejorada ca da vez más, en un intento de llegar a la perfección. La labor del legislador se le asemeja mucho, puesto que éste debe renovar y mejorar las leyes también, deben siempre acercarse a la perfección. 

Por otro lado, también enseñará a un estudiante o discípulo que se ocupara de la misma forma que se ocupó él de las leyes. 

La religión y el matrimonio.

Cada tribu (las 12 establecidas) debe tener un dios protector en la ciudad. Se harán altares en cada tribu y además se deben hacer sacrificios dos meses al mes. 

Los motivos del sacrificio son:
  1. Para honrar a los dioses.
  2. Para facilitar la familiaridad y toda relación con los ciudadanos.
Con respecto al matrimonio y a la unión de parejas, es debido que alguien que tenga muchos bienes y sea rico esté con alguien que no tenga tantos. El Ateniense dice que la igualdad y la proporción siempre serán mejores que los excesos.

El Ateniense advierte que emplear esta ley, en un principio puede causar controversia. Sería difícil que los ricos se casen con los pobres; por esta razón, esta ley debe introducirse lentamente por la vía de la persuasión y no por un decreto directo. Quien no contraiga matrimonio más allá de la edad de 35 años, tendrá que pagar una multa anual de 100 dracmas(6). Dicho dinero se consagra a Juno(7) y si no paga en el plazo acordado se le condenará con el decuplo(8). 

Las promesa de matrimonio será llevada a cabo por el padre, si éste no se encontrara por alguna razón, será el abuelo quien se encargue y a falta de éste serán los hermanos por parte del padre que se encarguen. En las fiestas no se podrán invitar a mas de cinco personas por cada parte (padre y madre). El gasto debe ser proporcionado a la renta de cada pareja. Quien no se atenga a estas reglas será severamente castigado. 

Quien se case debe tener en cuenta lo siguiente:
  • Las dos casas entregadas por el Estado, deben ser destinadas: Una para el nacimiento y la otra para la educación de los hijos.
  • Debe separarse de su padre y de su madre. 
  • Fijar su morada y vivir en ella. Las casas tanto de los padres con como de la nueva pareja deben estar alejadas, pero de igual manera deben visitarse. 
Los matrimonios deben seguir comiendo en los comedores comunes, tal y cómo lo hacían antes de adquirir matrimonio. Los hijos deben ser bien educados en cuanto al cuerpo y el alma

Los templos religiosos deben ser erigidos alrededor de la plaza pública. Cerca de los templos estarán los edificios de los magistrados y de los tribunales. En cuanto a las murallas, el Ateniense no parece estar de acuerdo con ellas debido a que éstas representan debilidad y cobardía. Una sensación de querer decir que en esa ciudad no se hace nada para atacar. Sin embargo, el Ateniense también admite que es absolutamente necesario en tiempos de guerra, por eso, expresa que mientras la ciudad más parezca una sola casa, la defensa será impenetrable. 


Los esclavos.

La primera descripción que el Ateniense hace de los esclavos, es que estos deben ser fieles y afectuosos para con sus amos. Sin embargo, también dice que muchas personas dicen que los esclavos no tienen sentimientos de virtud y mucho menos son capaces de tenerla. Estos también reciben castigos dependiendo de las cosas que hagan y su comportamiento general, estos castigos hacen sus almas aún más esclavas. Dicen, según el Ateniense, que cuando el hombre cae en la esclavitud, Júpiter le arranca la mitad del alma. 

El Ateniense admite que la condición de esclavo es la más ignominiosa y embarazosa que existe, pero se puede llevar de mejor manera aplicando las siguiente medidas:
  • No tener esclavos que sean de una misma nación, es decir, tener esclavos de distintas naciones para hacer más llevadera la esclavitud.
  • Tratarlos bien y darles equidad. Si queremos ser hombres justos, debemos serlo en todos los ámbitos.
  • Dejar bien establecida la diferencia entre amo y esclavo. Si se trata al esclavo como un familiar o como un igual, la autoridad y obediencia se debilitará.

La mujer y el Estado.

El Ateniense nos dice que el tema de las mujeres ha sido tomado en cuenta muy poco y ésta es una de las razones por las que se gobierna mal en cada uno de ellos. Es difícil, según el Ateniense prescribir leyes para las mujeres, ya que estas son menos inclinadas que los hombres hacia la virtud(2). Además, sería difícil que las mujeres pudieran someterse a la vida en común igual que el hombre, esto debido a que ya son muchos años que hombres y mujeres llevan una vida de forma privada. 

Sin embargo, los dialogantes se proponen descubrir si la vida en común puede aplicarse a las mujeres. El Ateniense se dispone a describirla siguiente situación.

Para los hombres hay 3 clases de apetitos y necesidades. Los dos primeros apetitos son las dos primeras necesidades, comer y beber. El tercer deseo o inclinación es la perpetuación de la especie. Estas 3 inclinaciones en exceso nos dirigen a la enfermedad que el Ateniense nombra como ''placer'' y no que no se debe caer en él, sino más bien dirigirse hacia la virtud. Para éstas 3 ''enfermedades'' se darán 3 remedios: El temor, la ley y la recta razón.

Solo después de que una pareja supere estas cosas en el matrimonio, luego se debe inculcar a los hijos y ahí se podrá determinar si las comidas en común son viables para las mujeres. 



Conclusión

Como vemos, los magistrados deben dar todo para el bien del Estado al igual que los ciudadanos. Se repite la idea de las comidas en común que ya se habían tratado en la República, así como también el respeto a la religiosidad y al culto en las 12 tribus establecidas. En mi opinión, el tema que más se extiende en este libro, es el tema del matrimonio. Es interesante saber lo estricto que era Platón para establecer los matrimonios y los castigos existentes al transgredir alguna ley en el matrimonio; por ejemplo, contraer matrimonio antes de los 35 años. Se dice que es bueno que la mujer quede embarazada antes de los 35 años. ¿Habrá sabido Platón este asunto en las mujeres? 


jueves, 13 de noviembre de 2014

Platón - Las Leyes (Libro III y IV: Decadencia de estados (II) / Fundación del estado).

Sin duda que la decadencia de estados es un tema que aún es problema en el mundo de hoy. Dicen que cada país tiene el gobierno que se merece, pero ésta es una frase conformista e insuficiente para explicar el fondo de todo este asunto. Platón, tratando de dar una explicación al comportamiento de los Estados de ese tiempo, nos lleva a descubrir un contexto histórico y una aproximación al funcionamiento y los deberes del Estado.

Definiciones:

(1) Estadios: Unidad de longitud en Grecia que correspondía a 174,125 metros.


Referencias:

(1) En lo relativo al justo medio, Aristóteles en su ''Ética a Nicómaco'' menciona que la virtud está en el justo medio.
(2) Esta relación de gobiernos es vista también en el Libro VIII de La República.
(3) Los Éforos eran magistrados del Estado Dorio de Grecia. 
(4) Dios de la mitología romana que representaba el tiempo. Suele ser confundido con Cronos dios griego del tiempo.
(5) Tema ampliamente discutido en el Libro I de La República.
(6) Pregunta modificada para dejarla más clara y sintetizada.


Libro III
Decadencia de estados (prevención)

¿Como se formaron los Estados?

Los 3 personajes se remontan a los tiempos mas lejanos para describir como se formaron los Estados. Indudablemente, Clinias le dice al Ateniense que sería muy difícil determinar como se originaron, pero el Ateniense le replica que seguramente, muchos estados se han visto destruidos y otros han permanecido. Muchos de ellos han pasado del vicio a la virtud y de la virtud al vicio. 

Clinias acepta esta deducción y el Ateniense trata de hacerle comprender la antigua historia de los diluvios y enfermedades que acabaron con los hombres en tiempos remotos y que incluso algunos sobrevivieron.

Tomemos por un momento al hombre que sobrevivió al diluvio. Éste pudo conseguirlo seguramente gracias a estar ubicado en la parte más alta de una montaña donde además se conservaron restos de genero humano. En cambio, las ciudades que se sitúan en la costa, perdieron todo rastro y vestigio de género humano. 

El diluvio, la ciudad y la montaña.

Los que vivían en la montaña ignoraban los vicios y problemas que tenía el hombre civilizado. El Ateniense trata de hacer un símil entre las ciudades devastadas por desastres naturales y los Estados que son devastados ya sean por malas políticas o malos gobernadores. De los Estados derrumbados solo quedan pueblos vacíos y medios inapropiados para subsistir en él. Sin embargo, el Ateniense dice que de éste estado de cosas se heredaron las sociedades, las artes las leyes y los gobiernos. ¿Cómo es esto posible? se pregunta Clinias. El Ateniense le explica que sería imposible que el hombre de la montaña pudiera saber algo de leyes o de problemas de la ciudad (recordemos que el hombre de la montaña no sabía nada de los problemas del hombre de la ciudad y mucho menos como resolverlos). El hombre de las montañas, en un sentido más metafórico, le tendría miedo al diluvio y desde ahí no podría construir ni artes, ni leyes, ni gobierno alguno al estar desentendido de las ciudades. 

El gobierno patriarcal.

Es así como el Ateniense explica que los hombres que sobrevivieron a tal diluvio, se vieron en la necesidad de formar una nueva sociedad, eso si, sin contar con la civilización que estaba, ya que todo eso fue arrebatado por el diluvio. Aparte de comenzar a crear sociedades, también tuvieron que prescribir leyes, es decir, inventar un lenguaje para comunicarse y por último, crear un gobierno. El único gobierno del cual pudo haber vestigio sería el patriarcal. Homero en un pasaje de la Odisea tiene un extracto sobre este gobierno:

''No hay entre ellos deliberaciones en asambleas, ni se administra justicia. Viven en cavernas profundas  en las cimas de las más altas montañas, y allí cada uno da leyes a su mujer y a sus hijos, sin cuidarse de sus vecinos'' La odisea, Capítulo IX.

Este tipo de gobierno se formaban por familias independientes que a causa de los desastres naturales, debían dispersarse. Entre ellos, el más ancianos era el que gobernaba y éste le traspasaba su poder a su hijo y así sucesivamente. Todos estos gobernadores de las familias tuvieron que determinar costumbres, tradiciones y por lo tanto, leyes. Es así como se llega al origen de la legislación. Luego de esta forma de gobierno, viene en seguida la aristocracia o la monarquía. 

El Ateniense aún advierte una tercera clase de gobierno que describe Homero en la Illíada.

''Dárdano construyó una ciudad llamada Dardania. Las murallas sagradas de Illión, ciudad formada por la reunión de diferentes pueblos, aún no se habían levantado en la llanura; continuaban viviendo al pie del monte Ida, de donde nacen tantas fuentes'' La Illíada Capítulo XX.

De aquí se puede deducir que ''los hombres de la montaña'' de los cuales habíamos hablado, después de olvidado el desastre del diluvio, habían bajado de la montaña para crear una ciudad.

Mientras estos 3 tipos de Estado se iban desarrollando a lo largo de la historia, el Ateniense dice que la coordinación de estos 3 sería perfecta siempre y cuando hubiera dos Estados protectores y vengadores de las leyes mientras el tercero intentara infringirlas. 

La legislación en los estados

No obstante, las dificultad estaría en la legislación de estos 3 Estados. Esto es debido a que el legislador puede verse en una difícil situación cuando este pretende hacer un reparto más equitativo económicamente, ya que siempre habrán dos posturas y se tendrá que optar por la más justa. 

Por otro lado, estos estados se destruyeron y no pudieron seguir avanzando. El Ateniense y Clinias se proponen desarrollar el por qué de este hundimiento.

Cuando un hombre tiene un objeto que le proporciona ventaja ¿Puede ser que todo le salga bien? Si un gobernador quiere que el Estado subsista, necesita de buenos soldados, los mejores. Así, podría someter a los Estados inferiores y prescribir leyes y normas a los griegos. El Ateniense dice que los hombres siempre esperan que sus deseos se acomoden con su alma y si no es con esta, que sea en gran parte en su condición humana, así como también piden lo mejor para sus familias.

Los deseos de los hombres con frecuencia son pedidos a los dioses. Pero estos deseos no pueden ser sometidos a la voluntad del hombre, sino que la voluntad debe someterse al uso de la razón de los hombres (De ahí lo peligroso de tener deseos que la razón no guía).  Es la sabiduría lo que los Estados y los legisladores deben pedir a los dioses. 

La mayor de las ignorancias se presenta cuando a algo bueno y bello se le presenta aversión. Cuando algo que se reconoce malo se le ama. Y ese es el fin de todo Estado, confundir la entrega del amor las cosas malas. La ignorancia en fin consta de la disposición del alma a las cosas que están en contra de la ciencia y la razón.

¿Quienes mandan?

En todo orden de cosas, hay jefes o superiores que ejercen poder sobre los que deben ser sometidos. A éstos poderes El Ateniense los llama ''títulos'': 

  • En la familia, los padres son los que mandan a sus hijos ya sea en un estado pequeño grande y esto es normal y natural. 
  • Los títulos de nobleza ejercen poder sobre los que son inferiores.
  • Los ancianos deben tomar el mando y los jóvenes deben obedecer.
  • Los dueños con derecho a someter a un esclavo.
  • Los más fuertes mandan sobre los más débiles.
El Ateniense propone dos títulos más...
  • El más sabio somete al más débil.
  • El afortunado someta al menos afortunado.
El Ateniense advierte a Clinias y a Megilo que el legislador debe tener precaución con estos contrarios debido a que puede existir la posibilidad de una sedición. Es por eso que nada puede llevarse al extremo, todas las disposiciones del alma deben ir acorde al justo medio(1). 

La monarquía y la democracia.

Según el Ateniense, hay dos clases de constituciones políticas: La monarquía y la democracia. 

La monarquía esta relacionada con los Persas y la democracia con los atenienses. Estas dos clases de constituciones políticas deben tener mezclas de otras constituciones. No deben ejercerse solamente en su único aspecto, sino más bien deben ser las dos eclécticas. 

El Ateniense dice que los persas y los atenienses se han alejado del justo medio. Pero en Lacedemonia si se ha conservado esta postura del justo medio. 

Si se quiere crear un Estado que dure a través de tiempo, éste se debe fundar en la distribución equitativa del desprecio y la estimación. En primer lugar, las disposiciones del alma deben ir en armonía con la templanza. En segundo lugar, la templanza con el cuerpo y en tercero la fortuna y las riquezas. Si el legislador o el Estado corrompen este orden, no cometerán sino injusticias y el Estado se derrumbará.

Clinias le dice al Ateniense que los ciudadanos de Creta se proponen fundar una nueva colonia. Clinias al estar feliz de encontrarse con Megilo y el Ateniense, les dice que por favor le den consejos sobre como formar una ciudad. El Ateniense y Megilo responden afirmativamente.

Finalmente, ya sea en un estado o de forma particular, no se debe propasar el justo medio, es decir, los estados deben estar entre la estricta obediencia y el libertinaje; las dos forma de exceso de la monarquía y la democracia.


Libro IV
Fundación del estado

La formación de la ciudad


Para formar una ciudad, Clinias dice que ésta debe estar alejada del mar, debe estar a 80 estadios(1) lejos del mar. Sin embargo, existirá acceso a la costa por todos los lados, además, no carecerá de ningún suministro y no habrá cerca de ella ninguna ciudad. El territorio de la ciudad será más montañoso que llano (igual a los territorios de Grecia). 

El Ateniense, dice que dejar la ciudad lejos del mar es una buena idea, pero sí ésta ciudad necesitará de legisladores o gobernadores divinos.

Por otro lado, será difícil cosechar en terrenos montañosos y por lo tanto, difícil será el comercio que se ejerza en la ciudad. Por esta razón, la ciudad deberá ocuparse de los árboles para obtener algún recurso; esto le servirá para hacer naves y transportes.

Según el Ateniense, es ventajoso que un Estado no tenga los mismos atributos malos que tenga otro. Así como ésta ciudad no tiene recursos del suelo, ni muchos recursos en general, al mismo tiempo representa una ventaja debido a que no sería una ciudad con muchas riquezas y por ende, no sería una ciudad ambiciosa. A una ciudad el conviene estar lejos del mar porque así sería menos visible para el enemigo, la mayoría de las ciudades se ubican en el mar y son de fácil acceso; a eso se refería el Ateniense en que no hay que imitar las cosas malas del enemigo.


¿Cómo debe ser un legislador?

Las leyes no se hicieron gracias a los hombres, sino que gracias a las diversos acontecimientos que pasan en la vida. Una guerra, por ejemplo, una vez que azota al Estado implicaría la proposición de nuevas leyes; por otro lado, la pobreza también es una situación que implica nuevas leyes para superarla. De esta manera, son los acontecimientos históricos los que dan vida a las leyes y no los hombres.

El Ateniense argumenta que es Dios y la suerte los que dominan este mundo y de esta forma, el hombre puede crear leyes a base de los acontecimientos. Pero hay aún una tercera forma la cual un Estado debe tener y esa es el arte. El arte ayuda a que la ciudad pueda abastecerse de servicios; por ejemplo, en un incendio será imprescindible el arte de apagar incendios. Y si la persona que apaga incendios tiene un talento innato que potencie su arte, mejor todavía.

¿Qué es lo que pediría un legislador para dar leyes a un Estado? Seguramente, dice el Ateniense, el legislador pediría un Estado gobernado por un tirano; que el tirano sea joven; que tenga memoria, penetración, valor, elevación de sentimientos y virtud. Con todo esto, el Ateniense dice que este será uno de los mejores Estados y habría una buena legislación. Clinias y Megilo se preguntan como sería esto posible y el Ateniense les responde.

El mejor Estado y legislación.

Dios hace que un Estado tenga la mejor de las situaciones. En segundo lugar se necesitan dos jefes (El tirano y el legislador) idealmente como hemos descrito anteriormente. El Ateniense dice que a medida que crece el numero de gobernantes, más difícil será llevar la empresa de gobernar un Estado y mientras el numero es menor, más fácil será.

Para que un Estado pueda ser el mejor, necesita primero pasar por la tiranía; en segundo lugar, el gobierno monárquico; en tercer lugar, democracia; y el cuarto, la oligarquía(2). Así, el gobierno de uno sería más fácil debido a que en los gobiernos con muchos gobernantes hay mas disensión. La tiranía facilita el paso de un gobierno a otro.

¿Que gobierno se pretende establecer en la ciudad a formar? El Ateniense les pide a Clinias y a Megilo que describan los gobiernos de sus ciudades. Los dos responden que el gobierno de sus ciudades se acercarían mucho más a la Tiranía que a cualquier otro gobierno, ambos exclaman que ésto es debido a los Éforos(3) quienes ejercían tiránicamente su poder. El Ateniense dice que nunca es conveniente que exista una parte señora y otra esclava, ya que la autoridad siempre será ejercida por la parte señora. 

El mito del gobierno de Saturno(4).

En la época de Saturno todos vivían felices, ya que la tierra daba recursos en abundancia. Al ver Saturno que el hombre era incapaz de gobernar sin recurrir a la licencia y a la injusticia, puso a otros seres muchos más superiores que los seres humanos para gobernarlos, los demonios. Estos eran gobernadores excelsos que gobernaban a los hombres de manera correcta. 

Así es como los hombres deben acercarse a ejercer el gobierno como lo hacía Cronos. Deben guiar al Estado y a ellos mismos hacía su parte inmortal (el alma), para ejercer un buen gobierno. Por otro lado, hacer leyes que vengan desde el uso de razón de los hombres porque estos serán los preceptos de las familias y del Estado. 

Las leyes y el legislador

El Ateniense al comprobar que existen varios tipos de gobierno, se pregunta ¿Sería posible decir que hay varios tipos de leyes? Dicen que las leyes no tienen por objetivo la guerra, ni la virtud en su conjunto, sino solamente lo que atañe al interés del más fuerte(5). En efecto, es el más fuerte quien hace las leyes en el Estado y además, los demás ciudadanos deben obedecerlas porque de lo contrario serán castigados. Hasta ahora, el Ateniense admite que así es la naturaleza porque, como lo habían dicho anteriormente, los padres mandan a los hijos, los ancianos a los jóvenes y los hombres ilustres bajo los que no son ilustrados.

Se teme generalmente que uno de los vencidos, o que tenga menor autoridad, se rebele contra los más poderosos y que el Estado esté en constante peligro a causa de la venganza de los vencidos. Por eso, es adecuado hacer leyes que beneficien a todos y no solamente a algunos (sobre todo a los que ejercen el poder). En añadidura, el Ateniense dice que el sacrificio a Dios debe ser considerado siempre para que las leyes puedan estar sustentadas bajo el poder divino.

El Ateniense pone ahora en conocimiento lo que debe hacer un legislador. Comienza contando el libro del poeta Hesíodo donde dice que'' el camino del vicio es llano y fácil mientras que el de la virtud es escarpado y dificultoso''. Clinias y Megilo afirman que el poeta tenia mucha razón al decir esto, sin embargo, el Ateniense quiere hacerles ver otra perspectiva. 


El Ateniense hace una situación hipotética en donde se le pregunta al legislador:


  • ¿No hemos oído de tu boca hace poco que no es conveniente dejar a los poetas en libertad de decir lo que quieran, porque, por no conocer las leyes, causarían muy grandes desordenes en el Estado?
Clinias y Megilo asienten ante la pregunta hipotéticamente planteada de el Ateniense. Y en seguida continúa: 

  • ¿No es cierto que cuando los poetas están en el trípode de las musas no son dueños de sí mismos y como si fueran otras personas, comienzan a imitar la realidad presentándonos contradicciones con la misma ?(6)


Lo que quiere decir el Ateniense es que entre el dicho de Hesíodo y lo que debe hacer un legislador, existe una contradicción. El legislador no puede tener en cuenta contradicciones, ya que las leyes siempre deben ser muy claras. Por otra parte, debe persuadir a sus ciudadanos de dichas leyes, no se puede legislar al modo que los médicos tratan las enfermedades porque siempre difieren en las soluciones.

Los médicos.

El Ateniense dice que existen dos clases de médicos; unos que han aprendido por instrucción de un superior; y otro que es médico por vocación e igualmente enseña.   

En la ciudad hay personas que son libres y esclavos. Los esclavos siempre se sirven de otros eslavos para que le curen, en cuanto al médico de éste enfermo, siempre va apresurado curando a otros enfermos y no se centra en uno, sino en varios esclavos y encima sin dar explicaciones de la enfermedad. Por el contrario, el médico de vocación es el que trata con hombres libres como él y a éstos dedica mucho más tiempo y cuidado. 

Los 3 dialogantes acuerdan en que es la última característica la que debe estar también en un legislador, debe existir alguien dedicado a tal oficio y a tal objeto, en vez de estar dedicado a múltiples objetos. El primer método se llamará método sencillo y el segundo método doble.

Lo que debería hacer el legislador.

¿No es cierto que el Estado se funda con la unión de dos sexos que posteriormente conformarán una familia? Pues es en éste punto donde es preciso comenzar a fundar leyes en el Estado, en el matrimonio. Las leyes que debería promulgar el legislador para fundar el Estado son las siguientes:
  • Todos están obligados a casarse entre los 30 y 35 años. Quien no lo haga será castigado con una multa correspondiente (Método sencillo).
  • Todo el mundo se casara desde la edad de 30 a 35 años. (Método doble).
La diferencia entre estos dos métodos es que el primero hay una instrucción en la que no hay reflexión o pensamiento; solamente se debe obedecer mientras que en la segunda se deja a la reflexión de cada uno. Es preciso no emplear la fuerza en las leyes, sino más bien moderar la fuerza por medio de la persuasión.

Clinias y Megilo acuerdan que es el segundo el más apropiado para fundar la ciudad. El método doble tiene dos propósitos en realidad, uno es presentar la ley y otro es el preámbulo de la ley para que ésta se entienda. Una vez que la ley se logre entender, no habrá necesidad de amenazas y castigos.




Conclusión



Verdaderamente interesante las ideas que Platón postula en éste libro. El contexto histórico que se desprende de éste libro es amplio y muy claro en cuanto a la fundación del Estado. Por otro lado, la importancia del legislador en promulgar leyes y que éstas sean lo más claras posibles (recuerden el ''preámbulo''). Seguiremos analizando éste libro el cual fue uno de los últimos que nos dejó el filósofo.

sábado, 8 de noviembre de 2014

Platón - Las Leyes (Libro I y II: Problemas en la educación / Decadencia de estados).

Uno de los últimos libros escritos por Platón, pero no el menos importante, es más, Las leyes y La República, comprenden el desarrollo completo de la ciudad platónica con todas sus características. En esta ocasión, los diálogos no son protagonizados por Sócrates ni sus discípulos, ésta vez solo hay tres personajes que discuten las leyes que deberían ser apropiadas para una ciudad. Que esta sea la última obra escrita por Platón, no significa que se terminen aquí los apuntes de Platón, al contrario, seguiré haciendo más análisis de libros como me lo pueda permitir.

Definiciones:

(1) Creta: Es la isla más grande de Grecia y esta ubicada al norte de este país.
(2) Knosos: Fue una ciudad ubicada en la isla de Creta.
(3) Lacedemonia:  Fue una ciudad ubicada en el Peloponeso; su ciudad más importante fue Esparta.
(4) Plutón: Dios de la mitología griega que representaba la riqueza. Zeus lo cegó para que distribuyera las riquezas sin prejuicios.
(5) Baco: Otro de los nombres que recibe Dioniso, dios del vino.

Referencias:

(1) Criptia: Técnica antigua que consistía en esconderse en el terreno y atacar al enemigo por sorpresa.
(2) Los ciudadanos de Lacedemonia se caracterizaban por ser escuetos en sus palabras. De ahí viene la palabra ''lacónico/a''que se refiere a las personas que hablan poco.
(3) La palabra poeta se designaba en Grecia a todo artista ya sea compositor de música, danzas o melodías.
(4) Tema discutido en La República.


LAS LEYES 

Personajes:
  • Extranjero: el ateniense.
  • Clinias: el cretense.
  • Megilo: el lacedemonio.

LIBRO I
Problemas en educación


El estado y las leyes.

Tres extranjeros se dirigen a Creta(1) desde Knosos(2). El ateniense, quien es uno de los que más habla a través del libro, es el mismísimo Platón, según los escritos de Cicerón. El diálogo comienza de la siguiente manera.

Se encuentran el Ateniense, Clinias y Megilo. El Ateniense pregunta quien fue quien puso leyes ¿Dios o el hombre? Clinias responde afirmativamente que fue un Dios. En Creta fue Júpiter y en Lacedemonia(3) Apolo. 

Creta era conocida por ser una de las ciudades mas fuertes de Grecia, la supremacía que ellos tenían en la disciplina del arco y la flecha era imbatible;por otro lado, tenían leyes prescritas sobre la comida en común, uno de las ideas platónicas más connotadas que ya hemos visto en La República

El Ateniense les dice que un Estado es superior cuando su constitución le permite ser bueno en la guerra. Clinias y Megilo asienten lo dicho por el Ateniense; sin embargo, ¿será bueno mantener esta afirmación con respecto a los pueblos? Vuelven a  responder que sí.

¿Será que cada familia está en la misma condición y nadie es enemigo de nadie? Clinias le dice al Ateniense que todos son enemigos de todos, la primera guerra que tiene le individuo es la guerra interna consigo mismo. La más vergonzosa de las guerras, es justamente perder esa con uno mismo. Ahora, si seguimos este razonamiento, tendríamos que asumir que en la ciudad hay personas que son superiores e inferiores.

Clinias reflexiona sobre esto y admite que los Estados se encuentran en el mismo caso que los particulares, muchos de ellos son superiores y otros inferiores. En todo caso, donde los buenos ciudadanos se sobreponen a los malos, la superioridad del Estado frente a otros es garantizada. Por el contrario, si los malos gobiernan el Estado, éste no sería superior ni siquiera a sí mismo.


Estado superior a sí mismo.
Estado inferior a sí mismo.
Donde gobiernan las buenas familias
Donde gobiernan las malas familias

Los jueces.

Si en el estado donde gobiernan los malos, una familia tuviera muchos hijos y entre hermanos existiera conflicto, ¿no serían la mayoría malos y los pocos buenos? probablemente sí. Es posible en todo caso, que estos hermanos tengan un juez entre ellos. Este juez debe ser alguien que pueda reconciliar a los hermanos entre sí, sin recurrir a la violencia ni al asesinato de ninguno. Clinias acepta que éste sería el mejor juez. Por otro lado, el juez debe prescribir leyes que sean contrarias a la guerra, pero de todas maneras debieran haber leyes que regulen la situación de una guerra intestina, esa guerra llamada sedición. 

Nadie quiere una guerra intestina ni exterior, es por eso que los conflictos deben ser solucionados a través de la paz y el entendimiento. No se debe subordinar la paz a la guerra y ese será el trabajo de los jueces y legisladores. Clinias acepta este razonamiento, no sin antes mostrarse preocupado, ya que las leyes de Lacedemonia se preocupan solo de la guerra.

La descripción de Creta por el Ateniense.

Clinias acepta que el Ateniense haga una descripción de la ciudad Creta. 

El Ateniense dice que las leyes de Creta son apreciadas en toda Grecia. Los bienes están distribuidos en dos clases, humanos y divinos y ambos están relacionados. 

Bienes humanos:
  1. La salud.
  2. La belleza.
  3. El vigor.
  4. La riqueza representada por Pluto(4).
Bienes divinos:

  1. La prudencia.
  2. La templanza.
  3. La justicia.
  4. La fuerza.
Todos estos bienes deben ser acordes con las disposiciones de las leyes y que cada uno de estos bienes se corresponden entre sí. 

La educación de los jóvenes debe estar regulada por los maestros de principio a fin, estudiando incluso lo que ellos sienten; emociones tanto buenas como irascibles. Lo mismo pasaría con la adquisición de riquezas.




Lo que establecen los legisladores.

Una vez terminado la descripción ideal de Creta por el Ateniense, se comienza a  analizar las cosas que establecen los legisladores en cuanto a la guerra. Las 4 cosas que establecieron los legisladores fueron:
  1. La comida en común.
  2. Los gimnasios.
  3. La caza.
  4. La resistencia al dolor.
En cuanto a la última cosa establecida, Megilo dice que para soportarlo se servían de la Criptia(1).

¿Sería correcto considerar ésta última parte? Debe ser mas beneficioso -dice el Ateniense- vencer los placeres de uno mismo, más que rendirse contra el dolor y soportarlo. El Ateniense dice que así debería estar escrito en las leyes de cada constitución (Creta y Lacedemonia). 

El Ateniense crítica esta postura diciendo que los legisladores de tales ciudades les prohíben los placeres y los dolores desde pequeño y luego les piden que sean esclavos del dolor. Si es así, entonces los jóvenes al no conocer lo placeres, jamás podrán saber como superarse a sí mismos en el sentido de evitar estos placeres; si no los conocen ¿como podrán superarlos? 

Otra de las cosas que los legisladores proponen son las comidas en común y la gimnástica. Clinias dice que estos son elementos que demuestran el valor y la templanza. Sin embargo, el Ateniense responde que si bien son beneficiosos desde muchos puntos de vista, también resultan perjudiciales y arrastran consigo los efectos de la sedición. La gimnástica en exceso provoca la intemperancia en la ciudad. 

El Ateniense dice que para crear leyes, se tienen que tener en cuenta dos cosas: El placer y el dolor en las costumbres públicas como particulares. Megilo dice que en Lacedemonia, los legisladores han expresado alejarse inmediatamente de los placeres debido a que en estos se encuentra el exceso y la embriaguez. Megilo añade que en Lacedemonia jamás se encontrará a hombre divirtiéndose en un banquete o algo por el estilo. El Ateniense le dice que los placeres deben ser permitidos siempre y cuando estos sean con moderación. Las comidas en exceso también serían perjudiciales, así como la gimnasia; Como dice el ateniense todo debe ser tomado en moderación.

La causa de las victorias: La educación.

Existen leyes que son prescritas por legisladores y estos han sido educados en dichas leyes. El Ateniense trata de explicar a Clinias que l educación es uno de los elementos que llevan a la victoria a un estado frente a otro.

Pensemos en el ejemplo de una asamblea. En las asambleas, frecuentemente, siempre hay un tumulto y este es conducido por un jefe, pero este jefe debe ser un enemigo de los tumultos, es decir, alguien que sea capaz de proporcionar orden a una asamblea y además ser un conocedor de las leyes que esta asamblea tiene. Por otro lado, en un Estado no solo sera suficiente una persona, todos los ciudadanos deben ser bien educados a modo de que las asambleas pueden ser convenientes y ordenadas. El orden, la disciplina y la educación deben ser las que reinen en todo orden de cosas. Solamente así se obtendrá la victoria de un Estado; de lo contrario, si tenemos a un Estado donde mande un jefe que se embriaga y cae en los excesos, es segura su derrota en todo ámbito. Por ende, la causa de la victoria sería la educación.

Clinias pregunta al Ateniense si es posible y necesario que ese mismo orden debiera estar presente en un banquete. El Ateniense asiente afirmativamente que es posible y pasa a explicarlo.

Hay una característica particular de los atenienses y es que a ellos les gusta hablar mucho; en contraste, los lacedemonios resultan ser un poco más callados(2). Antes de comenzar, el Ateniense quiere establecer lo que se entiende por educación en el hombre: 

  • Para que la educación se logre se necesitan hombres formados desde su infancia en alguna profesión; por ejemplo, el labrador desde pequeño a mover la tierra; el arquitecto a construir pequeños castillos.
  • Los maestros deben educarlos primero en los instrumentos para alcanzar una profesión; por ejemplo, si el niño quiere ser arquitecto, se le debe enseñar a medir, a calcular, a sumare, a restar etc.
  • Cuando sean niños, todo debe ser enseñado a través del juego.

Todos hombre es uno y a cada uno lo puede aquejar el dolor y el placer. El Ateniense agrega también que es preciso establecer que el dolor tiene una espera, esa espera se llama temor y la espera del placer es la esperanza. Por otra parte, es la razón la que preside a estas dos pasiones y cuando la razón se convierte en aun decisión general para el Estado, entonces se le llama ley. 

Sin embargo, las pasiones siempre nos arrastran hacia donde ellas quieran, ya sea cometiendo vicios o virtudes. El Ateniense dice que los seres humanos tenemos ''hilos de hierro'' que conducen nuestras pasiones y existe un hilo dorado que nos conduce a todos nosotros que se llama ''razón'' y también se le llama ''ley común del Estado''. Entonces, todos seríamos como marionetas que debieran ser dirigidas por éste ''hilo de la razón'', es decir, por el Estado.

El Ateniense se pregunta ¿qué pasaría si diéramos de beber vino a esta marioneta hasta embriagarse? pues, volvería a ser niño y no podría ser dueño de sí mismo debido a la embriaguez. No obstante, como habíamos dicho al principio, se tiene que probar que el banquete es un beneficio y que debe existir orden en el mismo. Clinias se pregunta ¿Cómo puede ser bueno reducir al hombre al estado más vergonzoso que tiene (a propósito de hablar de banquetes)? El Ateniense le responde que éste tiene el mismo proceso que ir al médico.
  • Cuando vamos al medico, la medicina que nos da puede dejarnos muy convalecientes y con muchos días de reposo. Por otro lado, es beneficiosos por que es el remedio que nos pondrá bien. ¿No tenemos un estado vergonzoso también aquí como lo tenemos ne el banquete? Por supuesto que sí. 
Clinias cree difícil encontrar en los banquetes lo que se proponían al principio a pesar de las explicaciones del Ateniense. Luego, se proponen analizar los dos temores del hombre:
  1. Uno que viene por el temor de las amenazas.
  2. El segundo por las cosas que se dicen de nosotros debido a nuestras acciones. A este temor se le llama pudor. 
El pudor es una experiencia que puede darnos una lección cuando cometemos ciertas acciones, nos ayuda a no volverlas a repetir, o a pensarlas antes de repetirlas. Así, se necesita pasar por experiencias ya sean estas embarazosas o que nos produzcan pudor, ya que es debido a estas que conocemos. Una vez que conozcamos los vicios, podremos saber a que nos estamos enfrentando, de ahí la importancia de la experiencia. 


LIBRO II
Decadencia de estados (causas)

Los sentimientos: el placer y el dolor.

Los primeros sentimientos de los niños son el placer y el dolor. Es la virtud lo que los hace dirigir estos sentimientos en un buen orden, es decir, sentir atracción por algunas cosas, o sentir aversión por otras. La armonía del hábito y de la razón, conforman precisamente lo que es la virtud. Y ésta virtud es la educación.

Los animales están dotados los sentimientos del placer y el dolor, pero ellos no tienen un sentimiento fundamental en la naturaleza humana y es este el que nos ayuda a disfrutar de los banquetes. Ese sentimiento se llama orden y es el que nos enseña Apolo y las musas.

Los movimientos que se hacen en las danzas son medidos y calculados, así también la música que están en los banquetes tienen la misma característica. Para que un banquete sea bello, se debe cantar y danzar bien, luego la educación sería el arte de cantar y danzar armoniosamente. Así, diremos que quien tenga buena educación cantará y bailará bien y el que no, se señalará como un mal educado.

Los tres dialogantes se proponen discutir las características de lo bello y cómo ésto está presente en el hombre. A este respecto, toda figura y toda melodía que represente las buenas cualidades del alma y del cuerpo son bellas; si no las representan son todo lo contrario. ¿Es posible que todos los bailes y todas las melodías produzcan un mismo placer en todas las personas? 


  • Es posible considerando que los que consideren buenas las danzas y melodías que representan las buenas disposiciones del alma, son personas con buenos hábitos.
  • En cambio, las personas que no consideren buenas las danzas y melodías que representan las buenas disposiciones del alma, son personas con malos hábitos.
A pesar de esto, las personas del segundo apartado, sienten un tipo de placer hacia las danzas que están lejos de representar las buenas disposiciones del alma, pero al mismo tiempo, se hacen un perjuicio ellos mismos debido a que se fomentan las malas disposiciones del alma. 

Los hombres de malos hábitos así como los de bueno hábitos, se complacen con la compañía de sus similares y tarde o temprano, se llegan a parecer a estos.

Los jóvenes y los premios

El Ateniense pregunta a Clinias y Megilo que si sería buena idea dejar un Estado con buenas leyes a disposición de los poetas. Los dos responden negativamente y el Ateniense responde que en Egipto se llevan a cabo leyes que prescriben a los ciudadanos dedicarse solamente a lo que les concierne. A modo de ejemplo, que los pintores se dediquen exclusivamente a la pintura y los músicos a la música.

Así, en los jóvenes también existe lo propio; por ejemplo, ser alegres danzando y cantando a su ritmo. Los jóvenes generalmente no están en reposo a diferencia de los ancianos que por su edad lo están. 

Los jóvenes siempre compiten por premios y elogios que puedan hacer los ciudadanos. En las competencias, el ganador es siempre el que logra atraer al público, es decir, transmitir placer al público. 

Si en un concurso pusiéramos a competir a un joven recitando un poema, a un cantor y a un charlatán con títeres ¿quien ganaría en términos de dar placer al público? Si tuvieran que elegir los niños, ellos elegirían al charlatán; si fueran las mujeres, por el joven recitando un poema y los ancianos se quedarían con la música.


Competidores:
Charlatán
Poeta trágico
Cantor
Jueces que votarían por los competidores:
Niños
Mujeres
Ancianos

Se debiera en todo caso siempre dar el premio al hombre de bien que cause placer porque aquellos son los que trabajan y practican la virtud.

El Ateniense condena absolutamente que se elijan ganadores por medio de una votación popular, es decir, el poeta(3) que levante más manos entre el público, será el que gane. Las razones...

  1. Somete a los artistas a los malos gustos del vulgo.
  2. En vez de purificar el gusto de la multitud, esta se hace peor debido a que la multitud solo quiere ver representada sus costumbres (que generalmente no suelen ser las mejores).
Con esto se puede deducir una vez más lo que decía el Ateniense. La educación es un arte que atrae a los jóvenes a seguir correctamente las leyes de cada Estado. 

El ateniense dice que todo lo que se hablaba en el dialogo, no está representado en las ciudades donde habitan Clinias y Megilo (Esparta y Lacedemonia). Por otro lado, Los legisladores siempre deben abogar por la justicia antes de favorecer los placeres. Deben también establecer las diferencias que existen entre un hombre justo e injusto, que le primero vivirá en la dicha y el segundo en la desdicha(4). Además, el hombre justo es siempre quien está más cerca de la verdad y el injusto mas cerca de tener un alma depravada.

Como debe enseñarse a los jóvenes

Así como los legisladores deben dar a conocer las características de la justicia, también se deben enseñar a los jóvenes desde muy pequeños lo dichoso que es vivir en la justicia a través de cantos, bailes o fábulas. Para la enseñanza de los jóvenes, como introducción a la justicia, será ejercida a través de tres tipos de coros.


  1. Coro de las musas: Estaría compuesto de niños que cantarían las máximas de la justicia ante el público y los ciudadanos.
  2. Coro de jóvenes que no pasen los 30 años: Tomarán a Apolo por testigos de la verdad de las máximas.
  3. Coro de hombres de 30 a 60 años: Compondrán fábulas que retraten los oráculos divinos. Estos cantos irán dedicados sobre todo Baco(5).
Clinias no comprende este último tipo de coros y el Ateniense comienza a explicárselo. Nadie puede despreciar la sabiduría y la experiencia de los ancianos, pero es también muy cierto que los ancianos se rehúsan a cantar e incluso si lo hacen, lo hacen con repugnancia y mala voluntad. ¿Que podríamos hacer? El Ateniense dice que es recomendable que los jóvenes no beban vino desde una edad temprana, sino que a partir de los 18 años. Desde ahí, que beban moderadamente hasta los 30 años y que se abstengan de toda clase de placeres. A los 40 años comenzarán a entregarse a los placeres e invitar a sus banquetes a Baco. Con éste régimen, los ancianos estarán más dispuestos a gozar cantando y creando sin mostrar repugnancia a los cantos. 

La mayoría de las veces el placer tiene una doble finalidad, sobre todo cuando se trata de beber y comer. Estos dos son placeres que nos agradan; por otro lado, también son placeres necesarios porque el cuerpo necesita alimentarse para estar saludable. Sin embargo, el placer se sitúa entre las cosas que nos producen agrado, pero que no necesariamente están cerca de la verdad, si bien puede encontrarse utilidad (alimentar el cuerpo), belleza (deleitarse con una obra) y semejanza, estas no quieren decir que sean exactas y que participen de la verdad. Un juicio en las competencias no debe hacerse en base al arte que cause un placer, sino a cuan exacto es éste arte en imitar la realidad. 


La música y el cuerpo.

Para que una obra sea perfecta, debe juzgarse por su proximidad con la realidad y para que esto sea así, el artista debe conocer el objeto que quiere representar, debe conocerlo bien. Porque si no se conoce el objeto en cuestión, ¿como se podrá estimar su belleza si ni siquiera se sabe lo que es?, ¿Se puede obtener un juicio de una cosa que no se conoce? Evidentemente, no.

Lo que se necesita para juzgar un objeto que un artista se propone representar ya sea mediante la pintura o la música es lo siguiente:

  1. El objeto imitado.
  2. Si la imitación es fiel.
  3. Si la imitación es bella.

Por lo tanto, los ancianos que juzguen sobre la música de un artista, deben ser expertos en aquella y demostrar sus conocimientos para emitir juicios correctos sobre el trabajo de un artista. Así, los legisladores deben conocer de cerca los asuntos en donde ellos mismos determinen leyes. No puede fundarse un juicio sobre cosas que no conocemos en lo absoluto. 

Volviendo al tema de la música, el Ateniense le dice a Clinias que ya se ha observado la primera parte de la Corea; es decir, todo lo que vieron correspondía a la música y a los placeres que esta trae. Ahora, se tornaran a discutir sobre los movimientos del cuerpo.

En el desarrollo del cuerpo encontramos dos conceptos claves para entender: la gimnasia y el baile. Es claro que la gimnasia precede al baile y es así como se examinará esta parte. Preciso es que para la gimnasia se necesite un compás. Luego de esto se presentará la idea de la melodía, el sentimiento y el recuerdo. La combinación de estos 4 elementos crearía lo que llamamos baile.
Para terminar, el Ateniense hace una última reflexión sobre los banquetes comparándolo con el Estado. Todo banquete que se funde en los principios de orden y obediencia a las leyes, no será un desastre y al contrario, será beneficiosos para el cuerpo y el alma de todos quienes se sirvan de él; en otras palabras, no se deben ver los banquetes solo por el lado de la diversión. Si es que algo así pasar debe prohibirse el uso del vino. Según el Ateniense, así debe ser en todo orden de cosas, el estado que está dirigido sin orden y sin templanza, estará destinado a caer en la decadencia. 


Conclusión

Pareciera haber cierta semejanza con el pensamiento aristotélico en la parte de que nada es bueno en exceso. En efecto, Aristóteles decía que todo lo que esté fuera de un punto medio, cae en un vicio y no será considerado virtud; ésta solo está situada en el punto medio de dos extremos.


Es interesante ver la comparación que hace Platón en cuanto a los banquetes y el manejo del estado. Es preciso señalar que muchas de las ideas aquí presentes ya se han discutido en libros anteriores como La República.